jueves, 31 de mayo de 2018

T-Rex Detector

Una de las escenas más recordadas de la primera película de la saga Jurassic Park es la del vaso de agua. Esa en la que enorme tiranosaurio se aproxima al coche en el que se encuentran Tim y Lex, los nietos del Sr. Hammond, y se dan cuenta de su presencia por las ondas que provocan las pisadas en el líquido del recipiente. Con posterioridad, se han realizado multitud de referencias a la escena, e incluso se han intentado vender réplicas en Wallapop. Existen varias camisetas dedicadas a este detector de tiranosaurios, pero nos ha hecho gracia este modelo que imita unas instrucciones de IKEA, realizado por Apagon para Qwertee. Parece que sólo estuvo a la venta durante 24 horas, pero esperamos que vuelva a aparecer por ahí...

miércoles, 30 de mayo de 2018

Los extraños bichos dinosauromorfos y mamiferoides de Sudhan Lakshmanan

Sudhan Lakshmanan es un artista conceptual de Virudhunagar (India) especializado en el diseño de personajes. En 2016 obtuvo el Máster de dirección digital en la escuela Supinfocom Rubika, pero desde hace varios años había trabajado ya con diversas empresas del sector audiovisual. Su trabajo está focalizado en la creación de animales y criaturas tanto fantásticas como realistas. Algunas de ellas, merecían pasar por aquí por su clara inspiración en la fauna del pasado. Ahí lo dejamos:

Run Bartholomew Run!

Incoming Diceratops!

TrexPet

Sphinxacon Nobiteus

Trumpus Shorticus

martes, 29 de mayo de 2018

Lasturia (Benjamin Chandler)

Benjamin Chandler es un escritor e ilustrador norteamericano que a pesar de llegar a la edad adulta, nunca perdió su amor de la infancia por todo lo relacionado con las faunas del pasado. Prueba de ello es que desde 2013 mantiene "Antediluvian Echoes", un conocido blog dedicado a la paleontología y su dimensión sociocultural, que incluso ha sido citado en la prestigiosa revista The Atlantic Monthly. Entre sus hobbies están la cocina, observar aves y escuchar podcasts. Y a finales de 2016, publicó su primera novela: "Lasturia".

"Lasturia" cuenta la historia de Isaiah Visscher, un coleccionista de libros antiguos que viaja desde el Chicago de principios de siglo hasta las montañas del sur de Italia para investigar el trabajo de un artista largamente olvidado. Sin embargo, sus indagaciones son interrumpidas por una serie de descubrimientos que lo conducen a la Tierra Hueca, donde se encontrará con multitud de peligros, conspiraciones, romances y algún que otro dinosaurio...

En "Lasturia" podemos encontrar desde pterosaurios azhdárquidos hasta ceratopsios y anquilosaurios extrañamente evolucionados, pasando por terópodos emplumados, rauisúquidos, neandertales, etc. Puedes conseguirlo en versión kindle aquí.

lunes, 28 de mayo de 2018

Pisadas en el fango

- Me dijeron una semana o dos y la obra lleva parada mes y medio –el belemnites gesticulaba nervioso, agitando todos los tentáculos de un modo cómico-. Aparte del forzoso cambio de trazado y distribución de la urbanización, ¿son ustedes conscientes del coste imprevisto que esto supone? Alquiler de maquinaria, salarios de trabajadores que, en el mejor de los casos, pasarán el día oyendo la radio tirados en el sillón y, en el peor, acabarán buscando otra obra…

- Se lo acaba de decir mi compañero –intercedió Carlos-, los restos que han ido apareciendo no dejan lugar a dudas: el yacimiento es excepcional y estamos a punto de lograr un descubrimiento que se convertirá en un hito en la historia de la ciencia.

Cuando una de las retroexcavadoras que estaban vaciando el terreno para colocar los primeros forjados de la segunda fase de “Residencial Atance” hicieron aflorar aquellos extraños fósiles, el Gobierno envió a Iván y Carlos para valorar los restos.

Centenares de costillas y algún que otro cráneo de simosaurio, así como innumerables caparazones de placodontos, evidenciaban que se trataba de un verdadero cementerio de sauropterigios del Triásico. Como corresponde a dos de las eminencias más laureadas y respetadas de la comunidad científica del Cretácico Superior iberoarmoricano, los dos ammonites no dudaron en dar permiso a los obreros para machacar todos aquellos inútiles huesos y continuar con la edificación.

Sin embargo, justo cuando los paleontólogos regresaban al vehículo que les había conducido hasta allí, el operario de una de las excavadoras, que llevaba poco en la empresa y desapareció definitivamente después de aquello, quiso asegurarse: “Entonces, ¿también podemos destruir los dibujos de la roca?”. Se refería a una prominencia rocosa semioculta por un banco de algas, sobre la que alguien había practicado una serie de semicírculos concéntricos que describían formas extravagantes.

