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lunes, 23 de marzo de 2026

Cómics Paleoeróticos (II): Los tiempos de la censura

Purk, el hombre de piedra #1: Aunque parezca mentira, esto era erotismo de alto voltaje en la España de 1950

El erotismo estuvo rígidamente reprimido por la censura durante el franquismo. Por poner como ejemplo un clásico del tebeo de aventuras con dinosaurios, en la serie de Gago Purk, el hombre de piedra (1950) se obligó a cubrir el torso del protagonista con una piel de leopardo y alargar las faldas de las mujeres, que en los primeros números llegan a medio muslo.

Purk, el hombre de piedra #87 (1954), compárense las indumentarias de Purk y las féminas con las del primer número

Sin embargo, los ilustradores españoles son responsables directos de algunos de los principales cómics paleoeróticos de los 60 y los 70, trabajos que realizaron para el extranjero a través de agencias, como ya te comentamos en esta serie.

Scarth AD 2195

El Reino Unido fue un destino habitual para nuestros dibujantes. A través de Selecciones Ilustradas, Luis Martínez Roca dibujó para el diario británico The Sun el spin–off erótico de la tira clásica de ciencia ficción Garth (obviamente influenciada por Flash Gordon) titulado Scarth AD 2195 (1969) [1], escrita por Jo Addams. En la tira #354, Ian y Scarth aterrizan en Venus en busca de Matthew, al que encuentran siendo perseguido por un feroz terópodo. Para facilitarle la huida, Scarth distrae al animal quitándose el sujetador y agitándolo al castizo grito de “Olé!”. Los tres cosmonautas consiguen refugiarse en una cueva y, cuando se abren otra salida con sus pistolas de rayos láser, se dan de bruces con un pterosaurio. Más tarde reaparece el terópodo fetichista, y Scarth llama su atención para continuar con el strip-tease mientras Ian repara la nave. Finalmente, logran arrancar el motor, incinerando de paso al bicho, que ya estaba bastante caliente de por sí (tira #406) y abandonan Venus.

"Beware, Dreamers"

En septiembre de 1969, Warren Publishing lanzaba al mercado la revista Vampirella, que sirvió de vehículo para el desembarco de los artistas de Selecciones Ilustradas en USA. En Vampirella #12 (1971), Pepe González toma las riendas del personaje titular, que redefine tomando como modelo a su novia, Juana de Haro. Su trazo realista conquistó a los lectores americanos y sus chicas establecieron un nuevo canon estético, elogiado por Carlos Giménez o el propio Frank Frazetta. Pepe dibujó a un pterosaurio acosando a Vampi en “Beware, Dreamers” (Vampirella #17, 1972) [2], con guión de T. Casey Brennan.

Escorpión #6 (1974)

En los estertores del régimen franquista, podemos comenzar a encontrar en las publicaciones patrias la obra de algún pionero del paleoerotismo, como “Fecundando el espacio” [3], de Jesús Rodríguez “Flores” Lázaro y Vicente Cebollo, ambientada en un planeta poblado por amazonas y fauna mesozoica, publicada en Escorpión #4-6 (1974).

Ya en democracia, en 1981, en Escorpión #54 apareció “Caníbal” y en el #58 “Vora extraterrestre” (secuela de “Vora”, aparecida el año anterior en Infinitum 2000), ambas obra de Juan Micó Costa “Micosta”.

También existió una aproximación al erotismo desde el humor. El puntal de Bruguera y mago del humor Manuel Vázquez publicó en Zinco El sexo en la prehistoria (1983), con abundante presencia sauria.


