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lunes, 2 de marzo de 2026

Dinosaurios en el gallinero

Dalgjang Sog-eseo Gonglyong-i?!

En el post de hoy, encaramos la eterna pregunta: ¿Qué fue primero el dinosaurio o la gallina? Obviamente, es una pregunta trampa, porque la gallina ES un dinosaurio. No importa, porque de lo que te vamos a hablar es de lo que ha dado de sí la relación entre nuestras familiares aves de corral y sus ancestros mesozoicos en la cultura popular. Como música de fondo, te proponemos al grupo de country Tyrannosaurus Chicken.

No es la primera vez que traemos al blog estos encuentros: por ejemplo, en 2011 asistimos al encuentro entre las mascotas de equipos de béisbol Famous Chicken y el dinosaurio Barney, en 2017 vimos enfrentarse a una gallina gigantesca con un tiranosaurio en uno de nuestros post con “Unas cuantas ilustraciones dinosaurianas” y en 2020 te presentamos el chiste de José Tomás “Noticias del futuro”, con la versión dinosauriana del anuncio de la lejía Neutrex.

Aunque hasta la Dinosaur Renaissance no se pensaba que las aves fueran dinosaurios, ya en la segunda mitad de los cincuenta encontramos a autores que relacionan gallinas y dinosaurios, aunque solo sea a través de la nomenclatura, creando gigantescas aves prehistóricas que constituyen auténticos nomen ignotum.

Troglodito (Pulgarcito #1385, 1957)

En 1957, Martz-Schmidt presentó en Pulgarcito a Troglodito, en cuya mesa nunca puede faltar un “pollosaurio” o un “pavicotecus”. Además, almacena en su despensa los huevos que les facilitan sus "gallinitas" prehistóricas.

Ruff, Reddy y el Chickensaurus

El siguiente año, los primeros trece episodios de la segunda temporada de la serie animada por Hanna & Barbera para la televisión Ruff & Reddy tienen por coprotagonista a un “Chickasaurus” (de “chicken”, “pollo”). El doctor Gizmo atesora un huevo de este animal que los protagonistas protegerán de los ladrones, aunque finalmente cae por un precipicio y eclosiona. El Chickasaurus se interna en una jungla prehistórica perdida, donde Ruff y Reddy se encuentran con dinosaurios y trogloditas. Finalmente, nuestro pollosaurio consigue poner sus propios huevos y, de nuevo, los protagonistas los defienden de quienes quieren expoliar el nido.

"Yukon Ho!"

El recopilatorio de Calvin and Hobbes “Yukon Ho!” (Bill Watterson, 1989) incluía las tiras diarias aparecidas entre mayo de 1987 y febrero de 1988, entre ellas una en la que Hobbes dispara a una gallina con una pistola transfiguradora para convertirla en Pterodactylus, pero el ave se queja de que no ha aumentado su tamaño y así no le es posible asustar al vecindario.

En el episodio de Animal Man «The Stone that Cracked Open the Earth Like an Egg» (Tom Veitch/Steve Dillon, 1991), la hija del protagonista encuentra en el gallinero un huevo azul del que saldrá un triceratops al que bautiza como Winky.


Tras el éxito de Jurassic Park, el actor, director, guionista, cantante y humorista italiano Jerry Calà dirigió la parodia Chicken Park (1994), que transcurre en un complejo secreto en la República Dominicana donde un científico loco quiere crear una raza de pollos de pelea gigantescos genéticamente modificados. Entre el reparto encontramos a nuestra Rossy de Palma, que tiene un affaire con una mano animada.

“Quand les poules avaient des dents”

En la entrega de su webcómic Bouletcorps “Quand les poules avaient des dents” (2009), Gilles Roussel “Boulet” retrata a Tyrannosaurus rex completamente cubierto de plumas y con unas pequeñas alitas, y le compara con una gallina gigante, haciéndole cacarear.

