Cómics paleoeróticos (IX): Perversiones online
Hitler clona
dinosaurios en Fearless Dawn (The Bomb Swimsuit #1, 2007), de Steve
Mannion para Asylum Press. Por cierto, las aventuras de esta sensual heroína
antifascista han sido publicadas en España por Tyrannosaurus Books, una breve
(2013-2015) editora radicada en la barcelonesa Franqueses del Vallés que
mereció una vida más extensa, dado su exquisito gusto a la hora de poner
nombres y que tradujo al castellano obras de Jim Lawson como Paleo, Loner, Dragonfly o Un paseo
por Dinosaurland.
Valkíria
En 2008, los
brasileños Alex Mir/Alex Genaro crearon para Tempestade Cerebral #2 la serie Valkíria, protagonizada por una sensual guerrera postapocalíptica que
tiene contactos frecuentes con dinosaurios. En 2022 fue traducida al inglés en
la revista de Antarctic Press Jungle
Comics.
En 2009, Weissblech
lanza la antología Welten des Schreckens,
incluyendo las aventuras de la erótica amazona de Levin Kurio, Kala, y su mascota, el terópodo Tyr, que se independizarán en la
revista Kala die Urweltamazone (2015).
Robot Jungle Girl
Sandez Rey, que se declara fan de las pelis de Godzilla [1],
mezcló erotismo y dinosaurios en Robot
Jungle Girl (2011), que el autor define como un serial psicotrónico para
todas las edades.
En 2013, el guionista Jon Goff ideó Notti & Nyce con el dibujante Marat
Mychaels (entintado por Jacob Bear), en su Contraband Comics (2012). El segundo
número lleva el sugerente título de “Dinobitches Got Beef!” [2].
Michael Moreci/Brian Level publicaron “Faking
Fact” en la antología Hoax Hunter: Case
Files (2013), donde encontramos a una pariente de Nessie, Raylene, monstruo
del lago Raystown que está en plena temporada de apareamiento. Lo que el
protagonista de la historieta ignora es que los extraterrestres le han elegido
a él como pareja de la criatura.
Ghostboy and Diablo #3
El canadiense Patrick Fillion fundó
Class Comics (1995), especializada en cómics gays como el que protagonizan sus
superhéroes Ghostboy y Diablo (2011), en cuya tercera entrega (2014) pelean
contra feroces terópodos.
Bart Alexander Thompson mezcló erotismo
y dinosaurios en algún episodio de su serie Chaos
Campus (2007) para su editora Approbation Comics, como “The Missing Link” (John
P. Ward/Daniel Fitz, 2016).
En Mad Bug, Mike Tener/ Zoran Jovicic
publicaron las aventuras de la guerrera Vanya, the Lost Warrior (2022), que lo
mismo lucha con dinosaurios que se monta una escena porno a la que te
descuidas.
La irrupción de la Era Digital ha dado lugar a un nuevo terreno en el que se ha desarrollado el subgénero a sus anchas. Hablamos del mundillo de los webcómics, en el que podemos encontrar subproductos como Jurassic GTS (ZZZ/Poseidon, 2013), las versiones guarrillas de Dino Crisis o The Flintstones de Allporncomix, una parodia paleoerótica de Grand Thef Auto de Hdporncomics
y doujinshi hentai [3] con dinosaurios
en webs como Hitomi.la
o HentaiPaw,
pero la red está llena de sitios donde las mentes más calenturientas cuelgan
cómics paleoeróticos de ínfima calidad, en los que jovencitas “inocentes” son
salvajemente violadas por terópodos, como Dino
D.N.A. o Two Princesses
One Yoshi (no respetamos ni los videojuegos, oyes), o en los que, por alguna
razón, las dinosaurias poseen enormes pechos de mamífero, como Clever Girl.
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[2] Algo así como “¡Las dinozorras tienen
problemas!”, aunque hay un doble juego de palabras porque “got beef” también
podría traducirse por “consiguen carne”.
[3] O sea, fanzines porno japoneses, en cristiano.













