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[1] En 1972 fue rebautizado como Scarth AD 2170. La breve editora madrileña Arcusa publicó en 1980 “El nacimiento de Scarth” en el último volumen de su colección Grandes cómics del mundo.
[2] Publicada en España como “¡Cuidado soñadores!” (Vampirella #1-2, 1974).
[3] Fue reeditada en Antifaz #8 (1977) bajo el título “Las galaxias” y, de nuevo como “Fecundando el espacio”, en Escorpión #79 (1984).

lunes, 16 de marzo de 2026

Cómics Paleoeróticos (I): "El Cuerpo" en Canarias

Mientras estaba esperando que llegue a las librerías el último libro de José Antonio Peñas (autor del terópodo con diarrea de nuestro banner), Los follasaurios, se me ocurrió hacer una pequeña búsqueda en internet para ver cuáles eran vuestras inquietudes intelectuales y ofreceros un post de cómics de dinos con magra. Supuse que todos estabais esperando algo como “filosofía y cómics de dinosaurios”. Pero lo cierto es que, si escribo “mayéutica”, Google me devuelve 71.800 resultados, y si pongo “sexo” son 526.000.000. Así que si la entrada de hoy viene subidita de tono, recordad que la culpa no es mía sino vuestra (que siempre podéis echársela a Bill Gates).

Ay, qué recuerdos de épocas pandémicas...

La materia es controvertida, porque lo que para uno es erotismo para otro es pornografía y hay quien considerará ofensivo lo que a otros les resulte simplemente divertido. Desde luego, nuestra intención no es molestar a nadie, sino informar de lo que este mundillo ha dado de sí en el mundillo de las viñetas de inspiración mesozoica. La literatura paleoerótica ha sido ampliamente tratada en el blog, pero en materia comiquera era una asignatura pendiente… hasta hoy.

El erotismo está presente en los cómics desde su origen. Una muestra puede hallarse en las “biblias de Tijuana”, pequeños panfletos sicalípticos en blanco y negro protagonizados por personajes conocidos que tuvieron gran éxito fuera de los circuitos comerciales norteamericanos en el periodo de entreguerras. En la recopilación de Simon Schuster Tijuana Bibles. Art and Wit in America’s Forbidden Funnies, 1930s-1950s hemos encontrado alguna protagonizada por Flash Gordon, el héroe cósmico de Alex Raymond en cuyas aventuras abundan los dinosauroides, pero aquí no hay más que ñaca-ñaca… De hecho, Flash Gordon es una de las primeras series de cómic en la que el erotismo juega un papel importante.

Little Annie Fanny

Harvey Kurtzman y Will Elder crearon en 1962 para la popular revista erótica de Hugh Heffner Playboy (1953) la serie Little Annie Fanny, una parodia erótica de la tira de prensa Little Orphan Annie (Harold Gray, 1924) que seguramente conoces por su adaptación al musical en Broadway, Annie (1977). No hemos encontrado dinosaurios en la serie, pero en la viñeta que reproducimos sobre estas líneas, en el ángulo inferior izquierdo aparece un ser reptiliano que podría representar a Godzilla...

Barbarella y el "glofen"

La primera heroína fantaerótica del cómic fue Barbarella (1962). Aunque Jean-Claude Forest no introdujo fauna extinta en sus aventuras, en el reciente relanzamiento del personaje por Dynamite Comics la hemos visto en compañía de George, un “glofen” (un animal parecido a Dilophosaurus) salvaje al que quita una astilla que se le había clavado en una pata, convirtiéndolo de este modo en aliado incondicional [1]. El danés Freddy Milton Larsen impulsó el fanzine Sejd (1973), donde Paul Arne Kring debutó con Weneetryhl Axtryhl (1974), inspirada en Barbarella, y que también ha alternado con fauna pretérita en los últimos tiempos [2].

La portada de Weneetryhl que abre este post fusiló este cartel.

Pero buena parte de la culpa de que los autores comiencen a dirigir sus miradas al Mesozoico con ánimo libidinoso la tiene una película rodada en Canarias y producida por el nieto de un emigrante español, Michael Carreras: One Million Years B.C. (Don Chaffey, 1966), remake del filme de Hal Roach de 1940 One Million B.C. [3], es recordada como la película que lanzó a la fama como sex-symbol a Raquel Welch. La propia productora trató de repetir el éxito con When Dinosaurs Ruled the Earth (Val Guest, 1970) [4], aunque Victoria Vetri no tuvo tanto éxito como “El cuerpo”. En 1977, Steve Moore/John Bolton adaptaron la peli de Chaffey para la revista británica House of Hammer.

