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lunes, 8 de junio de 2026

Cómics Paleoeróticos (X): Malfario

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lunes, 25 de mayo de 2026

Cómics paleoeróticos (IX): Perversiones online

Hitler clona dinosaurios en Fearless Dawn (The Bomb Swimsuit #1, 2007), de Steve Mannion para Asylum Press. Por cierto, las aventuras de esta sensual heroína antifascista han sido publicadas en España por Tyrannosaurus Books, una breve (2013-2015) editora radicada en la barcelonesa Franqueses del Vallés que mereció una vida más extensa, dado su exquisito gusto a la hora de poner nombres y que tradujo al castellano obras de Jim Lawson como Paleo, Loner, Dragonfly o Un paseo por Dinosaurland.

Valkíria

En 2008, los brasileños Alex Mir/Alex Genaro crearon para Tempestade Cerebral #2 la serie Valkíria, protagonizada por una sensual guerrera postapocalíptica que tiene contactos frecuentes con dinosaurios. En 2022 fue traducida al inglés en la revista de Antarctic Press Jungle Comics.

En 2009, Weissblech lanza la antología Welten des Schreckens, incluyendo las aventuras de la erótica amazona de Levin Kurio, Kala, y su mascota, el terópodo Tyr, que se independizarán en la revista Kala die Urweltamazone (2015).

Robot Jungle Girl

Sandez Rey, que se declara fan de las pelis de Godzilla [1], mezcló erotismo y dinosaurios en Robot Jungle Girl (2011), que el autor define como un serial psicotrónico para todas las edades.

En 2013, el guionista Jon Goff ideó Notti & Nyce con el dibujante Marat Mychaels (entintado por Jacob Bear), en su Contraband Comics (2012). El segundo número lleva el sugerente título de “Dinobitches Got Beef!” [2].

Michael Moreci/Brian Level publicaron “Faking Fact” en la antología Hoax Hunter: Case Files (2013), donde encontramos a una pariente de Nessie, Raylene, monstruo del lago Raystown que está en plena temporada de apareamiento. Lo que el protagonista de la historieta ignora es que los extraterrestres le han elegido a él como pareja de la criatura.

Ghostboy and Diablo #3

El canadiense Patrick Fillion fundó Class Comics (1995), especializada en cómics gays como el que protagonizan sus superhéroes Ghostboy y Diablo (2011), en cuya tercera entrega (2014) pelean contra feroces terópodos.

Bart Alexander Thompson mezcló erotismo y dinosaurios en algún episodio de su serie Chaos Campus (2007) para su editora Approbation Comics, como “The Missing Link” (John P. Ward/Daniel Fitz, 2016).

En Mad Bug, Mike Tener/ Zoran Jovicic publicaron las aventuras de la guerrera Vanya, the Lost Warrior (2022), que lo mismo lucha con dinosaurios que se monta una escena porno a la que te descuidas.

La irrupción de la Era Digital ha dado lugar a un nuevo terreno en el que se ha desarrollado el subgénero a sus anchas. Hablamos del mundillo de los webcómics, en el que podemos encontrar subproductos como Jurassic GTS (ZZZ/Poseidon, 2013), las versiones guarrillas de Dino Crisis o The Flintstones de Allporncomix, una parodia paleoerótica de Grand Thef Auto de Hdporncomics y doujinshi hentai [3] con dinosaurios en webs como Hitomi.la o HentaiPaw, pero la red está llena de sitios donde las mentes más calenturientas cuelgan cómics paleoeróticos de ínfima calidad, en los que jovencitas “inocentes” son salvajemente violadas por terópodos, como Dino D.N.A. o Two Princesses One Yoshi (no respetamos ni los videojuegos, oyes), o en los que, por alguna razón, las dinosaurias poseen enormes pechos de mamífero, como Clever Girl.


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[2] Algo así como “¡Las dinozorras tienen problemas!”, aunque hay un doble juego de palabras porque “got beef” también podría traducirse por “consiguen carne”.
[3] O sea, fanzines porno japoneses, en cristiano.

lunes, 11 de mayo de 2026

Cómics paleoeróticos (VIII): Besos desde la cúpula

El fin de la dictadura franquista supuso también el de la censura. El cine vivió el fenómeno del “destape” y las revistas y cómics sicalípticos proliferaron. Editorial Amaika, impulsora de El Papus o Hara-Kiri (versión española de la célebre revista francesa), lanzó el tebeo El Cuervo, en el que Manel Ferrer publicó “Si te pica” (1980), en torno a los problemas conyugales de dos dinosaurios, parodió The Flintstones en “Los pijapiedra” (1981), ambientó con un par de pterosaurios las aventuras del guerrero prehistórico “Frazorben” (1981), nos desveló lo que hace “El elasmosaurus en su intimidad” (1982) y convirtió a Supermán en un violador de saurópodos en “Superpen” (1982).

