jueves, 21 de abril de 2016

Romance Neanderthal

Juarma López es un dibujante de Deifontes (Granada, España) nacido en 1981 al que, en sus propias palabras "le gusta dibujar y hacer tebeos". Con esta filosofía ha autoeditado casi una veintena de fanzines desde 2002 entre los que destacan "¡Viva Rumanía!" (2007), "Chupando tarjetas" (2008), "Mujeres y copas" (2011) y "Todos los poemas hablan de ti" (2013). Con Ediciones Cretino ha publicado "El orgullo de ser nazi" (2009), "Noches de MDMA y rosas" (2009) y "Lo Pitbull" (2010). Posteriormente editó con Ultrarradio "Carita de gitano con SIDA" (2011), "Libertad para lo mío" (2013) y el imprescindible "Amor y Policía" (2014), además del mini tebeo "Los rockeros van al infierno" incluido en la Caja Roja de Autsaider Cómics. Por otro lado, ha participado en multitud de exposiciones en Granada, Malaga, Madrid y Barcelona. En un mundo ideal, la publicación de un nuevo tebeo de Juarma debería estudiarse en las escuelas y abrir todos los telediarios serios. Y aunque no vivamos en un mundo ideal, nada nos impide disfrutar de su nuevo tebeo "Romance Neanderthal" (Ultrarradio, 2016).

El humor de Juarma no es facilón. Es directo, parecido a un puñetazo en la boca del estómago que acaba dibujando una sonrisilla en tu cara. En gran parte de "Romance Neanderthal" continúa desarrollando ideas a una viñeta, como hizo en "Amor y Policia", casi siempre rozando el nihilismo y con mucha mala baba marca de la casa. Además no faltan personajes entrañables como Eusebio el Clenchillas y referencias tan variopintas como Juego de Tronos, el FIFA 2013, los románticos o el balonmano. 

Y con respecto a lo que nos interesa aquí en Koprolitos, las referencias paleontológicas no se reducen al título y a la portada (bueno, es cosa mía, pero a mi me gusta creer que es un tigre dientes de sable a pesar del tamaño de sus colmillos...), ya que algunas de sus reflexiones tienen como protagonistas al origen de la vida, la selección natural o la extinción, y como no, a su animadversión por la especie humana. No voy a negar que tengo debilidad por los tebeos de Juarma, pero "Romance Neanderthal" debería convertirse en una lectura imprescindible para sobrevivir en "este agujero lleno de amor y tontería a partes iguales", como dice Jorge B. Ortiz en la contraportada.


miércoles, 20 de abril de 2016

Variadito XXII


Más variaditos aquí












martes, 19 de abril de 2016

Los dinosaurios tricolores de Pau Sanz i Vila

Nacido en Dénia (Alicante, España) en 1990, Pau Sanz i Vila es un artista multidisciplinar que combina escritura, ilustración y escultura en su obra. Se licenció en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández en 2013 y su trabajo se encuentra de forma permanente en galerías como Artevistas Gallery (Barcelona), Parking Gallery (Alicante), Casa Quiroga / Rughara (Madrid) o Espacio Nuca (Salamanca), y ha sido expuesta en diferentes ferias nacionales e internacionales como Room Art Fair, MULAFEST o ARCO. Pertenece al colectivo artístico 180 Hilos y ha colaborado con músicos como Ellos o Palo Pandolfo, entre otros. Su obra podría encuadrarse en el pop-art y se caracteriza por el uso de tres únicos colores: el rosa, el amarillo y el azul, que completa con bordes negros de trazo manual. En sus trabajos es frecuente la aparición de organismos del pasado, ya sean dinosaurios, ammonites o reptiles marinos, pero siempre con su inconfundible estilo tricolor. ¿Veremos algún día alguno de nuestros bichos ibéricos a tres colores?












Por último, este fin de semana y dentro de la iniciativa "¡Pinta Malasaña!", Sanz i Vila realizó un mural en las calles del barrio madrileño cuyo protagonista era Nessy. Más información aquí.


