martes, 14 de marzo de 2023

El surrealismo mesozoico de Tarik Mask

Tarik Mask es un artista del sur de California (Estados Unidos) graduado en ilustración por la California State University de Long Beach. Especializado en diseño de personajes, caricatura y arte editorial, está fuertemente influenciado por el cómic y las tiras de prensa. Posee un peculiar estilo visual, muy colorido y de temática original, que han logrado captar la atención de la escena artística local y le han valido para exponer su trabajo en galerías de arte. De toda su obra, hemos rescatado las siguientes ilustraciones con elementos dinosaurianos:

A Very Scientifically Accurate Scene from History

Sometimes You Get Your Block Knocked Off

The Egg Thief


lunes, 13 de marzo de 2023

Literatura mesozoica en castellano del siglo XIX

 
Versión antediluviana de Don Quijote (Cadillacs & Dinosaurs #7, 1994)

El poder de fascinación de los dinosaurios no sólo ha alcanzado a la cultura popular. Muchos literatos se han dejado seducir por la fauna extinta. Ya te hemos hablado por aquí de las reflexiones mesozoicas de Miguel de Unamuno o Emilia Pardo Bazán. Pero la literatura en castellano tiene muchos más ejemplos. Veamos lo que dio de sí el siglo XIX en esta materia.

 
El anacronópete, la primera máquina del tiempo, se saltó el Mesozoico

Si los ingleses disfrutaban de la compañía de dinosaurios en Crystal Palace desde 1853, los belgas habían encontrado una macrodiscoteca de iguanodontes en Bernissart y los norteamericanos se habían sacudido de un plumazo el complejo de país sin historia a través de los múltiples hallazgos paleontológicos fruto de la “Guerra de los Huesos”, los españoles no podían encontrar en el mundo de los dinosaurios sino malsana envidia y frustración. Seguramente, por eso no menciona ninguno Enrique Gaspar en su novela de 1887 El Anacronópete, artefacto que se anticipó en ocho años a La máquina del tiempo de H. G. Wells y que va recorriendo la historia en sentido inverso hasta llegar al día de la creación.

Sin embargo, la primera novela española en la que se mencionan dinosaurios es anterior. Se trata de Un marino del siglo XIX o Paseo científico por el océano (1882), obra del historiador, poeta y dramaturgo gaditano Pedro de Novo y Colson (1846-1931). Esta novela de claro afán didáctico fue también publicada por entregas en La Correspondencia de España o Diario de la Marina. En el capítulo XIV, uno de los personajes imparte una conferencia sobre la historia de la vida:

“-(...) Durante la época secundaria que siguió a la de transición, la superficie de la Tierra estuvo cubierta de agua; pero no ya en su totalidad absoluta. Algunas islas encenagadas debieron aparecer como continentes sumergidos para dar sustento a los enormes reptiles y aves marinas, cuyos despojos nos acreditan la prodigiosa cantidad que alimentó aquellos terrenos. La mayor parte de aquellas especies han sido reconstruidas por sabios paleontólogos, dándonos su nomenclatura y dimensiones. Os ruego que me describáis algunos –interrumpió Edmundo.

 
Megalosaurus, según Benjamin Waterhouse Hawkins

- Serán los más importantes. El era un reptil de tanta longitud como la ballena y en extremo voraz; tirano formidable de la tierra para el que no hallaban refugio sus víctimas en aquel océano sin límites. Este fósil fue descubierto por Cuvier en Oxford. El Iguanodonte, especie de lagarto, hallado también en Inglaterra, tenía un cuerno sobre la nariz, de metro y medio de longitud, y contaba veinte de totalidad. El Mosasauro, cocodrilo extraño, era la mitad más pequeño, cuyos restos fósiles fueron descubiertos en una caverna a orillas del Mosa, en Holanda. El Plesiosauro era un enorme lagarto de cabeza pequeña y cuello prolongado; su longitud pasaba de ocho metros. De esta especie han sido estudiados muchos ejemplares, descubiertos todos en los terrenos jurásicos de Francia y Austria.

- Recuerdo también entre ellos –dijo Héctor- al Geosauro [1], el Monitor, el Saurocéfalo [2]...”

Ese mismo 1882, el malogrado científico y periodista gallego Octavio Lois Amado (1857-1888) publicó en Revista Hispanoamericana el pionero relato de ciencia-ficción hispano “Viaje interplanetario”, donde leemos en el transcurso de una excursión en Marte: “Paramos la atención en algunas aves que desde las alturas se lanzaban rápidamente a sumergirse en el agua, y otras que, saliendo del fondo del agua, se lanzaban a las alturas. El viejo les encontraba grandes analogías con el plesiosauro, el peterodactyle (sic) y otros extraños vertebrados de la época secundaria de la formación de la Tierra”.