También hemos encontrado fauna mesozoica en las historietas de El Cuervo “Pepita, la troglodita” (Xavi, 1982), “El australopitecus” (“Kike” Puchades, 1987), “Primitive love” (Ignasi Majoral, 1991), “Sexo en el Parque Jurásico” (Juan Carlos Ramis “Mamerto”, 1993) o “Moda del Paleolítico” -debut de Un viaje a través de la prehistoria y la moda- (1985) y el chiste gráfico Mondo cane #61 (1992), ambos de Salva Martínez “Boro”; Francisco Bellido publicó otro en el último número dando su particular versión de “Grandes misterios: La extinción de los saurios” (1994).

Editorial Sax publicó algunos tebeos eróticos en los que solía utilizar material francés. En "Buscando una buena tranca" (Corsican Sexpace #6, 1987), los protagonistas se encuentran con varios “lagartosaurios”.

Corsican Sexpace

Otra revista fundamental de la transición fue El Víbora (1979). No fue especialmente fecunda en viñetas mesozoicas, dio a conocer en nuestro país un clásico paleoerótico como Dinosaur Bop (Jean–Marie Arnon, 1989), cuyas historietas tradujo como Olor a chicas y Neanderthal Bikini.  La serie está ambientada en esa mítica edad de piedra en la que trogloditas y dinosaurios conviven, que hemos dado en llamar el “Mesozoicolítico”. Arnon realizó la secuela Coeurs de silex (en L’Echo des Savannes, 1997) o, con guión de Jean Depelley, Megasauria (2007). En 2015, Inanna Éditions recuperó la serie con nuevas historias.

Y ya te hemos hablado por estos lares del cómic del habitual de El Víbora Alfredo Álvarez Plágaro “Álvarez Rabo” “Tiranosaurio sex” (Rabo con almejas, 2010).

La editora de El Víbora, La Cúpula, publicó la revista erótica Kiss Comix (1991), donde el italiano David Messina publicó "Godzilla vs Catwoman" (1998) o "Godzilla Strikes Back" (2000), en las que diversos personajes disfrazados del famoso kaiju mantienen todo tipo de relaciones sexuales.

A los que no se os había ocurrido antes, os llamamos la atención sobre el potencial erótico de la “gojirafilia”, que refleja de nuevo la portada de Phil Foglio para la primera entrega del comic book erótico Xxxenophile (1989).

El chileno Fred Harrison "Ferocius" introdujo dinosaurios en Kalimastro (2000), protagonizada por un libidinoso mago cuyo truco estrella incluye la aparición de un gigantesco saurópodo sobre el escenario.

"Nerea"

En Kiss Comix #145 (2003), Brito y Val publicaron "Nerea", que tiene lugar en un suerte de parque zoológico de especies extintas, entre las que encontramos saurópodos, terópodos… o un neandertal al que la protagonista debe entregarse sexualmente para superar una prueba.

En "Bichos raros" (Kiss Comix #183, 2005), Roberto Fernández Fernández nos presenta a una pareja que se excita mientras observa a un extraño dinosauroide poner sus huevos.

Viaje a las profundidades

Además, la revista publicó la versión erótica de Viaje al centro de la Tierra que el galo Olaf Boccère realizó bajo el título Viaje a las profundidades (1998-2000).

"Dos mulas y una princesa"

También Dolmen editó en España una revista de cómics eróticos, a la que llamó Eros Comix (2001-2011). En el número #74 (2007), el tinerfeño Erich Hartmann dibujó un dinosauroide con aspecto de ceratópsido en la historieta “Dos mulas y una princesa”.

Lara Jones

En el episodio de su serie Lara Jones publicado en Eros Comix #22 (2003) [1], Paco Díaz dibujó una viñeta con dinosaurios, fruto de una ensoñación de la protagonista, que se pregunta qué peligros deberá afrontar en su misión.

