lunes, 9 de mayo de 2016

Imaginando dinosaurios VII: Hijos de Dolly

Los dinosaurios van a expandirse por todo el globo: el Instituto Antártico halla en 1986 su primer ejemplar, el siguiente año el matrimonio Rich encuentra dinosaurios adaptados a una Australia también helada en el cretáceo, donde los ectotermos reptiles no sobreviven, y en 1996, aparte del acontecimiento que supuso la clonación de la oveja Dolly, se descubrió en Liaoning (China) el primer dinosaurio emplumado, Sinosauropteryx, que mostró que las plumas surgieron como un medio para conservar el calor y no para el vuelo como comúnmente se pensaba.

En 1987 José María Herrero (1926?-2012) presenta el dinosaurio saurópodo Aragosaurus de Galve (Teruel), el siguiente año se descubre el yacimiento de Las Hoyas (Cuenca), y en 2007 las obras del AVE sacan a la luz el yacimiento de Lo Hueco. Este tardío despertar de la paleontología española [1] podría explicar la escasa presencia previa de los dinosaurios en nuestra ficción.

Michael Crichton

La obra que marca este nuevo periodo es Jurassic Park (1990) de Michael Crichton (1942-2008) –también autor de The Lost World (1996)-, sobre todo por su adaptación al cine [2] en 1993 con efectos de IL&M sobre modelos de Stan Winston (1946-2008), con el go-motion de Tippett y los animadores Mark Dippe, Steve Williams, John Gurche, Mark Hallett, Michael Trcic (1960) o Don Waller [3] (1956), éxito sin precedentes que marcó la transición de la stop-motion a la Computer Generated Image (CGI).

También se regenera con ADN al coelophysis de Saur spot (1993, Kevin O’Donnell Jr.) …que mostrará un extraño gusto por las cucarachas. R.Garcia y Robertson (1949) escribió Ontogeny recapitulates phylogeny (1990) y The virgin and the dinosaur (1996). Robert J. Sawyer [4] (1960) la trilogía “Quintaglio” (1992-1994), donde los dinosaurios son trasladados a otro mundo en el que continuarán evolucionando. Dinosaur world (1992) de Stephen Leigh (1951) plantea otro universo paralelo con saurios avanzados. Los de James F. David regresan de pronto en Footprints of thunder (1995, con secuelas).

En Lords of creation (1992), Tim Sullivan enfrenta a un paleontólogo con dinosaurios, extraterrestres… o un televangelista; además, coescribió The dinosaur trackers [5] (1991). Brett Davis revisa a los clásicos en clave alienígena en Bone wars (1998, secuela Two tiny claws, 1999). Richard Chwedyk (1955) ha escrito The measure of all things (2001), con varias secuelas, y Stephen Baxter (1957) Evolution (2003) o The hunters of Pangaea (2004). En A boost time (2000) de Charles L. Harness (1915-2005) un asteroide… salva a los dinosaurios. Y Tyrannosaur Canyon (2005) de Douglas Preston (1956) especula con el origen del meteorito de Chixculub.

Ilustración de Luis V.Rey para "Raptor red"

Y si en Dino trend (1993), de Pat Cadigan (1953), la gente usa la nanotecnología para adoptar un aspecto saurio a la última moda, un nuevo enfoque literario buscará la subjetividad del protagonismo de los dinosaurios: Shadow of a change (1993) –mediante la metamorfosis- de Michelle M. Sagara (1963), Think like a dinosaur (1995, premio Hugo) de James Kelly (1951) –Mr. Boy, 1990-, Raptor Red (1995) del paleontólogo Robert T. Bakker (1945), Riding the giganotosaurus (1997) de Michael Swanwick (1950) -Bones of the Earth (2002)-, a través de la transferencia de identidad como Dinoverse (1999) de Scott Ciencin (1962-2014), o la saga del investigador privado de Anonymous Rex (2000, pasó a telefilme en 2004) de Eric García (1972).