Hubo otra portada en la Edigráfica calcó directamente la imagen de la Welch en el cartel de One Million Years BC

En los años 60, el éxito de Diabolik, de las hermanas Giusanni, impulsó el llamado fumetto nero, que desafiaba a la censura por su violencia y acabó dando entrada al erotismo y la pornografía. Colaborador en títulos señeros del género como Lucifera, Maghella o Biancaneve, Edoardo Morricone “Morrik” es autor de Jorgo e gli extraterrestri (1969), en la que un pastor griego es abducido para viajar a través del espacio y el tiempo... encontrando alguna criatura antediluviana. Además, en la revista UFO de la editora de cómic negro erótico Edifumetto, Morrik dibujó Araxam della Preistoria (1975), con guión de Graziano Origa y portada dinosauriana de Alessandro Biffignandi.

Bob Guccione fundó la revista erótica Penthouse en 1965. Las diferentes ediciones de la revista publicaron serie de cómics como Oh, Wicked Wanda! (1969, concluyó al año pero resurgió en 1973-1980) del británico Ron Embleton. El episodio 2, “Museum of Misfits”, empieza con Wanda provocando accidentes de tráfico y atropellando a un anciano, mientras al fondo vemos un par de dinosaurios luchando. Embleton es también autor de “The Lost World of Dinosaur Sex”, de la que ya te hablamos por aquí.

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[1] Barbarella #7 (Sarah Hoyt y Madibek Musadekov, 2022).
[2] “Brontosaurus. Tøser og tordenøgler” (Fyns Antikvariats Forlag, 2025).
[3] Ambas conocidos en España como Hace un millón de años.
[4] Aquí, Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra.

viernes, 22 de diciembre de 2023

¿Cómo acabó Ryan Klemek escribiendo literatura erótica sobre dinosaurios?

Ryan Klemek es un artista norteamericano con formación clásica en dibujo y pintura representativos, con especial atención al retrato y la figura humana. Durante sus años en la School of the Museum of Fine Arts de Boston (Massachusetts), perfeccionó su técnica y al mismo tiempo maduró conceptualmente. A lo largo de los años, ha encontrado una manera de incorporar su singular sentido del humor en proyectos que van desde diseños de camisetas (para su empresa independiente de camisetas Donkeyshines) hasta arte público (en Somerville, Massachusetts). Sin embargo, todo cambió cuando descubrió el subgénero de la literatura dinoerótica... Así lo cuenta en este artículo que escribió para Medium:

"Corría el año 2013 y yo era un artista frustrado que buscaba una manera de ganarme la vida haciendo lo que amaba para finalmente dejar de fingir ser un entrenador personal. Tenía una comprensión realista de mis fortalezas y limitaciones y sabía que lo mejor que podía hacer era encontrar un nicho de mercado en el que trabajar. Algo en lo que mis retorcidas sensibilidades fueran una ventaja en lugar de un perjuicio. Fue entonces cuando me topé con un artículo en el Huffington Post sobre este nuevo fenómeno llamado dinoerótica. Yo suponía que nadie realmente tenía interés en follar con dinosaurios, por lo que si este subgénero se trataba en una publicación relativamente convencional, debía haber algún tipo de elemento irónico o satírico en el material. El artículo en sí era bastante irónico, pero el escritor no parecía juzgar ni avergonzar a los autores ni a sus fans. Los dos autores presentados en el artículo eran dos mujeres de poco más de veinte años que colaboraron juntas en historias, probablemente mientras estaban borrachas o drogadas. Parecían tan sorprendidos como cualquiera de estar ganando dinero". 

"Lo que más me llamó la atención de los libros fue lo malas que eran las portadas. Claramente, los autores las habían creado ellos mismos combinando imágenes de archivo de dinosaurios y mujeres en bikini sin considerar la composición o el diseño. Yo no soy un gran diseñador gráfico, pero puedo dibujar y sabía que una ilustración original sería más interesante que lo que estaban haciendo los otros autores. Pensé que si esta gente vendía libros, tal vez estarían dispuestos a pagarme por una portada decente".