 
Plesiosaurus (Smit, 1892)

Salvador Sellés (1848-1938) es autor del poema “El temblor de tierra” (1884), del que reproduciremos unos versos:

¡Ah, dejad que reluchen por la vida
Los horrendos gigantes del abismo
Que el atroz plesiosauro, revolviendo
Tierra y mar despedace a su enemigo

En el Almanaque Sud-americano de 1899, el peruano José M. Tapia publica “Un drama”, suerte de entremés teatral que protagonizan el cielo o la Tierra, que se queja: “¡Qué horribles, padre mío, qué horribles son mis hijos! ¡qué pobre vestidura la que me cubre! Sobre mi túnica de fango, estampan sus huellas el mastodonte y el megaterio; trepando por los troncos de los árboles sin flores, el protopiteco, este maldito mono; encima de mis pantanos inacabables, el ictiosauro y el plesiosauro; agitando las copas de mis horizontes nebulosos, el pterodáctilo... ¡Qué va á ser de mí!

 
Ichthyosaurus (Heinrich Harder, 1906)

El 17 de noviembre de 1899, El Diario Palentino publicó el poema de Julio Esteban Garacoteche “Cuento paleontológico”, del que nos interesa reproducir este fragmento:

Allí acudió el Ictiosaurio,
Pez, lagarto y cocodrilo,
Que su cabeza tranquilo,
Doblegó de siete pies;
Y sus colmillos de sierpe
El Plesiosaurio halagüeño
Por saludo al nuevo dueño
Chasqueó por veces, tres.
Extendió el Pterodáctilo
De la bóveda en la clave,
Sus enormes alas de ave,
Silbando como reptil”.

La literatura es divertida, haz caso a Spiderman

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[1] Cocodriliforme marino de finales del Jurásico y comienzos de Cretácico.
[2] Pez saurodóntido de aletas radiadas, propio del Cretácico y similar a las actuales barracudas.

viernes, 10 de marzo de 2023

Unas cuantas ilustraciones dinosaurianas... (LXXVII)

Who the enemy really is (Lucas Braz)

Ya está aquí una nueva tanda de ilustraciones dinosaurianas con mucha presencia humana en diferentes escenarios naturales. Como de costumbre, el estilo y procedencia de los y las artistas es de lo más variopinta y vamos de la ilustración digital al dibujo tradicional, pasando por Egipto, Moscú o Japón...

Dinosaur remains in a cave (Mohamed Ali)

Jazz-o-saurus (Milan S)

Tyrannosaurus Gift Zine (Elena Ignatyuu)

Jungle Man (Amr Abdel Nasser)

The Meeting (Yasu Matsuoka)

jueves, 9 de marzo de 2023

Sha chu zhu luo ji (2020)

Traducida fuera de sus fronteras como "Jurassic Island", "Sha chu zhu luo ji" es una película china estrenada en 2020 y dirigida por Xin Wang. La cinta está protagonizada por Wanzhong Wang, Li Ning y Rui Zhou, todos ellos rostros conocidos en series de televisión de su país, y narra la llegada de un equipo internacional a la "Isla Fantasma" con la misión de rescatar a una expedición científica en peligro. Allí comprobarán que esta isla guarda más de un secreto y que no te puedes fiar ni de las mariposas...

La historia no es nueva, y una vez más nos traslada a una isla plagada de dinosaurios donde los humanos tendrán que luchar por sobrevivir si no quieren terminar en el estómago de una de estas bestias mesozoicas. Muchas reminiscencias a las secuelas de la saga jurásica, unos efectos visuales muy justitos y un elenco actoral de lo más limitado, hacen que lo más destacable de la película sea quizá su corta duración, que no sobrepasa los setenta minutos. 

Si decides dedicar una hora y algo de tu vida a ver esto, a continuación te dejamos la película completa en chino mandarín:


miércoles, 8 de marzo de 2023

Los mundos prehistóricos de Emilia Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán (1851-1921), escritora, feminista, amante de Galdós. De nuevo, como cuando hablamos de Unamuno, estamos ante un personaje complejo, que se cuestiona y cuyo pensamiento va evolucionando.

Hija de un matrimonio noble gallego, recibió una exquisita educación y se casó a los dieciséis años (las costumbres de la época) con un joven de diecinueve, también de buena familia. En 1876 tuvo su primer hijo y debutó como escritora con un ensayo sobre el padre Feijóo y Jaime, un libro de poemas dedicado a su primogénito. Pero a nosotros nos interesa más su colaboración del siguiente año en la revista La Ciencia Cristiana, donde publicó en varias entregas sus “Reflexiones Científicas contra el Darwinismo”, que la autora denomina hipótesis transformista.

