jueves, 22 de octubre de 2020

Fuck Yeah, Dinosaurs! - Life, Uh, Finds A Way

A Fuck Yeah, Dinosaurs! ya les conocíamos por aquí por su canción "Stegosaurus Shuffle", pero os recordamos que son una banda de punk-rock procedente de Pittsburgh (Pennsylvania, Estados Unidos) formada por Phil (batería), Chris (bajo), Jon (guitarra) y Zach (voz). En junio de este año han publicado su segundo disco tras "Jurassic Drunks" (2018), titulado "65 Million Beers Ago". Y al igual que su disco de debut, viene cargado de canciones con referencias dinosaurianas.


Entre las diez canciones que componen el nuevo disco encontramos "URA Dinosaur", "Clever Girl" o "Roar", pero nos vamos a quedar con "Life, Uh, Finds A Way", una auténtica declaración de principios reclamando el lugar que les corresponde a los gigantes que habitaron la Tierra allá por el Mesozoico. Os dejamos el vídeo de su actuación en directo en Cattivo (Pittsburgh):


La letra de la canción es la siguiente:

You may not believe us, but we were the first on earth
We ruled this fucking land, the air, the sea, the dirt
We evolved and conquered, yet you pushed us to the depths
Your way of life will be your fall, we’re just waiting for your death.

To a demented abyss we dive Where its warm and the jungles thrive
Hiding out in caves n caverns We sit and wait and watch with laughter
Way down in the planet’s core You know what we’re waiting for
Dino-kind will reclaim their place At the top when man becomes extinct
Our return is on the brink Because Life Finds A Way

We dominate, one tick past judgement day
Nuclear waste, through time and space
A New Ice Age, Volcanic Tidal Waves
Reclaim our place, LIFE FINDS A WAY

The ground quakes below you, and starts to open up
A mushroom cloud of poison forms, as your kind runs amok
The icy winds roar and howl, as the seas begin to rise
We emerge from the shadowy depths to bring forth your demise

miércoles, 21 de octubre de 2020

Los fósiles vivientes de Luiza Kwiatkowska


Luiza Kwiatkowska es una artista de Varsovia (Polonia) especializada en la creación de personajes y el diseño de tatuajes. Muy implicada en el activismo ecologista, muchas de sus ilustraciones llevan implícita una clara denuncia social. Para ello, utiliza con frecuencia conceptos como "fósil" o "extinción" para referirse a la sociedad actual, como en esta serie de ilustraciones, en las que muestra escenas "dinosaurizadas" de la vida cotidiana:









martes, 20 de octubre de 2020

Pixelsaurios (II): El Reino de Nintendo

El gran gigante japonés de los video juegos es Nintendo, que en 1989 revolucionó el mundillo de las consolas con la diminuta Game Boy. Ese mismo año, Asmik Corporation (1985, Asmik Ace Entertainment desde 1997) produjo para la consola de bolsillo el juego Teke! Teke! Asmik-kun World, protagonizada por el dinosaurio rosa Asmik-kun (“Boomer” en la versión anglosajona), que corre por laberintos cavando zanjas para atrapar a sus enemigos. Se lanzó una secuela en 1991, restringida al público nipón. 

Dynowarz: escoja su dinosaurio... robot

En el siguiente juego de Nintendo, Dynowarz: Destruction of Spondylus (1990), de Yasuhiko "Bamboo" Chikuda, los dinosaurios son robots. Aunque pasó sin pena ni gloria, debe señalarse que fue desarrollado para Nintendo por otro gigante, Bandai (Gundam, Street Figther II), hoy fusionada con Namco, responsable del videojuego arcade más vendido de todos los tiempos: Pacman (1980, cuando lo llamábamos “Los comecocos”). También integrada luego en Namco, Wolf Team (1986) produjo Dino Land (1991), una imitación de las máquinas de pinball de ambientación mesozoica para consolas Sega.

El equipo de Super Mario (de izda. a dcha.): Hideki Konno (director de mapas y escenarios con Katsuya Eguchi), Toshihiko Nakago (director de programación), Shigeru Miyamoto (productor), Takashi Tezuka (director) y Koji Kondo (compositor)

Mario y Yoshi

Shigeru Miyamoto (1952) comenzó a trabajar para Nintendo en 1977. En 1981 se inspiró en King Kong para crear Donkey Kong, protagonizada por el fontanero Mario, cuya popularidad se disparó con Super Mario Bros. (1985). En Super Mario World (1990) apareció el dinosaurio Yoshi, con su propia serie de juegos desde el siguiente año [1]. Miyamoto fue también el productor del juego de carreras F-Zero (1990), en cuya serie también tendrán cabida los dinosaurios [2].