Nos lo descubrió @frco_ortega, que también nos pasó la foto de Malasaña. ¡Muchas gracias!

lunes, 18 de abril de 2016

Imaginando dinosaurios (IV): Caza mayor

En 1951 Kenneth Kermack (1919-2000) postula que los saurópodos no podían ser acuáticos como se pensaba porque la presión habría dañado sus órganos; no hayó apoyos a su tesis hasta 1971. En el XXI Congreso Geológico Internacional (1960), William Hay (1934) sostiene que en México se observaba una regresión marina en el cretáceo y pudo haber también un enfriamiento global que sustituyese a las angiospermas y cicádeas –favoritas de los saurópodos- por coníferas.

Tras la Segunda Guerra Mundial, las revistas de ciencia-ficción se multiplican, trascendiendo el terreno pulp, y los relatos ganan en complejidad. Un nuevo tema, pronto recurrente, será el safari en el tiempo, que explotan A sound of thunder [1] (1952, en Collier’s) de Ray Bradbury (1920-2012), Danger: dinosaurs! (1953) de Evan Hunter (1926-2005), A gun for dinosaur [2] (1956, en Galaxy science fiction) de L. Sprague de Camp [3] (1907-2000) y Poor little warrior! (1958, en The magazine of fantasy & science-fiction) de Brian W.Aldiss [4] (1925). The hunting season (1951, en Astounding) de Frank M. Robinson (1926-2014) será pionera en la clonación de saurios.

Isaac Asimov

Pese a lo que pudiera sugerir el título, no sigue esa linea argumental Day of the hunters –los cazadores son los propios dinosaurios- (1950, en Future combined with science fiction stories) de Isaac Asimov [5] (1920-1992), que inventó la “dinococina” (A statue for daddy, 1958). Y también se ocupó de los dinosaurios otro pilar de la ciencia-ficción como Arthur C. Clarke (1917-2008), que en Time’s arrow (1950, en Science fantasy) desarrolla la teoría de la asimetría temporal de Eddington.

En Star ships (1948), del paleontólgo Ivan Efremov (1907-1978), los extraterrestres fueron los responsables de la extinción de los dinosaurios. En cambio, éstos servirán de modelo para recrear razas alienígenas en el episodio de la serie de James White (1928-1999) “Sector General” Trouble with Emily (1958, en New worlds), o en Prostho plus (serializada desde 1967 en If o Analog) y Orn (1971, segunda parte de su trilogía Of man and manta) de Piers Anthony (1934). En Trans-plutonian (1951, Milton Lesser) la atmósfera ralentiza su metabolismo. Pero Herbert, protagonista de A thing of the past (1953) y The genial dinosaur (1954) de John Russell Fearn (1908-1960) protegerá a la humanidad de los aliens.

Siguen los mundos perdidos en The night shapes (1962, James Blish), según el mito del Mokele Mbembe [6], o la fantástica The drowned world (1962) de J.G. Ballard (1930-2009), que asesoró a Val Guest para el filme When dinosaurs ruled the Earth [7] (1969).

El cambio climático trae de regreso a los dinosaurios en Report on the status quo (1955, Terence Roberts), conforme a la vieja tesis de Lyell (v.cap.1). En The weakling (1961, Everett B. Cole) los saurópodos son bestias de carga. When time was new (1964, en If) es el origen de la novela Eridahn de Robert F.Young (1915-1986). Paul Ash [8] (1928) fue nominada al I Nebula por The wings of a bat (1966, en Analog). Paul W. Fairman (1916-1977) y Lester del Rey (1915-1993) escribieron Tunnel through time (1966). Poul Anderson [9] (1926-2001) manda al hombre a la conquista del jurásico en Wildcat (1958, F&SF).