"Sin embargo", pensó Klemek, "antes de poder afirmar legítimamente que soy un ilustrador de portadas eróticas de dinosaurios, primero necesitaba hacer al menos una novela de este tipo para darme a conocer". Y así, en junio de 2014, surgió "Prehistoric Passion From Mars", bajo el seudónimo de R.K. Galaga. Su carta de presentación era que escribía "ciencia-ficción erótica, que cuenta con no demasiada ciencia, mucha ficción y probablemente demasiado erotismo".

"Hasta el día de hoy, la imagen de arriba [portada de "Prehistoric Passion From Mars"] es la obra de arte más exitosa que he realizado. Todavía se está abriendo camino en Internet, apareciendo como un nuevo meme una o dos veces al año, lo que normalmente genera un pequeño aumento en las ventas de libros. No puedo explicarlo. Ni siquiera es mi mejor ilustración erótica de dinosaurios".

Ese mismo año publicó "The Erotic Secrets of Shelley Frankenstein", protagonizada por una mujer "hecha con partes del cuerpo de algunas de las mujeres más calientes de la historia, incluida Catalina la Grande. Por desgracia, su poder sexual es demasiado grande para los simples mortales, y a menudo se encuentra a sí misma solitaria e insatisfecha... Hasta que decide construir ella misma a su último amante con la forma de un poderoso dinosaurio". 

Las ilustraciones de Klemek comenzaron a ser conocidas dentro de este subgénero y en 2015, lanzó "Lust finds a way", sobre un cuarentón que contrae una extraña enfermedad de transmisión sexual que lo transforma en una criatura mesozoica. Esa es la premisa básica, pero en realidad la portada, en la que aparece una moto montada por la pareja protagonista en un paisaje desértico, lo dice todo.

Aunque ha publicado otras novelas de temática erótica con centauros o gigantes, tuvieron que pasan casi siete años para que Klemek (a.k.a. R.K. Galaga) lanzase otra novela con dinosaurios. De esta forma, en 2022 nos brindó "A Horny Raptor in King Arthur's Court", en la que nos cuenta como Sir Lancelot, el noble caballero de la Mesa Redonda, se transforma en terópodo tras romper por accidente un artefacto mágico. Y como dinosaurio, forma parte de una trama amorosa junto al Rey Arturo y Lady Ginebra.

No sabemos si Klemek continuará publicando más novelas de este tipo, pero hay que reconocer que sus historias parecen destacar sobre el resto del subgénero por su originalidad y por una evidente mayor calidad de sus ilustraciones de portada.

jueves, 30 de noviembre de 2023

Don Juan Velociraptor (Lola Faust)

Continuamos con nuestro descenso a ese abismo de la cultura escrita como es el subgénero de la literatura dinoerótica de la mano de Lola Faust, a quien ya hemos visto por aquí con sus novelas "Wet Hot Allosaurus Summer", "Tyrannosaurus Sext" o "Triceratops and Bottoms". En esta ocasión comentaremos el título "Don Juan Velociraptor", cuya sinopsis describe lo siguiente: "En un mundo donde la osadía científica coquetea con la ética, Marian Woolridge consigue el regalo periodístico definitivo: un tête-à-tête exclusivo con Don Juan, un Velociraptor diseñado genéticamente con una lengua tan afilada como sus escamas. Pero cuidado, el ADN mejorado en laboratorio de este dinosaurio viene con una característica extra: feromonas tan potentes que deja a las mujeres desmayadas en una neblina de deseo sexual babeante. ¿El objetivo de Marian? Descodificar el genoma de este gigoló del Mesozoico. Pero mientras descubre las capas del misterio, ¿podrá evitar la tentación latente que amenaza con consumirla en cuerpo y alma?

Como en ocasiones anteriores, vamos a ver qué dice el público sobre la novela. En palabras de Katherine, usuaria de GoodReads: "[...] No es horrible. Es lo que es y hace lo que dice. Se plantea un objetivo muy claro: Don Juan como velociraptor y lo cumple. En todo caso, podría haber un relato de más longitud ¿Por qué no? Creo que Velocijuan tiene mucho más que aportar. No me dejó boquiabierta y no me gustaría que me vieran leyéndolo en público, y además hubo un par de errores tipográficos que saltaron a la vista, pero... si estás tratando de decidir si comprar o no algo de pornografía de dinosaurios, ¿estás realmente tan preocupado por sus méritos literarios? [...] De hecho, me empezaron a importar un carajo los personajes y la trama fue... más de lo que esperaba. Entonces, un sólido 3 sobre 5". Para Haley B, también en GoodReads, también se echa de menos algo más de trama: "[...] fue exactamente lo que quería y esperaba. Casi desearía que fuera más largo. Tenía tantas preguntas: ¿Por qué Marian es diferente? ¿Qué es La Corporación? [...]". 