En 2013, se publicó el libro infantil Chick-o-Saurus rex (Lenore Jennewein, 2013), ilustrado por Daniel Jennewein, que narra una historia de bullying con final feliz, cuando el pollito protagonista descubre que está emparentado con el feroz Tyrannosaurus rex.

Duckby #6

El mismo año, la zoóloga Hu Miaofen publicó el primer cómic del ornitorrinco investigador Duckby, que en su sexto caso, “El Tyrannosaurus se encuentra con el pollo”, investiga la evolución de los animales.

En el libro infantil Tyrannosaurus rex vs Edna the very first chicken (Douglas Rees, 2017) ilustrado por Jed Henry, la primera gallina no se deja amedrentar por el rey.


Creado por Walter Lantz en 1940, Woody Woodpecker tiene su propia estrella de la fama en Hollywood y ganó un óscar honorífico en 1979. En 2018, Universal produjo diez nuevos episodios, entre los que se encuentra “Jurassic Woody”, en el que “el pájaro loco” se las ve con un Chickasaurus, un híbrido de gallina y dinosaurio.

Sally Tinker, la inventora menor de doce años más importante del mundo, ha protagonizado cómics como “Chickensaurus” (2020), donde el australiano James Foley nos presenta a otros nomen ignotum como el Trifeathertops (Tresplumastop), el Eggosaurus (Huevosaurio), el Velocirrooster (Velocigallo) o el Pteroducktyl (Pteropato).
   
En 2021, la editora gala Slalom publicó la novela gráficaAlfred & Maurice (Olivier Pog/Lili La Baleine, 2021), que narra la llegada de dos dinosaurios a un gallinero, donde serán cuidados por los ancianos Mémé y Pépé, cuyo ingenio, generosidad y paciencia les ayudará a salir adelante en una sociedad poco tolerante con el diferente.

Chichen Frank, Dinosaur (S. K. Wenger/Jojo Ensslin, 2021) está protagonizado por un pollo obsesionado con demostrar que es un dinosaurio ...aunque también es posible encontrar el caso contrario, como sucede en Sinclair, the Velociraptor Who Thought He Was a Chicken (Douglas Rees/Galia Bernstein, 2024), en torno a un celurosaurio mesozoico que se cree un pollo.

En 2023, David Williams escribió e ilustró el libro infantil Chickasaurus, ambientada en el Día de Acción de Gracias de 1960, cuando con tan solo 10 años tuvo la revelación de que las aves son en realidad dinosaurios.

La última incursión en el terreno de las granjas mesozoicas es el webcómic Dalgjang Sog-eseo Gonglyong-i?! (¡¿Un dinosaurio en un gallinero?!), publicado en noviembre del año pasado por el coreano Choi Gon-nyong, y gracias al que en 2026 se acaba de graduar en Contenidos de Dibujos Animados y Webtoon en el Cheonggang Cultural Industries College.

Dalgjang Sog-eseo Gonglyong-i?!

viernes, 18 de abril de 2025

Nomen ignotum (XIX): Vegesaurios

Vegesaurs (Nick O'Sullivan y Gary Eck, 2022) es una serie animada preescolar australiana escrita por Samantha Alvarez para la productora de Sidney Cheeky Little Media (2013), en asociación con Australian Broadcasting Company, France TV y Studio 100 Internacional, de la que ya te hablamos por aquí.

Tras ser retransmistida en Reino Unido por la BBC, acaba de ser adquirida por American Public Television para su difusión en Estados Unidos, aunque sigue sin constarnos que vaya a llegar a las pantallas españolas. En su día, os contamos que la cadena Lidl estaba comercializando merchandising de la serie en sus supermercados, pero nos faltaba dedicarle su propia entrada en nuestra popular serie sobre los nomen ignotum. Ya sabéis, los engendros bautizados con nombres que la nomenclatura científica desconoce. Y aquí hay unos pocos, ya que estamos ante híbridos de saurios mesozoicos y... ¡verduras!

Así, nos encontramos con la protagonista indiscutible, Ginger, la Tricarrotops (Zanahoriatops), una ceratópsida noble y con muchas vitaminas.