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[1] Se reeditó en Eros Comix #122 (2011).

lunes, 4 de mayo de 2026

Cómics paleoeróticos (VII): Comix en el ático

Hemos visto cómo la revista Playboy impulsó el cómic erótico en 1962 con la serie Little Annie Fanny y Penthouse le secundó en 1969 con Oh, Wicked Wanda!. En 1981, Embleton ideó una nueva serie para Penthouse, Sweet Chastity, en la que también dibujó algún animalico mesozoico.

Esta página de Sweet Chastity apareció en la edición española de Penthouse en 1986

Hubo otras revistas eróticas que también comprendieron el potencial del cómic, como la británica Mayfair (Fisk Publishing, 1966), que en 1972 encargó Carrie a Don Lawrence, que había introducido dinosaurios en Karl the Viking (1960) o The Triggan Empire (1965). Sin embargo, no hemos podido encontrar fauna extinta en esta serie (y mira que la hemos escudriñado con atención...).

Penthouse Comix #8 (1995)

En 1994, Penthouse (literalmente, "ático") International da un paso más allá en materia de viñetas y se anima a lanzar su propia revista de cómics, Penthouse Comix. Aunque solo duró 36 entregas (hasta 1998), la versión holandesa llegó hasta las 69 (2004) –un número muy adecuado para echar el cierre– y la española continuó su andadura hasta 2011, dejando en los quioscos más de un centenar de números.

Una de las primeras series paleoeróticas de la revista fue Libby in the Lost World (Ray Weisfeld/Arthur Suydam, 1994), que narra la odisea de la superviviente de un accidente de avión en un mundo perdido infestado de dinosaurios y hombres primitivos.

Latischa of the Lost World

Alessandro Orlandelli “Alex Horley” –que también ha ilustrado una baraja ambientada en la Tierra Salvaje para Marvel– dibujó para Penthouse Comix la serie Latischa of the Lost World (guión Rex Edwards, 1997).

Doctor Dare

Gray Morrow creó Doctor Dare, serie en la que es habitual la presencia de dinosaurios. En la historieta de catódico título “T.V. Rex” (1995), Tyrannosaurus es encogido por un rayo y se enamora perdidamente tras ser besado por otra heroína erótica, Blonde Avenger. Y en “Carnage in the Lost City” (Penthouse Comix #5, 1995), la doctora Dare pelea en la arena del circo romano con “el poderoso rey de los lagartos tiranos”, que Morrow dibuja con tres dedos por garra. En 1999, tras el cierre de Penthouse Comix, el subsello especializado de Fantagraphics, Eros Comix (1990), recopiló las historietas de Doc Dare.

En 1997, la revista porno Hustler (Larry Flynt, 1974) sigue la estela de Penthouse y presenta Hustler Comix, donde Bruce David y Eric Jansen se traen de la indie Edge Comics Dinosaur Mansion (1993).

lunes, 27 de abril de 2026

Cómics paleoeróticos (VI): Fantasías selváticas

En 1990, F. Newton Burcham autopublicó Fana, the Jungle Girl, cuya protagonista vive en un mundo perdido con dinosaurios. La recuperó en Jungle Comics #6-8 (2022). Pero las historietas protagonizadas por héroes y heroínas selváticos siempre han tenido una importante carga erótica, ya que el protagonista va a todas partes en taparrabos, y además son un subgénero proclive a la paleoficción, como vamos a ver.

Una escenita bondage de Tarzan, cortesía de Sal Buscema

El propio Tarzan (E. R. Burroughs, 1912) es un sex-symbol clásico de la cultura popular, en buena medida gracias a sus adaptaciones cinematográficas. Ya en 1931-1932, R.W. Palmer/Rex Maxon adaptaron a viñetas para la prensa las novelas “Tarzan at the Earth’s Core” y “Tarzan the Terrible”, que transcurren en los mundos perdidos con dinosaurios de Pelúcidar y Pal-ul-Don, respectivamente. Detrás vendrían muchas más historietas, tantas que debemos remitirnos a un futuro post donde le demos el tratamiento que se merece. Con todo, no se trata del único héroe selvático de Burroughs: en 1942, Fawcett Comics publicó la adaptación a viñetas –sin acreditar– Nyoka, the Jungle Girl (The Land of the Hidden Men, 1931), que también encuentra fauna mesozoica en varios episodios. Sin embargo, no se trata de un personaje cuya faceta erótica sea especialmente explotada.

En cambio, sí fue un mito erótico en su época Sheena, Queen of the Jungle (1937), el primer éxito de Will Eisner, el creador de The Spirit. Robert Webb la acompañó de un ceratosaurio en Jumbo Comics #53 (1943). Aunque ha sido recuperada desde mediados de los 80, tras su adaptación al celuloide, no es una serie en la que abunde la fauna extinta.