Evo

En Almanic Corporation (1989, luego Givro Corporation), Takashi Yoneda desarrolló para la Super Nintendo EVO: Search for Eden (1992), en la que comenzamos el juego como un pez que irá evolucionando a través de los diferentes periodos geológicos, como en el similar Evolution: The Game of Intelligent Life (1996, Crossover Technologies para Discovery Multimedia, de Discovery Channel), para Pc.

La pirata canadiense Camerica (1987) produjo juegos para consolas Nintendo sin licencia, como Big Nose the caveman (1991), cuyas desventuras comienzan cuando sale de su cueva hambriento persiguiendo a un pterosaurio.

Caveman Ninja

Desarrollado por Data East, Tatakae Genshijin: Joe and Mac (Caveman Ninja) tuvo dos secuelas para Super Nintendo, Congo’s Caper (1992) y Joe and Mac 3: Lost in the Tropics (1994), además de un nuevo arcade, Joe and Mac Returns (1994).


Chuck Rock

Además, en 1991 aparecen los juegos europeos de trogloditas y dinosaurios para PC Chuck Rock o Prehistorik. La británica Core Design (1988) –conocida por Tomb Raider- desarrolló Chuck Rock -secuelas Chuck Rock 2 (1993) y BC Racers (1994)-, protagonizada por un cavernícola que toca la guitarra en un grupo punk que tiene por bajista a un dinosaurio, mientras el protagonista de Prehistorik –secuelas Prehistorik 2 (1993) y Prehistorik Man (1995)- de la gala Titus Interactive (1985) abandona su hogar como Big Nose en busca de comida.

Dragon's Lair II: el arte de Don Bluth

SNK Corporation (1986, heredera de Shin Nihon Kikaku) produjo el videojuego arcade King of the Monsters (1991), inspirado en los filmes tokusatsu de kaiju como Godzilla, y que tuvo una secuela al año. Ya te hablamos por aquí de la carátula con que luego se comercializó para la consola Mega Drive de Sega, donde ese mismo año vio la luz el erizo Sonic –veremos dinosauroides en Sonic the Hedgehog 2 (1992) o Tail’s Skypatrol (1995) y dinosaurios en Sonic and the Secret Rings (2007)- o la adaptación libre de Fantasia de la gala Infogrames Entertainment SA, uno de cuyos niveles está inspirado en el segmento mesozoico de “La consagración de la primavera”. Y hablando de Disney, el antiguo animador de la casa Don Bluth (padre del inolvidable Piecito en 1988), que había fundado su propia compañía en 1979, le dio otra dimensión a los dibujos de los videojuegos con Dragon’s Lair (1983), en cuya secuela Dragon’s Lair II: Time Warp (1991) podemos encontrar dinosaurios.

En 1992 aparecen el arcade de Taito Dino Rex, en el que un guerrero combate en un torneo por la corona de un reino prehistórico sudamericano junto a su dinosaurio, DinoCity (Irem para la Super Nintendo), inspirado en el telefilme del año anterior Adventures in Dinosaur City (Brett Thompson), y Hexuma (para PC) del alemán Harald Evers [3], fundador del estudio Weltenschmiede (1990), cuyo protagonista puede viajar en el tiempo, visitando entre otras épocas el Mesozoico. 


DinoCity

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[1] Hay más dinosaurios en los juegos de la saga Bad fur day (2001), Wario World (2003), Mario Kart Double Dash (2003), Live & reloaded (2005), Mario Party 8 (2007), Super Mario Galaxy (2007 y secuela 2010), Mario Kart 7 (2011), Super Mario Odissey (2017) o Mario Kart Tour (2019). Y también pudimos verlos en la adaptación a la gran pantalla de Super Mario Bros (1993, Anabel Jankel y Rocky Morton), con Bob Hoskins y Dennis Hopper.
[2] F-Zero X (1998) y F-Zero GX o F-Zero GP Legend (ambos 2003).
[3] Evers es también autor de Höhlenwelt-Saga (1994), un juego para Pc que transcurre en el interior de la Tierra, cuyos habitantes son perseguidos por draconianos llamados drakken; hubo secuela y generó una serie de novelas que dieron cierta fama al autor.