Los científicos terminaron valorando la posibilidad de que los dibujos hubieran sido realizados ex profeso sobre el fondo marino antes de que éste se endureciese, tal vez en el curso de una fase de desecación, en una era geológica previa, por lo menos doscientos o doscientos cincuenta millones de años atrás. Lógicamente, se paralizó la obra hasta estudiar a fondo aquel hallazgo y comprobar que no existieran otros similares en la zona.

- ¿Y qué puede ser más importante que el plancton de mis hijos? -El habitual tono sepia del manto del belemnites mutó en fucsia chillón.

- El eslabón perdido –sentenció lacónico Iván.

- ¿Lo qué?

- El eslabón perdido entre los trilobites (ya sabe, todo el mundo tiene algún fósil de cenicero en casa) y los mamíferos –explicó Carlos.

- ¿Los marífeos?

- Otros bichos repulsivos e inútiles con los que, sin duda, deben estar emparentados de algún modo. Aquí no se dejan ver mucho, pero en la superficie son una auténtica plaga.

- Mire, yo no sé de marífeos ni de eslabones, pero si no reanudamos pronto las obras, don Vito nos va a poner a todos en la puta calle. Y yo ya estoy muy mayor para volver al paro…

Don Vito en realidad se llamaba Pierre Vitous, pero había iberoarmorizado su nombre cuando llegó desde su Haţeg natal para fundar “La Burbuja Inmobiliaria, S.O. [1]” con un capital que Hacienda sospechaba de origen ilícito, por lo que en el Gobierno llegaron a ofrecerle un puesto de Secretario de Estado, que él se apresuró en rechazar porque, según sus propias palabras, “ya estoy mayor para meterme en política”. Sí, a mí el nombrecito de la empresa tampoco me suena muy bien, pero desde el punto de vista de una urbanización submarina, parece sugerir la irrupción de aire fresco.

- Caballero, este terreno está ahora bajo la protección y custodia del Gobierno. Le aconsejo que no toque nada hasta que nosotros se lo digamos si no quiere enfrentarse a un expediente sancionador y una multa millonaria.

Los ammonites se alejaron dejando al belemnites hecho una furia, escupiendo tinta como un poseso. En pocos segundos, desapareció dentro de una nube negra, envuelto en su propia ira.

- Iván, tienes algo entre los aptychi.

- Es que me acabo de trasegar un bocata diatomeas que no se lo salta un phylloceras... ¿No tendrás un palillo?



Ciento sesenta millones de años atrás, un placodonto se estaba dando un atracón de percebes justo donde –mucho después- el belemnites descargaría aquella nube de tinta. Los arrancaba de las rocas con los dientes cincelados que le colmaban el paladar y luego los trituraba con los molares, saboreándolos sin prisa, despreocupado por los posibles depredadores que pudieran andar merodeando la zona. Las placas óseas que cubrían su caparazón eran, sin duda, lo suficientemente duras para no tildarle de temerario gratuitamente pero, por poco profundo que sea el fondo, nunca se sabe quién puede aparecer por sorpresa; algunos tiburones se arriesgan bastante cuando aprieta la gusa. Por fortuna para el placodonto, en esta ocasión quien apareció fue su amigo Rogelio, el simosaurio.

- ¡Manolo! Joder, macho, llevo toda la tarde buscándote…

- ¡Groumpf, groumpf! Disculpfa, me pillaf con la boca llena -se excusó el placodonto, sin separarse un centímetro de su fuente de placer gastronómico-, ¿Qué pasa?

- Tenías razón, la exposición ha sido un éxito –dijo, moviendo su largo cuello a un lado y a otro, llevado de un entusiasmo casi pueril-. La gente se ha vuelto loca con el concepto del arte efímero…

- ¿Lo ves? Te lo dije, sólo necesitabas una etiqueta. Y no hay nada más valioso que lo que no se puede conservar. Por eso los mortales tenemos ese apego a la vida.

- Ya estás otra vez filosofando, no puedo contigo.

- Bueno, cuéntame… -dijo Manolo, dando pie a su amigo para poder volver él a ocuparse de sus moluscos.

- He vendido un centenar de entradas. Lo malo ha sido que el público más retrasado apenas ha podido apreciar las huellas de mi obra, pues la corriente casi la había borrado por completo. Alguno se ha puesto hecho un energúmeno y me ha pedido que le devolviera el dinero, pero un par de críticos, que también me han prometido una reseña destacada en sus revistas, les han tachado de ignorantes y les han recriminado que acudiesen allí si no querían disfrutar de la fugacidad del verdadero arte… ¿cómo lo han llamado…? Ah, sí, la estética esencia de lo evanescente. Suena bien, ¿verdad?

