viernes, 11 de agosto de 2017

Unas cuantas ilustraciones dinosaurianas... (XIII)

"Rex" (Vlad Novikov)

Vamos con una nueva ronda de ilustraciones dinosaurianas en las que predominan los terópodos de artistas con muy diferentes estilos y procedencias, pero en la que no faltan los saurópodos, con una estética más épica-fantástica.

"Dinosaur sketch" (Dan LuVisi)

"Custom Sneakers" (Monica Wang & Fran Yuan)

"Apotlas" (Mateusz Ozminski)

"Lizard Cowboy" (Antoine Verney-Carron)

"The Journey" (Ihor Zhovtovsky)

miércoles, 9 de agosto de 2017

Pánico en la ciudad (I)

Los dinosaurios asolan Chicago (Chigaco Tribune, 1906)

La primera ficción con dinosaurios se servía de mundos perdidos, a menudo herederos del mito de la Tierra hueca que rendía homenaje a los secretos del generoso subsuelo que había preservado los fósiles que los dieron a conocer.

La aparición de dinosaurios en la ciudad supone una ruptura del orden lógico de las cosas. Al ser transportados a nuestro mundo, dejan de ser maravillas naturales para convertirse en peligros letales, incluso a su pesar (el mero deambular de los pacíficos saurópodos puede suponer cientos de víctimas).

Antes de que El mundo perdido (1925) impulsara el género cinematográfico de los monstruos gigantescos que asolan ciudades, conocido en Japón como kaiju, la prensa había conseguido que los ciudadanos aprendieran a temer el ataque de los dinosaurios, por muy extintos que estuvieran.

Un iguanodón en París

Un iguanodón en París, de Stablo (estudio) y Motty (grabado) para Le monde avant la création de l’homme (París, 1886) es la primera ilustración en la que puede verse a un dinosaurio en una ciudad moderna.

Saurópodo en posición poco natural aunque bastante efectista (New York Journal, 1898)

Se dice que fue esta caricatura similar del New York Journal del 11 de diciembre de 1898 la que movió a Andrew Carnegie, el millonario filántropo, a ponerse en contacto con el departamento de paleontología del recién establecido Museo Carnegie de Historia Natural de Pittsburgh para ofrecerle fondos suficientes para reconstruir un esqueleto de saurópodo: Aunque le ganó por la mano el Museo Americano de Historia Natural (AMNH) de Central Park (NY), que en febrero de 1905 exhibió un brontosaurio [1], el diplodocus de Carnegie será mucho más popular, y favorecerá a su difusión mundial las copias que el magnate remitió a los principales museos del mundo.

El brontosaurio de Carnegie deslumbra a Londres

Las enormes dimensiones de estos animales despertaron inmediatamente la imaginación de escritores, artistas y periodistas.

En 1906 toca correr en Chicago

El Chicago Tribune del 1 de abril de 1906 publica una monumental broma profusamente ilustrada cuyo titular reza: “Chicago, invadido por hordas de monstruos prehistóricos sembrando la muerte y la destrucción”. Puedes leer el diario completo aquí.

Los dinosaurios no respetan ni la hora del baño

¿Conocieron creadores como Windsor Mc Cay o Arthur Conan Doyle este artículo? No hay constancia de que estuvieran suscritos ninguno de los dos y parece menos probable que lo leyera el segundo, radicado en Inglaterra.

Asqueados por la contaminación, estos pterosaurios deciden emigrar

Otra pregunta que nos surge es: ¿quién es el autor de estas ilustraciones? La técnica empleada parece la manipulación de fotografías añadiendo dibujos. Desgraciadamente, no están firmados ni el diario acredita al autor.

¿Lagartijodonte es un nomen dubium?