lunes, 19 de octubre de 2020

Viajando al pasado con Henry St. Leger

En la entrada de hoy os traemos las ilustraciones de Henry St. Leger, artista freelance afincado en Bristol (Gran Bretaña). Nuestro protagonista tiene más de 15 años de experiencia a sus espaldas como ilustrador creando storyboards, concept art y diseños de personajes, incluyendo películas, animación y diferentes empresas. ¿Algunos ejemplos? Seguro que os suena la Oveja Shaun, el grupo Coldplay o la compañía de relojes Swatch.  Pero lo que nos interesa aquí, que lo sabemos todos, son los dinosaurios y otras criaturas del pasado remoto. No os preocupéis, amigos, que el bueno de Henry también tiene una buena colección de ilustraciones dinosaurianas. Sin más dilación, os dejamos con unas cuantas de ellas, con un enlace a su web y a su portfolio en Instagram











viernes, 16 de octubre de 2020

Los mundos prehistóricos de Albert Robida


Albert Robida (1848-1926) fue un dibujante y novelista de ciencia-ficción francés. Junto al editor George Decaux fundó La Caricature [1] (1880-1904), donde comenzaron autores como Emmanuel Poiré “Caran d’Ache” (1959-1909), pionero del cómic y la novela gráfica [2].

En el número 224 (12 de abril de 1884) encontramos la pre-historieta de Robida “Histoire d’une ville à travers les àges”, sin continuidad de personajes, en cuya primera viñeta –que ocupa toda la portada- vemos a una damisela defenderse de un saurio marino mientra otra es raptada por un pterosaurio. 

Robida es también autor de “Une bonne partie de chasse à l’Ere Tertiaire”, en la que un cazador persigue diversos dinosaurios y otra fauna extinta, y que el blog del Musée des Dinosaures de Espéraza [3] presenta como, posiblemente, “el primer cómic de dinosaurios”, sin aclarar tampoco en qué revista ni qué año apareció, aunque lo cree anterior a 1905 y posterior a 1886, ya que a través de diversos ejemplos el blog del Museo explica cómo la principal influencia gráfica del dibujante fue Le Monde avant la création de l’Homme, editado ese año por Camille Flammarion. 

Pero, además de sus cómics, hemos indicado que Robida cultivó la literatura de ciencia-ficción. En sus novelas podemos encontrar ejemplos de anticipación similares a los que aparecen en las de su compatriota Julio Verne, si bien ya no se trata de descubrimientos o inventos de sabios aventureros sino que están integrados en la vida de la gente común: Ya en su ilustración La Guerre au vingtième siècle, campagne de Jujubie (1869) nos muestra una guerra a base de misiles robotizados y gas asfixiante. En su novela La Vie électrique (1892) idea el téléfonoscopio, pantalla mural que difunde información y entretenimiento a todas horas, o la fonoclichoteca, especie de biblioteca digital de audiolibros. Previó la emancipación de la mujer, el turismo de masas o la asfixiante polución. Antes que H.G.Wells inventó una máquina del tiempo en Jadis chez aujourd’hui (1890)... pero no corráis tanto, no encontraremos dinosaurios ya que tan sólo viaja unos siglos atrás.

   
Astra, una isla con fauna del Mesozoico 

La que nos interesa más especialmente es su última novela, Un chalet Dans les airs (1925), que narra las desventuras del parisiense del siglo XXX M. Cabrol, que se embarca en un viaje a bordo de su casa aérea, alimentándose a base de píldoras. Una de sus escalas será la isla de Astra, formada por un fragmento de un planeta menos avanzado en su evolución que la Tierra caído en el océano y poblado por animales propios de la Era Secundaria. Los que más guerra darán a Cabrol son los pterodáctilos, que les perseguirán con bastante inquina. Puedes leerla aquí (en francés). 



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[1] Charles Philipon editó otra revista con ese título en 1830, a la que contribuyeron Honoré Daumier, Grandville, Gavarni, Jules David o Balzac. En 1832 cerró, atosigada por la censura, y Philipon la sustituyó con Le Charivari. A partir de 1839, Philipon imprimió la primera colección de cómics, la colección Jabot, copiando las obras del suizo (sí, los derechos de autor no significan mucho por aquel entonces) y después con álbumes originales de Cham.
[2] Comenzada en 1894, Maestro iba a constar de 360 páginas de las que sólo pudo completar un tercio, inédito hasta 1999.
[3] Departamento del Aude, Languedoc-Rousillon, a poco más de cien kilómetros de Andorra.

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