Eogman Murim: Expertos en artes marciales de hace millones de años
Eogman Murim
“Murim” (무림) es un término coreano que refiere a un popular género de
ficción poblado por sectas ocultas que dominan las artes marciales, y que lo
está petando internacionalmente. Como casi todo en Extremo Oriente, el origen
hay que buscarlo en China y, ya que nuestro público tiene unas nociones básicas
de mandarín gracias a nuestros
cursos de verano, vamos a aprovechar para explicar que su equivalente chino
sería 武林 wǔlín (incluso suena muy parecido, como
veis), que deriva de 武术 wǔshù (artes
marciales) o 武侠 wǔxiá (como género de ficción). Como
podéis comprobar, todos estos términos se forman a partir del hanzi 武 wǔ, que significa “militar” (o “marcial”). Se
trata de un hanzi a recordar pues, aparte de todos los vocablos bélicos que se
os puedan ocurrir, sirve para formar el nombre de un periodo geológico tan
importante como el Cámbrico (寒武 hánwǔ),
combinándolo con 寒 hán: Frío. Así que
podríamos memorizar este periodo en chino como una suerte de “Guerra Fría” en
la que trilobites rusos y yanquis amenazaran con extinguirse mutuamente (aunque
los trilobites eran más listos que todo eso y la prueba es que duraron casi 300
millones de años).
Eogman Murim
Desbarres lingüísticos aparte, el género “murim” –como cualquier
otro– no es extraño a la paleoficción, motivo de la entrada de hoy. A los
seguidores del blog, esto no puede extrañarles, pues en su día dedicamos una
entrada a las historias
de ninjas con dinosaurios, en las que las artes marciales son componente
habitual.
Cyborg 009
Dejando aparte los cómics que ya comentamos allí, hay otros que han
mezclado dinosaurios y artes marciales, comenzando por Cyborg 009 (Shotaro
Ishinomori, 1964), en torno a un grupo de superhéroes que se transforman
haciendo poses y utilizan las artes marciales para luchar contra una raza de
dinosaurios llamados Athhans, o Judo
Master (Joe
Gill/Frank McLaughlin, 1965), cuyo protagonista combate a bestias
prehistóricas en el episodio “Isle of Dragons” (1967).
Quinta entrega de Dragon Ball (Shonen Jump #51, 1984)
Algunos años después, en
la archiconocida Dragon Ball (Akira
Toriyama, 1984) pudimos ver a Son Goku despachurrar a un pterosaurio con su bastón o a la princesa Chi-Chi (con perdón) matando a un
T-Rex arrojándole la cresta de su casco cual shuriken. Y más recientemente, Pere Pérez mezcló artes
marciales, dinosaurios y mutantes en Shaolin
Mutants (Aleta Ediciones, 2015).
Byeokrae-ah
La última vuelta de tuerca ha tenido lugar el pasado día de
Navidad, cuando el portal de webcómics coreano Naver estrenó Eogman Murim (Expertos en artes marciales de hace millones de años), con guion de
Maeil y dibujos de Photon. Desde entonces, cada sábado podemos leer (en
coreano) las aventuras del joven triceratops azul (imposible no acordarse de Gor,
el príncipe dinosaurio) Byeokrae-ah.
Alumno y maestro de refrigerio
Le acompañan un pterosaurio azdárquido que hace las
veces de su maestro, y sus paisanos, el iguanodóntido Ho, los hermanos
tiranosauroides Wi Seung y Wi Mi-so, unas temibles dromeosaurias gemelas que
hablan con emoticones de corazones, los seis paquicefalosaurios que integran la
formación Arhat o un carnotaurus de brazos mecánicos que recuerda a Lobezno. Si te gustan las artes marciales y los dinosaurios, esta es
tu serie.
Eogman Murim





















