En ese mismo número hay cómics de Frank Hutchinson (Willy Hawkshaw, Superstitious Sam), Peter Newell (The naps of Polly Sleepyhead) o “Taylor” (ilustra con un cómic un artículo de Hugh S.Fullerton y firma viñetas en otros). Los dibujos de los dinosaurios no parecen encajar con el estilo de Hutchinson o Newell, por lo que de inclinarnos por alguien apostaríamos por “Taylor”, al que parece haberse encomendado la ilustración de muchos otros artículos, aunque es obvio que él solo no pudo acometer la tarea de ilustrar el diario entero. Sin embargo, no tenemos pruebas al respecto y sí sabemos que, en aquel momento, el diario había contactado con un buen puñado de dibujantes, entre los que se encontraba el inimitable Lyonel Feininger, con los que preparaba un suplemento dominical de cómics [2]. Sin embargo, los dinosaurios del 1 de abril no parecen encajar tampoco con el estilo de Feininger, y no tenemos prueba alguna que nos haga pensar en la intervención de alguno del resto de dibujantes alemanes. Si alguien nos puede ayudar en esta labor de identificación, le estaríamos eternamente agradecidos.

Atasco en hora punta

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[1] Ya entonces considerado sinónimo del apatosaurio. En 2015 Octavio Mateus, Emanuel Tschopp y Roger Benson concluyen que son especies distintas.
[2] Dos meses atrás, en febrero de 1906, el editor James Keeley había viajado a Alemania en busca de artistas. Keeley estaba interesado en generar una revolución en los cómics. En ese momento, una cuarta parte de la población de Chicago era de ascendencia alemana y muchos de ellos estaban familiarizados con los artistas que contrató: Hans Horina (The Rhynocerous boys), Victor Schramm (Karl & Fritz), Karl Pommerhanz, Karl Staudinger, Lothar Meggendorfer, August von Meissl o el fichaje estrella: Lyonel Feininger (1871-1956).
Pocos días después de su broma de la invasión de los dinosaurios, el 29 de abril de 1906, Keeley presenta su nuevo suplemento dominical de cómics donde debuta la primera de las expresionistas y precubistas tiras que Feininger dibujó para el Chicago Tribune: The Kind-der-kids, a la que acompaña desde el 19 de agosto y Wee Winkie’s World, aunque en 1907 el autor abandona el diario para dedicarse a la pintura. En 1999, The Comics Journal incluyó The Kind-der-kids en su lista de 100 mejores cómics de todos los tiempos. Puedes leer la serie completa aquí.

lunes, 7 de agosto de 2017

"A Song of Science and Fossils", el Juego de Tronos paleontológico de Luigi Gaskell

Luigi Gaskell es un joven filipino aficionado a los dinosaurios y a la serie "Juego de Tronos" que ha fusionado ambas pasiones en una serie de ilustraciones que ha ido publicando en su página de Facebook. Gaskell ha reinterpretado los diferentes linajes de la serie asignándolos a diferentes paleontólogos e ilustradores, diseñando los blasones y los lemas de cada uno de ellos. De esta forma, encontramos la Casa Holtz (dedicada a Thomas R. Holtz, Jr.), la Casa Naish (en honor a Darren Naish) o la Casa Willoughby (por la paleoilustradora Emily Willoughby) entre otros. Ahí lo dejamos:


















jueves, 3 de agosto de 2017

"Predator X" y los pantanos de Louisiana en un nuevo capítulo de cine del podcast de Koprolitos

"¿Otro capítulo del podcast?" Si, ¿por qué no? Uno de cine. De cine cutre, pero de cine. Y es que me apetecía hablar sobre esta película desconocida para el gran público, pero que puede sonar a los lectores de Koprolitos (ya hablamos de ella aquí). Dirigida por Amir Valinia y protagonizada por Elena Lyons, Lochlyn Munro y Mark Sheppard, "XTinction: Predator X" aprovechó en 2010 el tirón mediático de un fósil como Pliosaurus funkei para montar una historia de animal-atacando-humanos que tanto juego da en la industria. El resultado es una película lamentable, no nos vamos a engañar, pero con algunos diálogos memorables y que plantea muchas cosas sobre las que discutir. Y para ello, hemos contado con la colaboración de Carlos de Miguel, miembro del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED e integrante del podcast DinoBusters.

Ahí lo dejamos. Esperamos que os guste:

miércoles, 2 de agosto de 2017

Prehistogifs animados VII


Más prehistogifs animados aquí







martes, 1 de agosto de 2017

That's All Folks!