Antología de relatos de Poul Anderson de 1984

También la literatura infantil y juvenil volvió la mirada hacia los señores del mesozoico. Oliver Butterworth (1915-1990) escribió The enormous egg (1956), Syd Hoff (1912-2004) Danny and the dinosaur (1958) y Ann Coates Dinosaurs don't die (1970 –ilustrado por John Vernon Lord-), en la que las estatuas de Hawkins para Crystal Palace cobran vida.

Henri Musnik “Pierre Olasso” (1895-1957) escribió Le monstre prehistorique (1952). Bob Morane (1953, Henri Vernes) protagonizó Les chausseurs de dinosaures (1957). Venus está plagada de dinosaurios en la germana Perry Rhodan (1961). Y no podemos olvidar el microrrelato más famoso, El dinosaurio [10] (1959) de Augusto Monterroso (1921-2003).

Four color comics de Dell (trasvasó filmes de Harryhausen) apostó por los mundos perdidos en Turok [11] (1954, Rex Mason) o Kona (1962) de Don Segall y Sam Glanzman (1924), que colaboró con Gray Morrow (1934-2001) o Al Williamson (1931-2010) en The illustrated history of prehistoric animals (1959, The world around us#15, Gilberton). Joe Kubert (1926-2012) unió trogloditas y dinosaurios en Tor (1953) y Johnny Hart (1931-2007) en B.C. (1958). George E. Turner publicó la tira semanal divulgativa The ancient Southwest (1951). Hubo safaris temporales en Day of the hunter (Mysteries of unexplored worlds#36, 1963, Charlton). Otto Binder (1911-1974) dibujó dinosaurios junto a los clásicos de DC, donde Gardner Fox (1911-1986) escribió Strange adventures para Gil Kane (1926-2000) o Murphy Anderson (1926), Jack Miller/Rubén Moreira (1922) idearon al viajero temporal Rip Hunter (1959) y Bob Kanigher (1915-2002)/Ross Andru (1927-1993) Suicide squad (1959) o The war that time forgot (1960).

Borrador de Edgar Jacobs para el relato de Blake y Mortimer "La trampa diabólica"

Los británicos Colin y Denis (1918-2002) Mc Loughlin publicaron Swift Morgan in the lost world (1948). Y también hay dinosaurios en las viñetas de tarzánidos galos como [12] Rahan (1969, Roger Lecureux/André Chéret) o las sagas belgas Blake y Mortimer, Spirou, Bob et Bobette o Yoko Tsuno, y la del galo Bibi Fricotin [13]. O en los clásicos hispanos: el TBO (Altamiro de la cueva, 1965, Joan Bernet/ Carles Bech) y Bruguera (La familia Dinosáurez, 1957 de Francisco Torá; Troglodito, 1957 de Martz-Schmidt; Hug, el troglodita, 1965 de Gosset, cuyo éxito impulsó a Roquita o Los trogloditas; o El Capitán Trueno [14] de Víctor Mora). José Antonio Nieves Conde (1915-2006) dirigió El sonido de la muerte (1964), cuya bestia es invisible hasta un breve instante de clímax.

Ray Harryhausen con una de sus criaturas

Ray Harryhausen (1920-2013) animó The beast from 20.000 fathoms [15] (1954), The animal world [16] (1956), One million years B.C. [17] (1966) o El valle de Gwangi (1969), que culmina un proyecto de su mentor Willis O’Brien, cuyo modelador Marcel Delgado (1901-1976) realizó –siguiendo a Knight- las figuritas que animan en Dinosaurus! (1960) David Pàl –hijo de George Pàl-, Don Sahlin –Los teleñecos-, Tom Holland y Phil Kellison.

En Checoslovaquia, Karel Zeman (1910-89) animó Viaje a la prehistoria (Cesta do pravěku, 1955), con apoyo del paleontólogo Josef Augusta (1903-68), conocido por su colaboración con Zdenek Burian (1905-1981), tal vez el más influyente paleoartista [18]. Rasa Strautmane utiliza a los dinosaurios para criticar al régimen soviético en Gora dinozavrov (1967).