Ilustración de Benjamin Waterhouse Hawkins utilizada por Thomas Huxley para defender las teorías darwinistas

Recordemos que el autor de El origen de las especies (1859) acaba de publicar El origen del hombre en 1871. Los círculos católicos estaban en plena ebullición tras ver cuestionar sus dogmas. Te ofrecemos algunos extractos:

Darwin ha dado el nombre de selección natural a aquella ley por la que, según él, la naturaleza asegura la conservación del individuo más fuerte y apto, y se descarta al más débil (...) Abundan hechos que demuestran que la selección no perpetúa lo mejor, sino –permítaseme la perogrullada- lo que puede.” Del mismo modo, “¿qué fundamento científico tiene atribuir a la acción del atavismo las degeneraciones más bien que los amejoramiento? Si en una familia de escasa talla aparecer un individuo de alta estatura y vigorosas proporciones, ¿por qué no lo deberá a una influencia atávica latente? (...) Por otra parte, no es posible desconocer que si la herencia perpetúa los progresos adquiridos, quizá en mayor escala conserva las predisposiciones morbosas y funestas”.

Y hablando de ontogenia y filogenia, sostiene que no hay rastros fósiles que avalen la última y “Si les decís que la época cretácea, que no encierra la menor señal de mamíferos, abre un paréntesis gigantesco entre las series jurásicas y terciarias (...) alegarán con Darwin que las faunas y floras extinguidas no han dejado rastros; que los continentes sumergidos sepultaron quizá en el océano los testimonios favorables a la evolución...

Y sostiene la inmutabilidad de la especie humana, defendiendo que la configuración del cráneo del Neandertal “no solamente no envuelve inferioridad, sino que la poseyeron, en épocas bien recientes, personas distinguidas por su valor, virtud e inteligencia” y por lo que se refiere al cerebro del Cromañón “hasta tiene desenvolvimiento y forma superior a la de la mayoría de los que hoy observamos en europeos civilizados”.

Y critica al racismo subyacente en Darwin (aunque ella misma llegó a denostar a los judíos): “En opinión de los darwinistas, las razas salvajes contemporáneas, por su inferioridad física y moral, por su degradación, por su carencia de ideas elevadas y abstractas, son vivo testimonio del bajo origen y del gradual perfeccionamiento del hombre (...) Por de pronto, debemos recordar que las razas que arriban al apogeo de la civilización, suelen tomarse a sí propias por tipo superior (...) Las poblaciones más rezagadas son dueñas de literatura, tradiciones y cantos, que no por llevar el sello indígena son menos interesantes”.

"A Venerable Orang-Outang" (The Hornet, 1871)

Como podemos ver, sus influencias religiosas (entre las que podríamos destacar la influencia del padre Angelo Secchi, del Observatorio del Vaticano) empujan a la joven autora a rechazar de plano las ideas evolucionistas. Sin embargo, posteriormente se adherirá a movimientos como el naturalismo o el positivismo, más en línea con el darwinismo, del que nunca aceptó la idea de la inferioridad de la mujer.

Su ensayo de 1883 La cuestión palpitante impulsó el naturalismo en España, pero su alegato de Zola y la literatura francesa, considerada atea y pornográfica aquí, fue un escándalo del que se resintió su matrimonio, al tiempo que catapultó su fama de provocadora y rebelde. Tres años después publicó su obra más famosa, Los pazos de Ulloa.

Ilustración de Edouard Riou para El mundo antes del diluvio (1872)

El 19 de septiembre de 1894 publicó en El Atlántico la quinta entrega de su ensayo “Desde la montaña”, en el que nos cuenta que, según Vitu, el mito medieval del dragón se habría originado en algún plesiosaurio o ictiosaurio superviviente en las marismas que rodeaban París.

En el número de 11 de diciembre de 1899 de La Ilustración Artística, la escritora publicó el artículo “La vida contemporánea”, que escribe en relación con los coches de caballos: “y es seguro que en lo por venir el caballo, nobilísimo animal, cuadrúpedo asociado a todas las glorias militares de los bípedos (excepto a las navales), quedará relegado a los Museos de Historia Natural, donde se enseñará su esqueleto como hoy se enseña el del mastodonte, el plesiosauro y el megalosauro antediluvianos”.

Entrada al "Mundo subterráneo" de la Expo de París 1900, presidida por Iguanodon

El 20 de septiembre de 1900, la escritora publica en El Imparcial un artículo sobre las atracciones (de las que se estaba hablando mucho porque amenazaban con declararse en huelga) de la Exposición Universal de París. Una de ellas, “Mundo subterráneo”, era una reproducción de grutas célebres y a la autora le recuerda a Verne y la aplaude, ya que “solo el hecho de que niños y mujeres comenten el plesiosauro y el ictiosauro, y se den cuenta de las evoluciones geológicas, algo significa”.

En 1912, la autora publica En las cavernas, una recreación del origen del hombre y la civilización a través de los amoríos de una pareja paleolítica.

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