En resumen, Lola Faust parece que sigue en forma y continúa lanzando novedades de este subgénero de forma periódica. 

lunes, 27 de noviembre de 2023

Brontosaurus in love

Tenemos las pruebas: Brontosaurus era un auténtico latin lover. De hecho, si nos atenemos a los testimonios presentes en los cómics, se diría que era casi el único bicho que tenía sexo en el Mesozoico y, por lo visto, andaba casi siempre calentorro.

En la edición recopilatoria de su obra magna Paleo: the Complete Collection (Dover Publications, 2016), Steve Bissette incluyó un artículo en el que repasa muy someramente la historia de los cómics DE dinosaurios, “The Paleo Path: Paleo and the History of Dinosaur Comics”. En él, apunta que fue en la historieta “From Beyond Time” (Gorgo #13, 1963) donde tuvo lugar la primera representación gráfica del apareamiento de dos dinosaurios. No seremos nosotros quienes le contradigamos.

Charlton encargó la adaptación del filme Gorgo (Eugène Lourié [1], 1961) a viñetas a dos de sus principales figuras: el guionista Joe Gill y el dibujante que dio forma a Spiderman, Steve Ditko. Ambos despacharon la trama en un par de cuadernillos, pero el éxito de la serie prolongó su existencia con nuevas peripecias del monstruo durante cinco años y 23 números. El cómic-book se completó con algunos relatos breves, sin relación con la serie principal, como “From Beyond Time”, que algunos atribuyen al propio Gill y el dibujante Dick Giordano.

En sus cinco páginas, nos narra la historia de una joven pareja de brontosaurios de “pequeños cerebros y grandes cuerpos” que se aman y tienen un par de huevos. Como sabemos, los huevos de los saurópodos son redondeados y no más grandes que un balón de basket, pero los que incuba la hembra son gigantescos y tienen forma de huevo de gallina. Una glaciación acaba con nuestra pareja y sus huevos... aunque un volcán hará eclosionar uno en nuestra época, dando lugar a una leyenda de la criptozoología.

La historia “Sex and the Single Dinosaur” (Bizarre Sex #6, Octubre 1977) del pionero underground Joel Beck es bastante más vulgar. Si quieres leerla en castellano, tendrás que hacerte con el Zona 84 #89 (Toutain, 1991). De nuevo estamos ante un par de saurópodos. Uno le propone “un polvete” al otro, que sale corriendo provocando “cógeme si puedes”. Cuando le coge, le da lo suyo hasta que algo no le cuadra y exclama “¡Espera! ¡Eres un tío!” y se va de la escena mosqueado mientras el otro replica “A este paso, nos extinguiremos pronto”.

La primera entrega de la didáctica The Cartoon History of the Universe (Rip Off Press, 1978) recrea escenas del pasado a partir de icnitas de Brontosaurus –muy abundantes por su afición a vivir en zonas embarradas, según Larry Gonick–, al que vemos en pleno cortejo, enredando su cuello con el de su pareja.

Volvemos a asistir al imposible ritual amoroso saurópodo de los cuellos enrrollados en el episodio de Libby in the Lost World “Spring Fever”, publicado en la tercera entrega de Penthouse Comix (1994). En el número #25 (1997), Ron Embleton publicó The Lost World of Dinosaur Sex, del que te hemos hablado en nuestra serie Nomen ignotum.

Más recientemente, hemos sido testigos de la fogosidad brontosauriana en un par de episodios del webtoon Darby (Sherard Jackson, 2017).