Zdenek Burian

En televisión destacan Los picapiedra (1960) de Hanna & Barbera [19], y en Japón Oraa Guzura dado (1967) y el piloto de Time bokan (1975), de Hiroshi Sasagawa (1936) para Tatsunoko.

Rudolph F. Zallinger (1919-1995) pintó el mural (34 m) The age of the reptiles (1947) para el Yale Peabody Museum. En 1955, Louis Marx lanza sus figuritas coleccionables [20] al mercado y se inaugura Dinosaur Provincial Park en Calgary –cuyo zoo acoge estatuas de dinosaurio desde los 60-, patrimonio de la humanidad desde 1979. En 1964, Claude K.Bell (1897-1988) comienza a esculpir las de Cabazon para atraer clientes a su café. Le siguen Dinosaur Land (Virginia), Dinosaur World [21] (1967, Arkansas, con esculturas de Emmet Sullivan) o Dinosaur State Park and Arboretum (1968, Connecticut).

The age of reptiles (fragmento)

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[1] Es el relato de ciencia-ficción anterior a 1984 más reeditado. Rich Corben lo adaptó al cómic (1993) y Peter Hyams al cine (2005). Bradbury añadió La sirena en la niebla (1951), Tyrannosaurus Rex (1962), Aparte de dinosaurio, ¿qué quieres ser de mayor? y dos poemas a una antología (1983).
[2] Roy Thomas/Val Mayerick y Ernie Chua lo adaptaron a viñetas (1973) en Worlds unknown. Bradbury envió al protagonista, Reginald Rivers, a otro safari en el tiempo para la antología The ultimate dinosaur (1990); otros siete viajes completan Rivers of time (1993). En 2005, Chris Bunch escribe un décimo viaje como homenaje en la antología The enchanter completed.
[3] También autor de Employment (1939), The stones of Nomuru (1988) o The venom trees of Sunga (1992), las últimas de su serie Viagens interplanetarias.
[4] También autor de Heresies of the huge god (1966), An age (1967) o The tell-tale heart machine (1968).
[5] Su ensayo Those dying lizards (1970) plantea la extinción por una supernova. Day of the hunters estaba basado en The big game, manuscrito de 1941 perdido que encontró un fan y aparecerá en Before the golden age (1974). Debus, A.A. y Debus D.E. (2002) Dinosaur memories. Lincoln: iUniverse.
[6] Que inspiró también las igualmente flojas películas Babe, the secret of the lost legend (1985, Bill L.Norton) y The dinosaur project (2012, Sid Bennett).
[7] La animaron el ayudante de Harryhausen, Jim Danforth (1940) –Timegate (1975)-, y David W. Allen (1944-99) –Dr. Mordrid (1992), Prehysteria! (1993) y sus secuelas-, responsables del plesiosaurio de The crater lake monster (1977), el monstruo reptiliano de The day time ended (1979) o los dinosaurios de Caveman (1981).
[8] Pseudónimo de Pauline Ashwell, también autora de Boneheads (1996).
[9] Aportó Unnatural enemy para la antología The ultimate dinosaur (1992).
[10] Fue el microrelato más corto (siete palabras) hasta El emigrante (2005, Luis Felipe Lomelí) -cuatro-, pero Luis XIV (2006, Juan Pedro Aparicio) tiene una sola. Miguel Rojo (1957) utilizó El dinosaurio como comienzo de su relato infantil El dinosaurio, el príncipe, la niña y su mamá (2010). 
[11] A animación y videojuego en 2008. Su principal guionista fue Paul S.Newman (1924-99), que trasvasó a cómic la serie de TV The time tunnel (1966).
[12] También han aparecido alguna vez en Zembla (1963, guión F. Oneta), como en el italiano Akim (1950, R .Renzi), ambos dibujados por Augusto Pedrazza.
[13] Le piège diabolique (1962, E.P. Jacobs), El viajero del mesozoico (1960, A. Franquin), La clé de bronze (1971, W. Vandersteen), La forge de Vulcain (1973, R. Leloup) y Bibi Fricotin spéléologue (1963, P. Lacroix y R. Maric).