Imagen del telefilme "Anonymous Rex"

Esa última serie nos pone sobre la pista de que a los “lagartos terribles” parecen habérseles quedado pequeños los límites de la literatura de ciencia-ficción. Así, hoy son también habituales de novelas de misterio como The last dinosaur (1994, Sandy Dengler), Dinosaur cat (1999, Garrison Allen), Bone hunter (1999) de la serie Em Hansen de Sarah Andrews, Mesozoic murder (2003) y su continuación Carnosaur crimes (2010) de Christine Gentry (1954), The dinosaur feather (2008) de la danesa Sissel-Jo Gazan (1973), The dinosaur hunter (2010) de Homer Hickam (1943), Rattle his bones (2011, Carola Dunn), The bone bed (2012) de la serie Kay Scarpetta de Patricia Cornwell (1956), Old bones (2014, Gwen Molnar) o Dry bones (2015) de la saga Longmire de Craig Johnson (1961). Los últimos bestsellers han llegado de manos del dino-porno [6] de Christie Sims y Alara Branwen, a las que ya han surgido seguidores como R.K.Galaga o Chuck Tingle.

En literatura infantil y juvenil, destacan [7] The dinosaur that followed me home (1990) de Bruce Coville (1950), las series Detective dinosaur (1998, James Skofield), How do dinosaurs? (2000) de Jane Yolen (1939), Astrosaur (2005) de Steve Cole (1971), Dinotrux (2009, Chris Gall), Dinosaur vs… (2011, Bob Shea), Dinosaurs! (2011, Penny Dale), Little dinos don't… (2013, Michael Dahl) o Alfred the time traveling dinosaur (2015), los libros animados de “Jack Tickle” (Jane Chapman / Tim Warnes) o los de rimas de Lily Lexington y Edwina, the dinosaur who didn't know she was extinct (2006) de Mo Willems (1968) -Goldilocks and the three dinosaurs, 2012-, Rory the dinosaur (2012, Liz Climo) o la trilogía juvenil Dinocalypse (2012) de Chuck Wendig [8].

En el área francófona encontramos Mémo pour action (2000) de Jean-Claude Dunyach (1957) o los relatos infantiles Les dinosaures n'ont pas de nénés (1991, Henriette Bichonnier), Lulu à la chasse aux dinosaures (1992) de Daniel Beau (1945), Quand papa était petit, y'avait des dinosaures (2003) de Vincent Malone (1958), Le piratosaure (2013) de Alex Sanders (1964) o Les trop super: jurassic poule (2015, Henri Meunier/ Nathalie Choux). Además, el suizo Marcus Pfister (1960) publicó el cuento Der kleine dino (1994).

En castellano destacan La sombra del dinosaurio (1992) de Pablo de Santis (1963), Los dinosaurios y otros relatos (1993) de Gregorio Ortega, El cielo de los dinosaurios (2011) de Vicente García Oliva (1944) o, para los más jóvenes [9], El último dinosaurio (1992) de Alma Maritano (1937), María de los dinosaurios (1998, Yolanda Reyes), Ricardo y el dinosaurio rojo (2003, Vicente Muñoz Pueyes / Noemí Villamuza), los cuentos de Ana Obiols (1975) / Joan Subirana (1969) –Triceratops, Braquiosaurio, Estegosaurio (2012) o Tiranosaurio Rex (2013)- o Los meteoritos odiaban a los dinosaurios (2013, il. Javier González) de Jorge Accame (1956), también autor de Cuidado con el dinosaurio (2001) o –con Elena Bossi- Un pequeño dinosaurio (2007).