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[1] Se había estrenado con la esencial The Beast from 20,000 Fathoms (1953), basada en el relato de Ray Bradbury The Fog Horn (1951) y, a su vez, inspirador de Gojira (Ishiro Honda, 1954), piedra fundacional del cine tokusatsu nipón, conocida en Occidente como Godzilla.

viernes, 4 de agosto de 2023

A Horny Raptor in King Arthur's Court (R. K. Galaga)

Si hay algún "autor" del subgénero de la literatura dinoerótica que destaque por su original propuesta  de mezclar ciencia-ficción, dinosaurios y erotismo, ese es R. K. Galaga. Sus novelas autoeditadas combinan lo absurdo y lo inquietante, como en "Prehistoric Passion From Mars" o "The Erotic Secrets of Shelley Frankenstein", de las que ya hablamos por aquí. Una de sus últimas publicaciones es "A Horny Raptor in King Arthur's Court" cuyo argumento es el siguiente: "Tras el descubrimiento por parte del Rey Arturo de la aventura secreta entre Lady Ginebra y Sir Lancelot, el noble caballero de la Mesa Redonda es sentenciado a muerte. Mientras intenta evadirse de los guardias del rey, rompe por accidente un artefacto místico que lo transforma en dinosaurio. Su nuevo cuerpo de criatura mesozoica hace que tener relaciones carnales con humanos sea todo un desafío, viéndose obligado a observar desde las sombras cómo la mujer que ama tiene relaciones sexuales con otras personas. Viendo esto como un destino aún peor que la muerte, el universo le presenta una oportunidad de redención. Si puede ayudar a Ginebra a acabar con su tirano marido y salvar a Camelot, Lancelot puede conseguir el final de cuento de hadas que desea". No hemos encontrado opiniones sobre la novela, así que no podemos contaros si da lo que promete. Si alguien se atreve, la tenéis aquí.

miércoles, 31 de mayo de 2023

Triceratops and Bottoms (Lola Faust)

La "autora" de literatura dinoerótica Lola Faust ya es una habitual del blog, y por aquí hemos comentado anteriormente sus obras "Wet Hot Allosaurus Summer" o "Tyrannosaurus Sext". Ahora le toca el turno a "Triceratops and Bottoms", una nueva historia protagonizada por Erin, viajera temporal que lleva una vida fácil, segura y aburrida en el año 2122. Por ello, utiliza su cinturón experimental en búsqueda de juegos prehistóricos salvajes y sensuales, buscando el mejor dinorgasmo. Pero... ¿será su lujuria prohibida por un dinosaurio la que desencadene el desastre?

Como de costumbre, vamos a fiarnos de gente que lo haya leído y os dejamos la crítica de Becky (romantic_pusuing_feels), que dice lo siguiente: [...] No esperaba una obra maestra. No esperaba precisión histórica. Aunque quería que fuese legible... La trama más desarrollada es la historia de amor en la playa con el triceratops. ¡Pero la protagonista nombró a su triceratops Cera! ¿¿¿Eh??? ¿Por qué le harías eso a la gente que ha visto El valle encantado? Honestamente, yo pensé que todo lo que obtendría de la novela sería el amor de ese triceratops. ¡PERO HABÍA MUCHO MÁS! No tenía idea de que había otros títulos dentro de esta novela, incluyendo My Boyfriend is a Plesiosaur, Mile High Pterodactyl Club, A Carnotaurus for Christmas, My Sexy Supersaurus... Mi parte favorita fue leer acerca de cómo prohibieron a Erin viajar en el tiempo por acosar a los dinosaurios. No obstante, no te preocupes, la vida se abre camino y ella al final puede regresar a por más polla de dinosaurio [...].

miércoles, 3 de mayo de 2023

Nomen ignotum (XI): The Lost World of Dinosaur Sex

Ron Embleton (1930-1988) fue un pintor y dibujante de cómics británico, conocido por el erótico Oh, Wicked Wanda! (Penthouse, 1973-1980), aunque comenzó ilustrando cómics infantiles. Su hermano menor, Gerry Embleton adaptó a viñetas la novela de Arthur Conan Doyle The Lost World en 1972 en la revista Look and Learn.