[14] Dinosaurios, dragones y otros monstruos en las aventuras del Capitán Trueno (José Fernández). Incluyó más dinosaurios en Jabato Color#10 (1970). Otro autor clásico del tebeo de aventuras, Manuel Gago, les dibuja en Purk, el hombre de piedra (1950) o Castor, hijo de Fuerte (1962), cuyos enemigos cabalgan en iguanodontes.
[15] Muchos aseguran que inspiró Godzilla (1954, Ishiro Honda), piedra fundacional del “kaiju” o cine de monstruos –alguno sauriano, como Baragon o Varan- nipón –asimilado en Corea desde Yonggari (1967) -que sustituye la animación por un actor disfrazado, como en Unknown Island (1948, Jack Bernhard), The land unknown (1957, Virgil W.Vogel), It’s alive! (1969, Larry Buchanan), o Gorgo (1961, Eugène Lourié), el Godzilla británico –Reptilicus (1962, Poul Bang), el danés, era una marioneta; Charlton pasó a ambos al cómic-. Los disfraces siguieron en The last dinosaur (1977, Alexander Grasshoff y Shusei Kotani) o Theodore Rex (1995, Jonathan Betuel).
[16] La animación fue reutilizada en el filme Trog (1970, Freddie Francis).
[17] Remake de One Million B.C. (1940, Hal Roach), con animales disfrazados de dinosaurios. La Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad Animal se quejó y tendrán que reutilizar sus grabaciones Tarzan's desert mystery (1943), Two lost worlds (1950), Prehistoric women (1950), Tarzan's jungle manhunt (1951), Untamed women (1952; remake Dinosaur island en 1994), Robot monster (1953), King dinosaur (1955), Teenage caveman (1958) o Valley of the dragons (1961) y en la TV Ramar of the jungle o Jungle Jim. Brett Piper dirigirá la parodia A nymphoid barbarian in dinosaur hell (1991).
[18] Incluso a nivel filatélico. El primer sello con dinosaurio (un lufengosaurus, diseñado por Wu Jiankun) se imprimió en China en 1958, seguido de una serie completa realizada por A. Heindrich según los dibujos de Zdenek Bunian para el Servicio Postal Polaco en 1965.
[19] También produjeron Dino boy in lost valley (1966, Alex Toth), Mighty Mightor (1967, Alex Toth), El valle de los dinosaurios (1974, Charles Nichols), Dink, the little dinosaur (1989) o Jana of the jungle (1978, Doug Wildey), que pasó al cómic Frank Cho en 2007 e inspiró su Shanna (2005), mientras en 1975 Pat Boyette adaptó para Charlton Cómics Korg 70.000 b.C. (1974, actores). Scooby-doo se las vio con dinosaurios en The cyber chase (2001, Jim Sternstrum) y Legend of the phantosaur (2011, Doug Landale).
[20] Seguirá a Prehistoric times (1957) el set One million years B.C. (1974). Otros juguetes de la época son King Zor (1962), el dinosaurio luchador a pilas, o los Mold-A-Rama de la Feria Mundial de NY 1964-65.
[21] Hay una cadena homónima con parques en Florida, Texas o Kentucky.

viernes, 15 de abril de 2016

El ocaso del 84 (Mariana Rossi)

La cúpula era un lugar altamente seguro e impenetrable según los estándares más altos de seguridad intergaláctica y era habitado por personas selectas elegidas entre las comunidades de la galaxia, allí todo estaba vigilado y controlado; y aunque sus habitantes sabían de aquello hace mucho tiempo, muchos aceptaban vivir de ese modo. Llegar a la cúpula no era fácil, había que pasar varias pruebas previas, tanto psicológicas como físicas y los soberanos del lugar aceptan cada cierto tiempo una cantidad de inmigrantes con ciertas formaciones profesionales. No se aceptaban más de 100 personas cada tanto. Una vez que las personas eran aceptadas no podían volver a salir al mundo exterior.