Wasabi, Minty y Split, son un grupo de minúsculas pero aterradores crías de Pea-Rex (Guisante-rex) con las que Ginger se cruza cuando nacen y la confunden con su madre.

Sleepy y Shorty, los depredadores más grandes y amarillos de todos, son dos Bananaraptors.

Y no podemos olvidar al Pineapplesaurus (Piñasaurio) acorazado, los Bokchoydactyls (Colchinadáctilos), el atronador Strawberryrisaurus (Fresaurio) o el gigantesco Broccoliosaurus.

En su web, los peques pueden jugar con los personajes, colorearlos, obtener sanas y divertidas recetas, imprimir muñecos o caretas recortables y divertidos pasatiempos.

jueves, 30 de enero de 2025

Nomen ignotum (XVIII): El brontolosaurio

Fundado en 1937 por la editoria de acción católica AVE (Anonima Veritas Editrice), Il Vittorioso fue un semanario infantil de historieta, cuna de algunos grandes artistas italianos que debutaron en sus páginas, como Benito Jacovitti o Franco Caprioli, que publicó en los números #42-48 las cuatro páginas ilustradas -no es un cómic- divulgativas que componen L'Italia nella Preistoria (1962), que le servirá como carta de presentación para que Mario Bianchini cuente con él como ilustrador de su monumental tratado (466 páginas) Viaggio attraverso la preistoria (1965).


Sebastiano Craveri (1899-1973), cuyo estilo recuerda al de los dibujos animados de la época, destacó en Il Vittorioso con su serie Zoolandia, protagonizada por animalitos antropomorfizados como el sabio Giraffone, que hacía de padre putativo del cerdo Porcellino, el osito Carboncino, el mono Jojo, el gato Micio y el pez Aprilino, de quien la zorra Birba hacía de madre.

En 1938, la pandilla de Zoolandia protagonizó el episodio “Il Brontolosauro”, traducido al francés en la revista Aventures el siguiente año como “Le Rouspétodonte”.

En esta ocasión sus aventuras les llevan en una embarcación a vapor hasta una cueva prehistórica en la que encuentran los restos óseos de un animal desconocido y, jugando a los paleontólogos, deciden montar el esqueleto, que al parecer se ha conservado completo. Entonces, se desata una tormenta y los animales se refugian en un árbol, abandonando el fósil, que una cartela describe como un brontolosaurio (rouspetodonte, en la versión francesa).

Un rayo sacude al brontolosaurio, devolviéndolo a la vida (aquí creemos notar la influencia de Mary Shelley). Visiblemente cabreado, al verse resucitado sin piel, se dirige al árbol y lo sacude, arrojando a sus moradores al mar y, luego, zambulléndose tras ellos.

El barco llega a tierra y los animales se refugian en una fábrica. El brontolosaurio sale del agua derrengado y se agarra a unos cables para tomar aliento. Entonces, la electricidad recorre de nuevo su cuerpo (su osamenta, vaya), devolviéndole todo el vigor inicial. Arranca la chimenea de la fábrica y le pega unas caladas, como si fuera un habano. Será necesaria la intervención del ejército para afrontar la amenaza.

Aunque su nombre parece indicar cierta afinidad con el saurópodo conocido como “lagarto del trueno”, el esqueleto del brontolosaurio podría corresponder igual a un dinosaurio que a un mamífero primitivo, siendo precisamente el nombre recibido el principal carácter que hemos utilizado para calificarlo de dinosauroide. Como curiosidad, existe una papelería en Bolonia que se llama "Il Brontolosauro" y el libro del autor infantil británico W. J. Corbett "Dear Grumble" (1991), ilustrado por Tony Ross, fue traducido en Italia como "Caro Brontolosauro".


viernes, 30 de agosto de 2024

Nomen ignotum (XVII): Dougal Dixon (II)

Junto a su labor literaria, que tuvimos ocasión de repasar en el anterior post de esta serie, Dixon se ha dejado tentar por el mundillo cinematográfico, y le debemos algunas de las criaturas más extrañas y míticas del séptimo arte.