The Lost World (Gerry Embleton, 1972)

Uno de los primeros trabajos de Ron fue esta portada para Gallant Science Comic #2 (1952) con un extraño dinosauroide, en la que aún no podemos apreciar el enorme talento del artista. Pero todo el mundo tiene un comienzo.

La obra de Ron que hoy nos trae aquí es otro encargo erótico de Penthouse, en este caso para el número #25 (1997) de su cómic-book Penthouse Comix. Posiblemente inspirado en la adaptación de su hermano Gerry, Ron nos presenta “The Lost World of Dinosaur Sex”, en la que dibuja en plena faena a diversas parejas de dinosaurios, a las que bautiza con estrafalarios Nomen ignotum:

Rawrimtouchasaur. Las evidencias fósiles (manojos de hierba quemados cerca de su nido) parecen apuntar a que les gustaba hacerlo cuando había tormenta.

Gruntinglittlebastardasaur. Se trata del dinosaurio más obsesionado con el sexo, ya que se pasaba todo el día metido en faena. Sólo paraba para comer (y para las labores de la casa cuando la hembra empezaba a darle la murga).

El saurópodo Strokerclittasaurus se apareaba en el agua, llegando a vaciar estanques completos. A veces, montaban orgías en la costa, lo que debía ser todo un espectáculo.

Flipperovousaurus. Las hembras preferían el sexo anal. Se desconoce el efecto que tendría sobre el pene del macho su dieta a base de troncos sin masticar.

Grabbalottalabiasaur. El más promiscuo, ya que se han encontrado huellas que van de un macho a varias hembras en el mismo minuto. Parece que también la hembra se movía de hembra en hembra.

Humongacockabangmetillisaurus. Equipados con penes de once metros, sólo lo hacían un par de veces al año. Aunque aún es objeto de debate, posiblemente se debiera a que la labor de eyacular suponía al macho un esfuerzo sobrehumano, digo sobresaurio.

Aparte de los mencionados, debe llamarse la atención sobre la pareja que aparece a pie de página y que constituye el verdadero cómic (narración secuencial) que permite calificar como tal a "The Lost World of Dinosaur Sex", ya que el resto de los animales aparecen en ilustraciones descriptivas sin continuidad.

viernes, 3 de febrero de 2023

Tyrannosaurus Sext (Lola Faust)

Ya hablamos de Lola Faust y "Wet Hot Allosaurus Summer", su debut en el género de la literatura dinoerótica hace algún tiempo. Parecía que esta iba a ser su única aportación a este submundo literario debido a su silencio desde entonces, pero en los últimos meses ha pillado carrerilla y se ha sacado de la manga varios títulos destacables. En primer lugar vamos a hablar de "Tyrannosaurus Sext", relato corto que gira en torno al 'sexting' o envío de mensajes de contenido sexual personal a través del teléfono móvil mediante aplicaciones de mensajería o redes sociales. La protagonista de la historia es Alice, que tras flirtear con un desconocido a través de este medio, descubre que en realidad es un tiranosaurio. Y es que, como dice la frase promocional del libro, "en internet, nadie sabe que eres un carnívoro cretácico de ocho toneladas"...

Por nuestra parte, nos vamos a fiar de la crítica de Ryann Rice en Amazon, que dice lo siguiente: "esto solo tenía nueve páginas, pero parecieron pasar muchas cosas... Rex y Alice se conocieron a través del sexting y cuando decidieron quedar, ella se entera de que es un dinosaurio, ¡pero ella decidió seguir adelante de todos modos! La lleva a su guarida y no pierden tiempo en ponerse con ello [...] estos libros no deben tomarse demasiado en serio: no hay trama, construcción de personajes ni desarrollo. Esto es puro erotismo, así que debes saberlo al comenzar a leer. Estuve sonriendo, riendo y sonrojándome durante los diez minutos que tardé en quemar a este bebé. ¡Feliz lectura!"

martes, 4 de octubre de 2022

Críptidos, guía de viaje para encontrar dinosaurios vivos (II): Nessie

ESCOCIA: NESSIE

* Recomendamos leer la entrada con esta banda sonora.