Y el mundo exterior...era el caos, naciones peleando unas con otras, planetas tratando de conquistar otras lunas u otros planetas. Ante esa perspectiva muchos deseaban habitar en La cúpula, que si bien no era el paraíso según qué estándares tuviese uno, se le podía parecer bastante.

Por otro lado, también había una leyenda popular esparcida por toda la galaxia de que allí, había cientos de miles de objetos valiosos, cuidados celosamente por sus especialistas y ciudadanos.

Jaguar E-Type había solicitado la residencia en La cúpula durante una década y cuando pensó que nunca iba a lograrlo, su teléfono con conexión galáctica le informó que tenía un mensaje en su casilla, para su sorpresa la última solicitud que había enviado había sido aceptada. Tenía dos meses para mudarse allí, luego tendría que enviar de vuelta otro pedido de residencia. Así que no dejaría pasar esta oportunidad.

Lo más rápido que pudo compró un boleto vía GalacticNet hacía La cúpula, no había muchos vuelos allí salvo casos especiales y este era uno de ellos. A continuación hizo una lista con las cosas que necesitaría y fue empacando todo lo necesario. Su vuelo desde Titán saldría dentro un día, más vale que llevase todo lo que había pensado. Esa noche luego de cenar se conectó a la GalacticNet y se puso a ver casas en las caóticas ciudades de Alfa Centaurib, encontró una perdida en un bosquecillo de algo parecido a los alerces, vio el precio y la compró. El sistema de Alfa Centaurib era conocido por sus gobiernos caóticos, gobernantes que duraban menos que un segundo y países tan diversos como dispersos. Una vez realizado este paso necesario, se fue a dormir.

Al día siguiente siguió con los preparativos para su viaje a La cúpula, compró herramientas que quizás no le dejasen ingresar pero igual iba a arriesgarse, a lo sumo tendría que dejarlas afuera antes de ingresar y no le parecería raro aquello puesto que los controles del lugar eran muy conocidos por todos... por algo el lugar tenía tanta fama, y también sabía que no podía subestimar al sitio, así que lo mejor era estar preparado para todo.

Llegó por fin el día y se subió al mini-crucero que lo llevaría al lugar al que tanto tiempo había esperado ingresar. No había mucha gente en el vuelo, eran él y tres personas más. El vuelo tardaba un día en llegar a La cúpula, ya que se encargaría de atracar en otros puertos espaciales antes de llegar a destino. Se sabía que La cúpula estaba ubicada en algún lugar de la Nube de Oort, estos datos eran conocidos ya que a los capitanes de los cruceros y mini-cruceros se les preparaba un mapa de navegación hacía el lugar, se los alojaba en un hotel a las afueras del lugar y se los contrataba de por vida. En caso de brindar información de más a las gentes del exterior, las reglas de La cúpula estipulaban que el piloto en cuestión debía ser encontrado y asesinado de inmediato. No se permitía ningún error. Así que los mismos eran seleccionados con sumo cuidado. Muchos querían pilotar un crucero hacía allí, otros preferían evitar un trabajo tan peligroso.

Las leyendas planetarias también hablaban del Ejército Invisible que vigilaba la zona donde estaba La cúpula, a decir verdad, no se sabía cuánto de esto era mentira y cuánto era cierto, pero a él no le extrañaría que lo fuera.