The Future is Wild, adaptación al manga de Takaki Ogawa

Expo sobre The Future is Wild en el Dinosaurier Park de Münchehagen (Alemania)

En 1996, diseñó la fauna marina especulativa del filme nipón Krakken: Adventure of Future Ocean y, dos años después, intervino en Natural History of an Alien, que exploraba hipotéticos ecosistemas extraterrestres. En 2010 reunió sus aportaciones a esta última película en el libro Greenworld, que permanece inédito fuera de Japón. En 2002 fue asesor y diseñador de bichejos en la miniserie The Future is Wild [1] y escribió un libro de complemento junto a la productora Joanna Adams. En 2020 colaboró en la serie de Netflix Alien Worlds.

King Kong (Peter Jackson, 2005)

Pero el trabajo cinematográfico que más nos interesa de Dixon fue su papel como asesor paleontológico en la versión de King Kong que en 2005 realizó Peter Jackson, y de cuya fabulosa B.S.O. ya te hemos hablado por aquí, donde dio rienda suelta a sus teorías especulativas introduciendo todo tipo de dinosaurios de nomen ignotum.

Ferrucutus

Así, el filme muestra a especies que habrían evolucionado en Isla Calavera a partir de dinosaurios cretácicos, como el Foetodon, arcosaurio cuadrúpedo cuyas verrugas en el morro sirven para atrapar hongos y bacterias, o el Ferrucutus, ceratópsido con el cráneo reforzado que aparece en la versión extendida para video.

 
The World of Kong

La película fue precedida por el libro The World of Kong, que presentaba muchos otros dinosaurios especulativos que no llegarían a la gran pantalla. Aciedactylus, por ejemplo, es un depredador especializado en mariscos, moluscos y cangrejos de estuarios pantanosos y manglares, Adlapsusaurus, terópodo que muestra dos crestas similares a las de Dilophosaurus, el lagarto volador Aerosaurus verdens, el ornitópodo omnívoro Avarusaurus populator, el titanosaurio cornudo Diablosaurus rufus, el pterosaurio Scissor-head (literalmente, “cabeza de tijera”) o el hadrosauroide Ligocristus, del que puede verse un cadáver en la película.

 
Vastatosaurus

Los vastatosaurios sustituyen a los tiranosaurios en el King Kong de Peter Jackson. Poseen un cráneo más robusto y tres en lugar de dos dedos (aunque esto viene a ser un lugar común entre los tiranosaurios de ficción, sobre todo los del siglo pasado), mientras los venatosaurios serían dromeosaurios como los velociraptores pero más delgados y ágiles. Su cráneo recuerda al de los pit bull [2].

Dada su ya mencionada afición al cómic, es fácil suponer lo que agradó a Dixon la versión en manga de The New Dinosaurs que Takaki Ogawa publicó serializada en nueve episodios [3] entre el 7 de agosto de 2007 y el 6 de enero de 2009 en la revista Manga Action y posteriormente se publicó en un volumen recopilatorio. Ogawa adaptó también a viñetas The Future is Wild, en 2007 para la misma cabecera.



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[1] Hubo una exposición en Alemania sobre esta serie, inaugurada en 2012 en el Dinosaurier-Park Münchehagen, con modelos a tamaño natural, que fueron trasladados en 2016 al Dinosaurierpark Teufelsschlucht.
[2] López Sanjuan, Octavio (2021) Cuando los dinosaurios dominaban la tierra, Diábolo Ediciones.
[3] Dedicados respectivamente a Gourmand, Pelorus, Gestalt, Coconut Grub, Mountain Reaper, Monocornio, Harridan, Water Gulp y Tartosaurus.

viernes, 23 de agosto de 2024

Nomen ignotum (XVI): Dougal Dixon (I)

El paleontólogo escocés Dougal Dixon (1947) es considerado el padre de la evolución especulativa moderna, un subgénero de ciencia ficción dura que replantea la biota de los distintos ecosistemas a partir de acontecimientos ucrónicos o futuros. Por supuesto, se trata del terreno más abonado de modo natural a la proliferación de nomen ignotum, y nuestro autor es padre de cientos, por lo que no será suficiente un post para presentarle como se merece.