"¡Eso es todo, amigos!". La célebre frase con la que terminaban los capítulos de "Looney Tunes" acompaña a un tiranosaurio que barrunta su final a lo lejos con la llegada de un meteorito, en este diseño de camiseta del ilustrador brasileño Rafael Bastos para Shirt.Woot. Puedes conseguirla aquí por algo más de diez dólares.

lunes, 31 de julio de 2017

James William Buel: Tierra y Mar

James William Buel (1849-1920) fue un periodista y escritor de Illinois que escribió numerosos relatos y obras divulgativas ambientados en la misteriosa África o el Salvaje Oeste, junto a otras, como la que más ha acaparado nuestro interés: Tierra y Mar, publicada en Philadelphia en 1887 y que en portadilla el autor presenta como “Las maravillosas y curiosas cosas de la naturaleza existentes antes y desde el diluvio”. De entre sus 300 grabados, los que más nos gustan son los antediluvianos, claro.

Megalosaurio e iguanodon: El último presenta el cuerno que el descubrimiento del Iguanodon bernissartensis en 1878 reveló como un pulgar modificado. Dollo expuso al público los primeros especímenes en Bélgica en 1882, tan sólo cinco años antes del libro de Buel, quien obviamente desconocía esta circunstancia.

Compárese con este otro grabado de La tierra antes del diluvio (1864), obra de Edouard Riou (1833-1900). Al menos, en el dibujo de Buel el que muerde es el carnívoro.

Combate entre plesiosaurio e ictiosaurio: al fondo nos parece intuir la presencia de una ballena expulsando agua por sus espiráculos, lo que constituiría una licencia muy arriesgada por parte del autor. El pakicetus, cetáceo más antiguo en el registro fósil, descrito en 1981 por Gingerich y Russell, tiene unos 56 millones de años.

De nuevo, nos vemos obligados a comparar con otro grabado de Riou, en esta ocasión para Viaje al centro de la Tierra (1864, Julio Verne). Obviamente, el francés constituye una influencia patente en Buel.

Monstruos de las llanuras de Kansas librando su última batalla: Este tratado se publicó en plena “Guerra de los huesos”. En 1868 Cope enseña el elasmosaurio que ha encontrado en Kansas a Marsh, que le explicó que había colocado la cola en el lugar del cuello (Leidy lo comprueba), comenzando su enemistad.

Hadrosaurio y animales contemporáneos: Descrito en 1858 por Leidy, el hadrosaurio fue el primer esqueleto de dinosaurio que se montó, diez años después. En la imagen vemos también pterosaurios y aves, una de ellas con aspecto de arqueopterix, descrito por Owen en 1863 y que, gracias a la cabeza dentada que en 1877 Haberlein consigue en Solnhofen, se confirma como eslabón entre los reptiles y las aves.

Aquí podemos verlo en otro grabado norteamericano de 1886 (el año anterior al de Buel), obra de Robert W. Shufelt (1850-1834) para la revista Century.

Hombre primitivo peleando con elasmosaurio: Siguiendo la tesis bíblica, si el diluvio extinguió a los dinosaurios, también se llevó por delante a los ancestros de Noé… pero estos habrían podido coexistir con aquellos. La tentación de dibujarlos juntos pese a la ausencia de cualquier indicio científico de su coexistencia fue más fuerte que la profesionalidad de Buel. En todo caso, recuerda que El origen de las especies se publicó en 1859 y que su tesis no fue inmediatamente aceptada (las evidencias de que el arqueopterix era a su vez un eslabón evolutivo contribuyeron a ello); es más, en 1915 aún se creía que el Cretácico había ocurrido hacía tan sólo tres millones de años.

El volador pterodáctilo: lo que más nos llama la atención de este dibujo es la presencia de una meganeura, y no por tratarse de un nuevo anacronismo (un insecto del carbonífero en una escena mesozoica), sino porque fue descrita por Charles Brongniart en 1885, sólo dos años antes del dibujo de Buel.

Por último, os dejo con estos hermosos ejemplares de teleosaurio, que seguro que hacen las delicias de El Koprófago. Hemos intentado inútilmente de identificar a la víctima, aunque creemos estar en disposición de asegurar que no vais a tener ocasión de disfrutarlo con una cervecita en ningún chiringuito este verano.

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