Casi al amanecer, si se podía mencionar algo así en aquel lugar, arribaron a La cúpula. Primero, pasaron por un control de sus pertenencias, lo revisaron todo y tal como había pensado las últimas compras que había realizado en Titán les fueron confiscadas. Más tarde pasó por Inmigración, allí revisaron sus documentos y le dieron su visa de ciudadano pasajero. Le dijeron que tendría una semana de adaptación y luego comenzaría a trabajar, en el ínterin; el gobierno volvería analizar sus datos y luego de dos meses, si era aceptado recibiría su visa de ciudadano permanente. Nadie sabía dónde iban a parar aquellos que no habían aceptados posterior a los dos meses de estadía. Según los datos que había obtenido él, la gente no aceptada era enviada a Los Campos del Olvido, un lugar donde les borraban la memoria a las personas y eran puestas a trabajar en lugar periférico de La cúpula, por supuesto nadie sabía dónde estaba aquel sitio. Claro que de este lado oscuro de La cúpula no se acostumbraba a hablar, la mayoría de las personas, sobre todo aquellas que vivían en sitios pobres o planetas que dejaban que desear prefería obviar estos temas; además por lo general el gobierno de La cúpula se autopromocionaba como el lugar ideal.

Una vez pasados los demás controles le fueron asignadas una vivienda, un número de ID y le enviaron por red interna toda la información sobre su trabajo, qué debía hacer y qué se esperaba de él. Esa semana se la pasó revisando los archivos, visitando diferentes lugares e intentando adaptarse a este paraíso. Descubrió que la red interna pedía a sus habitantes una prueba de ADN para poder pedir mercancías del exterior y las comunicaciones con otros sistemas se hacía mediante una Doble-Fase: primero uno se debería dirigir a La Casa del Exterior, luego poner el número de ID, la prueba de ADN, reconocimiento de voz. Una vez realizado este paso, las máquinas ubicadas allí pedían el número y sitio al que uno quería comunicarse y marcaba; uno podía hablar cuánto quisiese allí, claro que el cobro de la comunicación se descontaba del pago del sueldo. En la casas particulares no se permitía hablar al exterior sin embargo esas primeras semanas llegó a obtener información de que los rangos más altos de la ciudad podían comunicarse desde sus hogares.

¿Y cuál era su trabajo allí? Jaguar había llegado como guía de turismo allí. En La cúpula había tres museos: uno de la fundación e historia del sitio, otro de ciencias naturales en general y por último uno sobre historia del sistema solar. La primeras semanas luego de su adaptación lo habían llevado por un tour por el de la fundación del lugar, allí aprendió sobre historia y sobre el museo mismo. En cuanto pasó el primer mes ya había conseguido ser guía allí sin embargo le informaron que pasados los tres meses iría cambiando de sitio; por lo tanto tendría que saber sobre los otros museos.

A los seis meses de estar en La cúpula recibió la llamada de Browning M1910, después de todo entre los dos habían planeado mudarse aquí, solo que ella tardó más en llegar, vaya a saber por qué.

Le comentó que estaba en la otra parte de la ciudad y que estaba trabajando en una casa de venta de objetos usados, muy hacia lo que sería el “sur”.

Se encontraron al mes de estar allí, como siempre Browning había llevado consigo mapas de la ciudad e incluso unos binoculares para disfrutar mejor la vista mientras tomaban un café en uno de los populares bares que rondaban el centro de la ciudad., más tarde fueron a un hotel a pasar la noche y para cuando se levantó Jaguar, Browning ya había desaparecido. Durante los meses siguientes sus encuentros siguieron ocurriendo en diferentes sitios e incluso más de una vez fueron a pasear a los tres museos. Socializar en La cúpula era dentro de todo, fácil. Jaguar conoció a algunos empresarios y pasó a ser guía permanente del museo de historia de La cúpula, aunque no era un nativo se le daba bien hablar sobre la historia del lugar mientras tanto, Browning se había establecido en un negocio de objetos antiguos en un barrio más bohemio de la ciudad.

Sus encuentros no se detuvieron sino que aumentaron con el tiempo, incluso muchas veces sus compañeros le preguntaron si se mudarían juntos y que en La cúpula no habría problemas en casarlos, pero ambos pasaban del tema sin darle mucha importancia.