La pasión de Dixon por los dinosaurios y la evolución especulativa se remonta a su más remota niñez y está directamente relacionada con su amor por los cómics. Según sus propias palabras, fue en un cómic donde vio por primera vez un dinosaurio, despertando su interés por estas criaturas y la historia natural [1], y será en este mismo medio donde desarrolle sus primeras experiencias creativas en materia de especulación evolutiva. En sus propias palabras: “Supongo que mi carrera de escritor se remonta a mis primeros años de escuela, cuando dedicaba mucho tiempo libre a dibujar y escribir tiras cómicas para divertirme. Las tiras trataban generalmente de temas de ciencia ficción o futuristas, y solían contener algunos animales de aspecto extraño” [2].

The Time Machine (adaptación de Bill Spangler/John Ross para Eternity Comics, 1990)

Y no será el único testimonio: “De niño siempre me llamó la atención La máquina del tiempo, de H. G. Wells, en particular la parte del final en la que va al futuro lejano y todo ha cambiado: están los cangrejos gigantes y demás. De niño siempre fui artístico. Recuerdo que a los 8 o 10 años dibujaba cómics, y uno de ellos era mi propia versión de La máquina del tiempo. Me divertía creando mis propias criaturas del futuro que habían evolucionado a partir de las de la época moderna, que aparecían ahí en el fondo” [3].

Tras terminar sus estudios de geología y paleontología, trabajó como consultor y editor, compaginándolo con la docencia, hasta que en 1980 se centró en la escritura, correspondiendo la mayor parte de su producción a obras divulgativas enciclopédicas o infantiles sobre geología y paleontología [4].

El 1 de enero de 1981 publicó After Man: A Zoology of the Future, considerada la piedra fundacional de la evolución especulativa. En este libro, presentaba un centenar de hipotéticos animales que podrían poblar el planeta tras la extinción de los seres humanos, partiendo de las reglas y principios evolutivos, el cambio climático, etc. Su gran éxito le llevó a publicar dos obras similares, Man After Man (1990), en la que es la propia especie humana la sometida a los experimentos especulativos de Dixon; y la que más nos interesa aquí, The New Dinosaurs: An Alternative Evolution (1988), que plantea qué habría sucedido de no haberse extinguido los dinosaurios no avianos hace 66 millones de años.

 
Cladograma de The New Dinosaurs (fragmento)

Al comienzo de The New Dinosaurs, Dixon presenta el cladograma de los dinosaurios no avianos actuales, que incluiría varias ramas, siendo la más frondosa la de los descendientes de los celurosaurios, entre los que se encuentran los Arbrosaurios. El “comeavispas” (Vespaphaga parma) es un arbrosaurio insectívoro de los bosques tropicales africanos similar al sudamericano “pangaloon” (Filarmura tuburostra), aunque su semejanza se debe a convergencias evolutivas; otros arbrosaurios sudamericanos son el “gimp” (Melexsorbius parvus) y el diminuto y colorido “planeador escamoso” (Pennasaurus volans), que podría pasar por una mariposa; otro arbrosaurio capaz de planear, gracias a haber desarrollado un patagio, es el asiático Labisaurus alatus o “flurrit” (de “flurry”, “ráfaga”). El Arbrosaurus bernardi y el Raminsidius jacksoni son conocidos como “salta-árboles” (“tree hopper” y “treepounce”, respectivamente), mientras el nombre popular del Arbroserperus longus asiático es “sierpe arbórea”. En los bosques neárticos podemos encontrar varios arbrosaurios, como el “nauger” (Picusaurus terebradens), que perfora la madera con el pico en busca de larvas o el Currerus elegans o “footle”, juego de palabras que significa tanto “pisar” como “decir tonterías”, derivado del aspecto cómico que provocan sus enormes pies.

