"Le Monde Perdu" y otras adaptaciones del mundo perdido de Conan Doyle (I)
Tras una fructífera etapa de financiación mediante
microfunding, la indie Jihem ha anunciado la edición en septiembre de 2027 (“o
antes si está terminado”) de la última versión en cómic del clásico de Arthur
Conan Doyle El mundo perdido. Ya se
pueden leer gratuitamente las primeras
16 páginas, aunque el editor asegura que habrá cambios en versión
definitiva.
Le Monde Perdu (2027)
En esta ocasión, las desventuras del profesor Challenger y
sus acompañantes han sido narradas por el fanático de Doyle Frédéric Marniquet (1963)
e ilustradas en la más pura “línea clara” por Sylvain Aimès (1984), fanático de Tintin [1], con colores de Vera Daviet.
Le Monde Perdu (2027)
De la admiración del guionista por el novelista dan
demuestran su adaptación en varios volúmenes de Les Archives secrètes de Sherlock Holmes (2011) y, también junto al
dibujante Philippe Chanoinat, la serie Les
démons des Carpathes (2009), en la que el propio Arthur Conan Doyle se
encuentra atrapado en el castillo del Conde en Transilvania, rodeado de
pterodáctilos y otras monstruosidades indescriptibles.

Tampoco es la primera vez que Vera Daviet presta sus colores
a las obras de Doyle, ya que fue la encargada de rellenar los dibujos Darko
Perović
para “Le Grand Hiatus” (2014), primer volumen de la serie Dr. Watson, en la que Stéphane Betbeder nos narra las aventuras en
solitario de quien en su día fue el ayudante de Sherlock Holmes.
Puedes reservar Le
monde perdu por 15 pavos aquí. Pero, si no
quieres esperar para leer las peripecias de la expedición del Profesor
Challenger en cómic, tienes muchas otras opciones, ya que esta no es la primera
adaptación al medio de The Lost World
(y estamos seguros de que no será la última). Por eso, hemos decidido
aprovechar para hacer un repaso de lo que ha dado de sí esta novela en el
mundillo del “noveno arte”. Sin embargo, son tantas que nos hemos visto
obligados a dividirlas en dos entradas. Vamos con la primera.

Fotograma de The Lost World (1925)
Como seguramente sabéis, tras su edición original en 1912, The Lost World fue adaptada al celuloide
en una versión (Harry O. Hoyt, 1925) que impulsó una primitiva oleada de
“dinomanía” gracias a los “realistas” (para la época) dinosaurios de Willis
O’Brien. Sin embargo, y aunque influiría con fuerza al medio inspirando
numerosas historietas de similar argumento, las adaptaciones al cómic tardarían
un poco en hacer su aparición.
Anuncio de la tira de Bourlès "A partir del próximo jueves"
Entre las adaptaciones literarias que Rémy Bourlès realizó
para los diarios [2] de la
agencia Mondial Presse de Cino del Duca, encontramos una pionera versión de Le monde perdu (1957-1958) mediante 98
tiras de prensa en formato de "bande dessinée à l'ancienne", esto es,
con viñetas secuenciales con el texto al pie y sin bocadillos. Fue reeditada,
por primera vez en su totalidad, en 1998 por Apex Editions, en una tirada
limitada de 250 ejemplares. Sin duda, se trata de una pieza de
coleccionista.
Tras una nueva y lamentable versión cinematográfica, con reptiles disfrazados de dinosaurios, dirigida en 1960 por
Irwin Allen (que había filmado poco antes el espectacular documental The Animal World), ese mismo año el
guionista de Turok Paul
S. Newman publicó junto al dibujante Gil
Kane una adaptación encerrando sus fotogramas en viñetas para Four Colour #1145.
Richard Jennings/Martin Aitchison acudieron de nuevo al
texto doyliano en
su serie para el prestigioso tebeo británico Eagle,
que la publicó entre los números #10 y #29 de su décimotercer volumen (1962) con el subtítulo “The
Greatest Adventure Story of All Time” (“La mayor aventura de todos los
tiempos”). El siguiente año, este cómic fue traducido al francés entre los
números y #176 y 194 de la revista Pilote,
y en 1973 fue traducida al castellano en el debut de la frustrada [3] colección Historias gráficas para jóvenes
de Ediciones Rollán.

El mundo perdido (Ed.Rollán, 1973)
Aparte de ser la primera versión “local” de la patria del
novelista, estamos ante la más conocida en Europa y Latinoamérica hasta los
años 80, dada su difusión en varios idiomas. Sin embargo, adolece de algunos
defectos que la hermanan con la norteamericana, en particular la ausencia de un
dinosaurio tan importante para la paleontología europea como Iguanodon. Doyle estaba fascinado por
las huellas de este ornitópodo recién descubiertas en Sussex y se refiere a él
hasta dieciséis veces en su novela, en la que le describe con todo lujo de
detalles, como su piel negra, semejante a la de un cocodrilo, y su costumbre de
rodear un árbol con las patas delanteras para derribarlo, comportamiento que
Owen atribuía a los perezosos terrestres gigantes [4]. Antes
de la Segunda Guerra Mundial, Iguanodon
era una especie únicamente documentada en Europa por lo que Willis O’Brien le
sustituyó por el ornitópodo local Trachodon
en su versión cinematográfica. Del mismo modo, no hemos encontrado a Iguanodon en el cómic prebélico
norteamericano. Es comprensible que Paul S. Newman fuera condicionado por estos
antecedentes, pero no podemos justificar del mismo modo a Richard Jennings. Por
fortuna, pronto sus colegas europeos iban a terminar con esta injusticia. Pero
eso lo veremos en la próxima entrada: permanezcan atentos a sus pantallas.
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[1] Su álbum “L'aventure c'est l'aventure” (2025) recopila cuatro historias cortas de su serie Les Aventures Parodiques de JP Talbot que utilizan personajes de Las aventuras de Tintín.
[2] Paris-Journal, Le Progrès, Le Courrier de l'Ouest, La Charente Libre, La Nouvelle République, L'Ardennais, Le Maine Libre, etc.
[3] Se
quedó en ese único número. José Manuel Rodríguez Humanes y Manuel Barrero; ampliada por Adolfo Gracia (2008):
"MUNDO PERDIDO, EL (1973, ROLLAN)" en Tebeosfera.
[4] Manias, Chris. 2025. Palaeontology in Public: Popular Science, Lost Creatures and Deep Time.
University College London.
