Browning lo llamaba para concretar sus encuentros de noche... para ir a última hora al museo donde él trabajaba. Solían quedarse hasta que cerrasen el lugar y aprovechaban el beneficio de que él trabajaba allí. Claro que el día que Browning dejó de ir durante dos meses, sus amigos entraron en pánico pero las cosas pronto volvieron a la normalidad. Por algún tiempo cambiaron el lugar de encuentro y él iba a buscarla a ella al negocio donde trabajaba y conoció a su jefe, y algunos amigos que Browning solía merodear. Ninguno obviamente era especial y todos llevaban más o menos la misma vida, después de todo, La cúpula no lo había desilusionado, las cosas estaban resultando muy bien e incluso ella pensaba lo mismo. Todo lo que uno había oído hablar sobre este ejemplar lugar era tal cual las descripciones, por supuesto no había podido averiguar qué le sucedía a la gente que no lograba la aprobación para ser ciudadano pero eso no le importaba por el momento.

Ahora que tanto él como ella estaban formalmente establecidos como ciudadanos de La cúpula era el momento oportuno para festejar...

Museo de historia de la fundación de La cúpula. Hora: 02: 30 AM.

Jaguar E-Type y Browning M1910 se encontraban en una cámara que habían abierto juntos, sacando documentos pertinentes e importantes para el lugar, la alarma del lugar todavía no había dado el aviso ya que Browning había instalado un dispositivo para retrasar el aviso sin embargo pronto empezarían a sonar las alarmas y la caza de ambos empezaría. Ella sonrió para sí misma, hacía mucho tiempo que no hacían algo parecido, el último golpe de ambos había sido en el Monte Olimpo en Marte hace más de dos años.

Entre ambos sacaron lo que habían venido a buscar, lo guardaron en dos mochilas separadas, una la llevaría él y la otra ella. Era mejor que la información quedase separada por si los atrapaban. La alarma sonó y ambos tuvieron que salir huyendo, pronto lo policía llegaría y según habían dicho, las leyes serían muy duros con ellos.

Al rato, una bomba explotó, luego otra y después de media hora, varias explosiones empezaron a sacudir La cúpula mientras Browning había llegado al puerto espacial del lado sur. Tuvo que matar a los siete oficiales que se encontró allí, destruir cámaras, vidrios hasta llegar a una nave de la que sacó a varios pasajeros y mató a otros tanto oficiales para partir vaya a saber a dónde...

Y en el otro lado de la ciudad Jaguar E-Type huyó de varios policías hasta llegar al puerto espacial más cercano, matando a todos los oficiales que se encontró en el camino, subiendo a una nave y partiendo a toda prisa hacia Alfa Centaurib. Su casa y el bosque lo estaban esperando... y atrás quedaba el paraíso devastado.

Entretanto en La cúpula no salían del shock, habían sido asaltados por unos ladrones que nadie diría que eran de medio pelo sino más que el golpe había sido efectivo y grave, afectando todos los sistemas del sitio y entrando en colapso. Los políticos no entendían nada y sabían aún menos cómo arreglarlo.

El detective Shumway en cuanto llegó al lugar donde todo había comenzado encontró una pared que llevaba el siguiente escrito: “El Iguanodon ha derribado la cúpula” y junto a la pared encontró dos extrañas garras que no sabían a qué bicho pertenecía, lo único que estaba claro para él es que haría lo que fuera para atrapar aquel Iguanodon maldito así tuviera que navegar a través de toda la galaxia.

Pero así como el Iguanodon tenía dos garras, el detective necesitaría ayuda para atrapar al animal, puesto que el animal eran en realidad dos personas.

De este modo se extendió a toda la galaxia la leyenda del Iguanodon que destruía paraísos y que el ocaso había llegado a algún lugar...

MARIANA ROSSI


Relato enviado por Mariana Rossi al Quinto Certamen Literario Koprolitos. "El ocaso del 84" constituye la segunda participación de Mariana en el certamen, puesto que ya envió "Las aventuras de Corax" hace un par de años. ¡Muchas gracias por participar Mariana!

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