Labisaurus alatus

Por supuesto, existen criaturas arborícolas que no son arbrosaurios, como el “picochasca” (Fortrirostrum fructiphagum) o el “tubb” (Pigescandens robustus), que no provienen de celurosaurios sino de hipsilofodóntidos, de los que también descienden otros pequeños herbívoros [5]. Sin embargo, debemos aclarar que, aunque los hipsilofodontes trepadores que Neave Parker retrató y popularizó en Dinosaurs (Swinton, 1962) eran coherentes con el estado de la ciencia, en los setenta se demostró que se trataba de una tesis errónea. Además, algunos grupos de pterosaurios evolucionaron hasta convertirse en arborícolas, abandonando sus hábitos de vuelo, como el “flarp” (Vexillala robusta), y finalmente terminaron perdiendo por completo sus altas para adaptarse a la vida terrestre [6].

El “diente de alfanje”, como es conocido popularmente Caedosaurus gladiadens, es el dinosaurio especulativo que ocupa la portada. Sus enormes colmillos le convierten en depredador de grandes saurópodos como el Elephasaurus giganteus o “lumber” (literalmente, “moverse con pesadez”). Otros miembros del grupo de los “carnívoros pesados” son los aún más emplumados Monuncus cursus o “garra del Norte” y Montanus saltus o “salta montañas”, cuya larga cola les servía para mantener el equilibrio; muchos depredadores sudamericanos son descendientes del “salta montañas”, como el piscívoro “dip” o “zambullidor” (Harundosaurus montanus). Ya fuera de este grupo, encontramos otros grandes carnívoros, como Megalosaurus modernus y M. nanus, descendientes del primer dinosaurio que se describió, o el carroñero Ganeosaurus tardus o “gourmand”.

El "sandle" o "arenoso" (Fususaurus foderus) es un celurosauriano de madriguera con pequeñas patas, similar al "wyrm" (Vermisaurus perdebracchius), cuyo nombre recuerda al gusano ("worm"), una forma más derivada que ya ha perdido los brazos y mantiene al final de su largo cuerpo las casi vestigiales extremidades posteriores para ayudarse a reptar. Ambos se han adaptado a la vida en el desierto.

Pterocolum rubicundum

Shorerunner, Sift y Soar, aún siendo tan diferentes, descienden de pterosaurios mesozoicos. El correcostas (Brevalus insularis) se alimenta de insectos y amonites, el sift (Pterocolum rubicundum) tiene aspecto de ave zancuda y caza gambas, gusanos y peces pequeños en aguas someras. Por su parte, el Cicollum angustalum o soar (lit.: "planear") anida en formaciones rocosas y pesca por inmersión. Por supuesto, no son los únicos pterosaurios modernos. Aparte de los arborícolas (véase Arbrosaurios), deben mencionarse la bruja o harridan (Harpya latala) de las montañas; el también poco gregario paraso (Umbrala solitara), que utiliza sus alas para formar una sombra en la superficie de los manglares donde se arremolina la pesca huyendo del calor; o el más extraño de todos, el desastacador o chupona –"plunger"– (Pinala fusiforme), que ha transformado sus extremidades en aletas convirtiéndose en un letal depredador submarino. Springe (Necrosimulacrum avilaqueum) es el depredador más astuto, como sus ancestros troodóntidos. Se hace el muerto y desprende olor a putrefacción para atraer a pájaros carroñeros y pequeños pterosaurios a los que ensarta con su garra falciforme cuando están desprevenidos.

Los sprintosáuridos son los hadrosáuridos modernos y también se dividen en crestados (llamados durante el Mesozoico lambeosaurinos) –como Ancorachephalus major o Rubusaurus petasus y no crestados (saurolofinos) –como Vexillosaurus levipes–, que han desarrollado colas puntiagudas. Las crestas siguen teniendo utilidad como instrumento resonador e identificativo.