Rulah, la diosa de la jungla, en el punto de mira de un terópodo libidinoso

Jumbo Comics albergó muchas otras series selváticas, como Kaänga (Alex Blum, 1938), que encuentra dinosaurios en varios episodios y ha sido actualizada por Chuck Dixon en Jungle Comics (Antarctic Press, 2019), para la que también introdujo dinosaurios en Rulah, the Jungle Godess (Matt Baker, Jack Kamen y Graham Ingels en Zoot Comics #7, 1947), a la que en 2004 pudimos ver en el comic book de Femforce.

Jungle Tales #2

Don Rico fue un guionista especialista en tarzánidos como Lorna, the Jungle Queen (1953), que encuentra dinosaurios en “The Lost Kingdom” (1954), Lo-Zar (1954), que debutó rodeado de ellos, o Jann of the Jungle (1954), que en “Jungle Fever!” (Jungle Tales #2, 1954), confunde la espalda de un terópodo con una roca. Y en “The Coming of… Ka-Zar!” (1965), Stan Lee/Jack Kirby presentaron la “Tierra Salvaje”, un selvático mundo perdido con dinosaurios en el interior de la Antártida, donde tienen su hogar Ka-Zar y su compañera, Shanna, la diablesa.

Pero volvamos a los 90, cuando la baza erótica –o directamente, pornográfica– de las heroínas selváticas va a ser explotada exahustivamente. R.A. Jones/D.D. Harris y Bruce Miller publicaron Dino-Betty (1993) en la breve Conquet Press.

Jungle Fantasy #5

Fauna apareció en “Cavewoman Color Special” (noviembre de 1999), donde nos cuentan que su nave espacial chocó con una nube de meteoritos y tuvo que evacuarla en un módulo de supervivencia que aterrizó en un planeta similar al Mesozoico terrestre. Mark Seifert y William Christensen/Sean Shaw, padres de la criatura, continuaron sus aventuras en la revista de Avatar Press Threshold #23-25 (2000). En Jungle Fantasy (2003), además de Shaw, la dibujarán Juanjo Ryp o Anibal Maraschi. Uno de los principales cometidos de los raptores que suelen aparecen en la serie es rasgar o morder la ropa de las protagonistas para arrancársela y dejarlas en cueros. En una escena algo surrealista, Fauna se enfada tanto que ataca al terópodo… aplastándolo entre sus senos (Jungle Fantasy #5, 2004).

Junto a las historietas de Fauna, la revista incluía los relatos ilustrados Vixens o Ivory, ambientados en el mismo mundo perdido. Ambos darían lugar a sus propios comic books en 2016: Jungle Fantasy: Ivory o Jungle Fantasy: Vixens. En Jungle Fantasy: Ivory #5 (2016) vemos en plena faena a una raza de dinosauroides antropomorfos con dos penes que esclaviza mujeres para criar nuevos híbridos. Volveremos a encontrarles haciendo de las suyas en Jungle Fantasy: Survivors #6 (2017).

El coreano llegado de niño a Estados Unidos Frank Cho dibujó algunas portadas para Cavewoman antes de recuperar a Shanna, la chica de Ka-Zar, en una excelente miniserie de 2005 en la que pelea con tiranosaurios y la mayor aglomeración de raptores que hemos encontrado en un cómic. Marvel lanzó una nueva miniserie en 2007, Shanna: Survival of the Fittest (Justin Gray y Jimmy Palmiotti/Khari Evans), en la que la diablesa vuelve a masacrar raptores como si no hubiera un mañana. En 2013, Shanna reapareció en Savage Wolverine, y en 2024 la hemos vuelto a ver en “Shanna of the Dead” (Mary Sangiovanni/Stefano Landini, Marvel Zombies: Black, White & Blood #4), en ambas ocasiones dedicada a su hobby favorito: exterminar dinos. En 2020, Antartic Press publicó las aventuras de un personaje llamado Shanna the Firehead (Ben Dunn y Steve Ross), aunque solo hemos encontrado un pterosaurio en sus viñetas.

Cho creará a la similar Jungle Girl (2008) para Dynamite, que publicó dos temporadas seguidas y una tercera en 2015, además del crossover Swords of Sorrow: Red Sonja & Jungle Girl (Marguerite Bennett/Mirka Andolfo, 2015).

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