Aunque pudiera parecer que el simosaurio estuviera tratando de vender humo a snobs e intelectualoides, lo cierto es que su vanguardista propuesta no era sino el producto de una larga búsqueda. ¿Has probado a dibujar en la arena de la playa cuando se retira una ola para ver cómo tu creación desaparece al instante cuando llega la siguiente? Rogelio disfrutaba haciéndolo, pero le resultaba muy frustrante no poder saber lo que el público pensaba de sus dibujos. Sin transmisión, el arte es una suerte de onanismo sublimado. La música puede ser disfrutada tan sólo por el intérprete, pero su difusión la enriquece al existir tantos matices como oyentes.

Para Rogelio, los trazos que rasgaba en el fondo marino eran una prolongación de sus propios sentimientos. Profundos y agresivos cuando estaba enfadado, sutiles y delicados cuando disfrutaba de la belleza que le rodeaba. A veces, se movían en zigzag a lo largo de muchos metros; otras, apenas ocupaban unos tímidos centímetros. El público disfrutaba tanto con unos como con otros. Sus seguidores afirmaban que nunca había hecho dos dibujos iguales. Y lo cierto es que, aunque lo hubieran sido, nadie podría haberlo asegurado, ya que en pocos minutos todos eran borrados con la misma energía por las inflexibles corrientes submarinas.

El tiempo pasó y la moda del arte efímero también pasó. Pero Rogelio siguió dibujando. Dibujaba cuando se enamoraba y también cuando sufría un desengaño, cuando las corrientes cálidas le hacían sentirse eufórico y cuando la vida le daba un revés. A veces, pasaba toda la noche dibujando, presa del frenesí artístico. Tan ensimismado estaba con sus creaciones que fue el último en darse cuenta de que el nivel del mar había bajado hasta niveles alarmantes y, un día, comprobó que se había quedado solo. Entonces comenzó una nueva serie, que llamó “Soledad”, raspando círculos sobre la arena del fondo, que trataban de expresar que todo va y viene en ciclos, tal vez deseando que las cosas volvieran a ser como eran y que pudiera volver a llenar algún día su sala de exposiciones. Y siguió arañando apasionadamente círculos en el fango cuando el agua desapareció, hasta el día en que la naturaleza, inflexible, acabó con su vida. Sus huesos se fosilizaron y sus huellas en el barro se transformaron en roca con el transcurso de los siglos y, así, su arte dejó de ser efímero, trascendiendo hasta el Cretácico Superior.



- Pues a mí me la pela el eslabón perdido y los jodíos marífeos –masculló el belemnites ciento sesenta millones de años después, cuando Iván y David estuvieron lo suficientemente lejos-. Esto es cuestión de supervivencia.

El cefalópodo tomó entre los tentáculos los mandos de la retro y la emprendió a bocados con la roca de las icnitas hasta que la redujo a un montón de gravilla informe. Sin saberlo, había resucitado el arte efímero.


CHARLIE CHARMER


Simosaurio y placodonto (Carlos de Miguel)

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[1] Siglas de Sociedad Opaca.

viernes, 25 de mayo de 2018

Los dinosaurios minimalistas de Enri Ro. Navajas

Enrique Rodriguez Navajas es un diseñador gráfico de Alicante (España) que obtuvo el grado en Publicidad y relaciones Públicas en la Universitat d'Alacant en 2016. Ha trabajado en comunicación y diseño para Cruz Roja Alicante o La Jijonenca y como profesor de Photoshop y retoque fotográfico en la propia Universitat d'Alacant. Su obra está plagada de referencias a la cultura popular y recientemente ha realizado un par de series que incluían animales y dinosaurios. Nos vamos a quedar con esta última, en la que opta por un trazo sencillo y minimalista, pero muy original.





jueves, 24 de mayo de 2018

Las esculturas mesozoicas de Takao Ito

Takao Ito es un escultor nacido en 1974 en la prefectura de Aichi (Japón). Con 19 años entra en la Escuela de Arte de Tokoname y en 1994 comienza a trabajar para una empresa de cerámica. Tan solo cuatro años más tarde funda su propio taller de cerámica. Desde sus inicios como artista, suele realizar esculturas con dinosaurios como protagonistas. A continuación dejamos una pequeña muestra:







miércoles, 23 de mayo de 2018

Los animales del pasado de NanoBlock

NanoBlock es la línea de juguetes de construcción de la empresa japonesa Kawada. Lo novedoso de estos bloques similares a los Lego, es su tamaño, mucho más pequeño que el de las piezas de esta otra conocida marca europea. Con NanoBlock se pueden construir edificios, estructuras y réplicas a pequeña escala con gran detalle, desde el Empire State hasta la Estatua de la libertad, pasando por la réplica del Titanic. También hay recreaciones de personajes y animales, entre los que destaca la serie de criaturas prehistóricas, con dinosaurios, pterosaurios, mamuts, etc. El precio depende del tamaño de la figura, pero va desde los diez a los cuarenta dólares. Ahí dejamos una selección:










martes, 22 de mayo de 2018

Los paisajes dinosaurianos de Joshua Dunlop

Joshua Dunlop es un artista conceptual residente en Surbiton (Londres, Inglaterra). En 2015, finalizó un máster en Arte Conceptual para juegos y animación en la Teesside University en Middlesbrough. Poco después comenzó a trabajar como ilustrador freelance y desde entonces experimenta con diferentes herramientas digitales, incluyendo el 3D. Gran apasionado del cine, la televisión o los videojuegos, Dunlop ha creado series de ilustraciones muy aclamadas, como los "Pokemon realistas" (echa un vistazo a su galeria de Instagram o Facebook). Sin embargo, a nosotros nos llama más la atención su serie de diseños de paisajes con algún elemento dinosauriano, generalmente inspirado en la saga de Jurassic Park. Ahí dejamos una muestra:

Feeding Time

Sound of Rain

Jurassic Park Boat Tour

The Tyrannosaur Paddock

The Delivery

They Found Us

lunes, 21 de mayo de 2018

Los mundos prehistóricos de Bill Ely

De familia acomodada, John William Ely Jr. (1913-93) estudió en 1932-35 en la Pratt Institute School of Art de Brooklyn. En 1936 comenzó su carrera como ilustrador de revistas pulp y cómic-books, aunque también trabajó para la prensa (The Green Hornet).

Auténtico pionero del cómic-book [1], incluso participó en Action comics #1 (1938) -donde debuta Superman- publicando la historia con guión y dibujos propios Scoop Scanlon: The International jewel thief. Sin embargo, se trata de esos autores olvidados por la historia –ni siquiera tiene entrada en la Wikipedia-, aunque desde nuestro modesto rincón vamos a tratar de ponerle remedio pues, al menos en materia de cultura popular mesozoica, se trata de un nombre a tener en cuenta, como vamos a demostrar.

Popular comics #40

La primera serie suya que nos interesa es “Hurricane Kids” (Popular comics #40, 1939, Dell). El huracán que bautiza a los chicos protagonistas de la historia les llevó a un auténtico mundo perdido donde no faltan… claro, dinosaurios. Sus aventuras se prolongan al menos durante cuatro años en la revista (hasta Popular comics #86, 1943), con guiones en los últimos números [2] de Gaylord DuBois, que se encargó de trasladar la serie a una novela junto a Oskar Lebeck. Por supuesto, las ilustraciones del pulp son también obra de Ely.

Popular comics #41

Popular comics #60

Popular comics #60

Popular comics #82

Pero la producción paleoartística de Bill Ely no termina aquí. En House of mistery #41 (1955), es autor de la portada y de la historieta destacada en ella: Dinosaur island.

En Beowulf the mighty (Conquest comics #1, 1953 –reimpreso en 1955-), Ely se atreve a hacer luchar a un humano con un alosaurio con sus manos desnudas. Beowulf será poderoso, pero Ely era atrevido como nadie.

Beowulf retuerce un dedo al pobre Allosaurus, a punto de rendirse

Podemos rastrear sus huellas hasta al menos los años 60, cuando dibujaba a Rip Hunter, Time Master para DC. Rip Hunter apareció en Showcase #20 (1959), obra de Jack Miller y Rubén Moreira, obteniendo su propio cómic-book en 1961, dibujado por Ross Andru (lápiz) y Mike Espósito (tinta).

En Rip Hunter, time master #7 (1962) –la portada es de Dick Dillin y Sheldon Moldoff-, Ely se encarga de entintar los lápices de Alex Toth para “The last dinosaur”. Ely sustituirá a Toth a partir del siguiente número y hasta la cancelación de la serie, en el número 29 (1965) y, como vemos desde la propia portada –obra de Ely- para el número 18 (1964), el viajero en el tiempo se las verá en más ocasiones con dinosaurios… aunque en esta ocasión no es en la prehistoria sino ¡en el siglo XXVI!


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[1] En New adventure comics #17 (1937) comienza Pearl of the bleeding heart, primera aventura de Nadir, master of magic (seguirán The mistery of Mr.Linn o The Bangor Company pirates), y en Detective comics #19-20 (1938), en cuyo #27 surgirá Batman, escribe y dibuja Larry Steele: The island of Wanatoba.
[2] Funnybooks: The improbable glories of the best american comic books, Michel Barrier, 2015, University of California Press.

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