 
Monocornus occidentalis

Formisaura delacasa es un paquicefalosaurio moderno bautizado como una escuela de psicología o pedagogía. Apareció durante la Edad de Hielo y su estrategia de supervivencia se basa en la creación de una sociedad muy jerarquizada, donde cada individuo tiene un papel concreto asignado. Sin embargo, otras especies de paquicefalosaurios han desarrollado pocos cambios desde el Cretácico Superior, como el "numbskull" o "cráneobobo" (Sphaeracephalus riparus). Cribusaurus rubicundus es la posible evolución del kakuru cretácico. Su pico curvado tiene miles de dientes que sirven para cribar el lodo y el agua en deltas y lagos, cambiando de color según la presa que persiga Gryllusaurus flavus es el nombre científico del gwanna, descendiente del iguanodón. Como debe migrar continuamente en busca de pasto, las patas de Monocornus occidentalis son más esbeltas que las de sus parientes mesozoicos, y la gola es más alargada para cubrir más superficie.

 
Gregisaurus titanops

Junto al titanosaurio moderno (Altosaurus maximus) y la versión enana (Virgultasaurus minimus), el “rajafante” (Gregisaurus titanops) evolucionó a partir de los titanosaurios cretácicos, único linaje de sauropodomorfos superviviente. Sus manadas se extendían a lo ancho de Gondwana durante el Cenozoico. Los titanosaurios siguieron su propio camino en Sudamérica, como sucedió al “lumber” o el “tortusaurio” (Turotosaurus armatus), que desarrolló un caparazón.

 
El increíble Whulk

El birdsnatcher (Raperasaurus velocipinnus) es el descendiente del Elasmosaurus, y su apariencia es muy similar. Cazan en manada donde encuentran bandadas de pájaros pescando. Insulasaurus oceanus, comúnmente conocido como whulk, es un pliosaurio moderno que se alimenta de plancton y, de hecho, su fisionomía recuerda a las ballenas, en lo que viene a ser un ejemplo más de evolución convergente. Otro pliosaurio presentado en The New Dinosaurs es el pequeño pelorus (Piscisaurus sicamalus), con un aspecto y dieta más tradicional.

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[1] “An Interview with Dougal Dixon”, en OUGH.gr, citado en Wikipedia.
[2] “I suppose I can trace my writing career back to my early school days when I devoted a lot of spare time to drawing and writing comic strips for my own amusement. The strips were generally on science fiction or futuristic themes, and usually contained some strange-looking animals”. “Dougal Dixon, 1947-”, en Something About the Author 127: 35-43.
[3] “As a child I was always struck by The Time Machine, by H. G. Wells, in particular by the part at the end where he goes to the far future and everything has changed: there are the giant crabs and so on. I was always artistic as a kid. I remember at the age of 8 or 10 years old, drawing comic strips, and one of them was actually my own retelling of The Time Machine. I had fun creating my own future creatures that had evolved from those of the modern day, featured there in the background”. Naish, Darren (2014) “Of After Man, The New Dinosaurs and Greenworld: an interview with Dougal Dixon”, en Scientific American.
[4] Podríamos destacar Time Exposure (1984), Hunting the Dinosaurs and Other Prehistoric Animals (1987), Be a Dinosaur Detective (1988) y Dougal Dixon's Dinosaurs (1993).
[5] Como el taddey (Multipollex moffati), el comeconos (Strobofagus borealis) –única dieta del jinx (Insinuosaurus strobofago-forme)–, el ágil debaril (Harenacurrerus velocipes), el hanuhan (Grimposaurus pernipes), el glub (Lutasaurus anacrusus), el balaclav (Nivesaurus yetiforme) o el watergulp (Fluviasaurus hauristus), cuyas patas se han transformado en aletas.
[6] Como el kloon (Perdalus rufus), el wandle (Pervagarus altus) o el lank (Herbafagus longicollum), que se asemeja a una jirafa con sus largas patas y cuello.

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