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[1] Pese a que en 1873 Juan Vilanova i Piera descubre dientes de iguanodon en Castellón y Teruel, el diplodocus regalado por Carnegie en 1913 al Museo de Ciencias Naturales de Madrid (cuya sala de paleontología monta en 1930 José Royo) fue el único esqueleto de dinosaurio montado en España hasta el triceratops que en 1980 exhibió el Instituto de Paleontología de Sabadell.
[2] Contó con el asesoramiento de los paleontólogos Jack Horner –en 2012 dijo “en cinco años tendremos un dinosaurio vivo”, planteando la regresión genética de un pollo- o Bakker. Fue adaptada a viñetas por Gil Kane, Walt Simonson y Dick Giordano en 1993 en Topps, con secuelas (como en cine).
[3] Animador en el Dinosaurio de Disney (ver siguiente nota) o el King Kong de 2005, y director de animación en Dinocroc (2004, Kevin O’Neill), las series Land of the lost (2012), When dinosaurs roamed America (2001) o Dinosaur revolution (2011) y el telefilme Dinoshark (2010).
[4] Además de los relatos Just like old times (1993), End of an Era (1994), Peking man (1996), Gator o Forever (ambos 1997).
[5] De la serie Time tours, secuela de Up the line (1969, Robert Silverberg).
[6] Podemos rastrear el origen del erotismo saurio en el cine (Juranal Park, 1993) o la novela Fierce embrace (1997) de Bud Sparhawk, en que una pareja de paleontólogos desatan su líbido tras encontrar los fósiles de unos T-Rex en posición de cópula.
[7] Junto a Oh my oh my oh dinosaurs! (1993), Dinosaur's binkit (1998) y Dinos to go (2000) de Sandra Boynton (1953), The magic school bus in the time of the dinosaurs (1994) de Joanna Cole (1944), In the time of dinosaurs (1998) de K.A.Applegate (1956), That's not my dinosaur (2002, Fiona Watt) Dancing dinos go to school (2006, Sally Lucas), Dinosaurs love underpants (2008, Claire Freedman), Have you seen my dinosaur? (2010 John Surgal), Lulu & the brontosaurus (2010) de Judith Viorst (1931), Zac Power:Fossil fury (2010, H.I. Larry), My T-Rex has a toothache (2012) o My pteranodon has a sneeze (2015) de Elwyn Tate, I'm a T.Rex! o T-Rex trouble (2012) de Dennis Shealy, Where are the dinos? (2013, Julia Dweck), There’s a dinosaur in my bathroom (2014, Catalina Etcheverry), Rex: The dinosaur who thinks he is a dog (2014) y Going camping with my pet dog and dinosaur! (2015) de Stephen Tan, Yikes, Stinkysaurus (2014, Pamela Butchart) o Triceratops don't eat vegetables y Angry T. Rex! (2015, Amma Lee).
[8] Otros relatos recientes son Trembling Earth (1990) de Allen Steele (1958), Herding with the hadrosaurs (1992) de Michael Bishop (1945), Major league triceratops (1992) de Barry Malzberg (1939), The Feynman Saltation (1992) de Charles Sheffield (1935-2002), Chamaleon (1993) de Kristine Kathryn Rusch (1960), Bernie (1994, Ian McDowell), The dechronization of Sam Magrudder (1995) de George Gaylord Simpson (1902-1984), Petting zoo (1997) de Gene Wolfe (1931), Drawing out Leviathan (1997, Susan Schwartz), Dinosaur summer (1998) de Greg Bear (1951), Target of opportunity (1998) de Stephen Dedman (1959), Cosmonaut keep (2000) de Ken McLeod (1954), Dinosaur songs (2004) de Kathleen Ann Goonan (1952) y The dragons of summer gulch (2006) o Fifty dinosaurs (2008) de Robert Reed (1956).
[9] Como Los dinosaurios supongamos (2000) de Ivar Da Coll (1962), Ufito (2001, José Luis Navarro), Cumpleaños de dinosaurio (2001, Mónica Weiss), Dinosaurios (2001, Daniel Arias), Un baúl lleno de dinosaurios (2002, Ana Rosetti), Trapizonda (2006, Isabel Mesa/Juanjo Serrano), El terrible dinosaurio (2007, Panco Aquino/Mariano Martín), Celeste y la dinosauria en el jardín (2007) de Mempo Giardinelli (1947), El dinosaurio burlón (2010, Car-men Gil), Cuentos de dinosaurios (2011, Silvia Guiard/ Teté Cirigliano), Tino (2012, David Salariya/ Carolyn Scrace), Dinosaur George (2013, Mark Miller) o El sueño de Elvis (2013, Rosamaría Solar/ Hugo Vera).

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