viernes, 2 de octubre de 2026

Un troglodita llamado Pelusso

El troglodita Pelusso (Juan Romero, 1951) es el protagonista de las ocho entregas de la homónima serie de humor mesozoicolítica de la brevísima Editorial Pellicer Romero. Hubo al menos un álbum recopilatorio de la colección, con los cuatro primeros números. Y también hemos encontrado una versión como cuento troquelado que anunciaba un segundo número con las “Aventuras de Pelusita” que no sabemos si se llegó a publicar.

Del autor solo conocemos esta obra y Cuentos de hadas Carmencita, del mismo año, para Ediciones Alberto Genies. Según Félix Cepriá y Dionisio Platel (Tebeosfera), algunas fuentes lo citan como Juan Pedro Romero Gurruchaga, dato todavía por contrastar.

De la editora, que era de Barcelona y que trabajó con las imprentas Hija de J. Ferrer Coll y Gráficas Vida. Siendo esta su única publicación conocida, la coincidencia de apellidos nos sugiere una posible autoedición. De ser así, se trataría de un ejemplo temprano de la corriente de autogestión editorial que recorrió Barcelona esa década, culminando con Editorial Crisol (1957), de la Cooperativa Dibujantes Españoles Reunidos (Cifré, Conti, Escobar, Peñarroya y Giner), y su Tío Vivo, que acabaría absorbiendo Bruguera en 1960.

En el primer número, Pelusso se nos presenta como el emperador de los “hombres peludos”, que hereda el trono según la “ley cuaternaria” de su antecesor, el rey Lanudo. Pronto muestra las cualidades que se presuponen a tan alto cargo derrotando a un rival con su honda y rescatando a una doncella de un dragón. A continuación, la joven es secuestrada por una suerte de buitre con alas de murciélago, al que el protagonista derrota de nuevo con su honda y se refiere simplemente como “pájaro”. La historia termina con la tribu aclamando a Pelussa como reina consorte. Como vemos, estamos ante un prehistoria muy particular, donde confluye lo mitológico, típica de nuestras historietas de posguerra (el mismo escenario ambienta la más conocida, Purk, el hombre de piedra, publicada el año anterior por Manuel Gago en Editorial Valenciana).

La paleoambientación comienza propiamente en el tercer cuadernillo, “Pelusso, cazador sentimental”, en el que el emperador va a cazar “plinosauros”. Se trata de un grupo de dinosaurios con nariz de payaso y el don del habla. Los hay de diferentes formas y tamaños, pero el parecido de cualquiera de ellos con dinosaurios reales es pura coincidencia.

En el quinto número, “Los sobrinos de Pelusso”, conocemos a Pelitos y Sanguijuela, también aficionados a la caza mayor, a la que ya denominan “dinosauros” y tienen aspecto de saurópodos. Del mismo modo, volverán a aparecer diversas especies de “pájaros” a lo largo de la serie, mezclando caracteres avianos con pterosauroides.

En el episodio “Pequeño diablo”, un grupo de estos “pájaros” retiene a Pelusso para conocer sus intenciones y, cuando les dice que solo quiere cazar “dinosauros”, se lo permiten mientras no tengan alas… pero todos los dinosaurios que encuentra tienen alas. Recordemos que estamos en 1951 y aún faltan décadas para que la “dinosaur renaissance” establezca el actual paradigma: todavía se pensaba que los pájaros no eran dinosaurios. Si alguien puede aportarnos algún dato biográfico fiable sobre el autor de este entrañable y original paleotebeo, le estaríamos muy agradecidos.

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