El 9 de julio de 1904, La Voz de Alicante nos cuela como si de una noticia real se tratase la narración fantástica –claramente novelada- de la expedición al polo de unos socios del Peary Artic Club de New-York [1], que naufragaron en una isla donde encontraron oro y otra sorpresa: 

“Mister Glubber y Mister H. T. Harton, que así se llaman los nuevos robinsones, con un carpintero y siete marineros, únicos sobrevivientes del naufragio, pasaron en aquella isla, a la que bautizaron solemnemente con el agradecido nombre de Isla de la Salvación, diecisiete meses. La isla resultó ser una nueva Golconda, un nuevo Potosí, a juzgar por las cosas que en ella hallaron los náufragos. Primeramente, Mister Harton, que es un sabio naturalista, halló fósiles interesantísimos, huellas frescas de un ictiosaurio y por fin un ictiosaurio hecho y derecho, vivito y coleando, especie antediluviana de los lagartos monstruosos que se creía extinguida y que medía nada más que treinta y siete metros de largo (?), con una cola de veinte metros. La espantable aparición del animalito produjo en los demás náufragos un efecto terrible. Mister Glubber, ingeniero telégrafo, se desmayó del susto.

Los marineros huyeron despavoridos y se subieron a los árboles. El carpintero Oreus falleció de repente de paralización de las arterias o trombus galopante. Sólo el honorable H. T. Harton, que estaba en el secreto, como vulgarmente suele decirse, permaneció impasible, porque como sabio y naturalista que era, conocía de antemano la cualidad de ser inofensivo y cariñoso que adorna al ictiosaurio, que todo en junto viene a ser un lagarto de agua que se alimenta como el más refinado gourmet de la Maisón Doré. No come más que salmón, crustáceos y con especialidad ostras, por las cuales delira, aunque se las come con cáscara y todo y sin limón. Pues bien; repuestos del susto, excepción hecha del pobre Oreus que falleció de miedo, los náufragos resolvieron matar al monstruoso saurio sin hacer caso de la desesperación del sabio que protestaba de aquel imbécil propósito asegurando que el animalito era tan inofensivo como una cucaracha.

Los marineros, que no entendían una palabra de zoología prehistórica, colocaron torpedos en el río donde habitaba el monstruo y lo hicieron volar, matando las más caras ilusiones del honorable Harton, que casi se muere como Oreus, de sentimiento... profesional.

"The Lost World" (Look and Learn, 16 de diciembre de 1972)

Como todos sabéis, Arthur Conan Doyle escribió el primer gran éxito de la ficción dinosauriana, The Lost World (1912), publicado recién descubierto el dragón de Komodo y cuya adaptación al cine supuso un verdadero hito. En sus memorias [2], Doyle asegura haber observado en 1907, durante su luna de miel en el Egeo, a una extraña criatura marina que identificó con un ictiosaurio (seguramente, un delfín): “Era exactamente como un ictiosaurio joven, de unos 120 centímetros de largo, cuello y cola delgados, y cuatro aletas laterales bien marcadas. El barco le había dejado atrás antes de que pudiéramos llamar a cualquier otro observador”.

Pero no hay la menor duda de que el saurio mesozoico marino más popular es Nessie, el supuesto plesiosaurio que mora en el Lago Ness. Ya en 1868, el Inverness Courier se refería al rumor acerca de la existencia un gran pez “u otra criatura”. En 1930, el Northern Chronicle cuenta que un par de pescadores han visto a un animal producir un gran remolino y dos años después K. McDonald habla de una especie de cocodrilo. Pero será de nuevo el Inverness Courier el que bautice a la criatura como el “monstruo” del Lago Ness tras un avistamiento el 2 de mayo de 1933. Una pareja de turistas lo describió como un monstruo prehistórico (acababa de estrenarse King Kong) y, el 19 de abril de 1934, se disparó la famosa fotografía en la que se ve su supuesto cuello asomando sobre el agua (sesenta años después, un familiar del que la trucó para el Daily Mail reconocería el engaño). La leyenda era imparable.

Pero antes, incluso, de la difusión de la fotografía, el 7 de enero de 1934, en España El Debate publicaba un amplio reportaje, profusamente ilustrado, que titulaba “Más de cien testigos aseguran que existe un monstruo marino en el lago Ness, en Escocia”. El 2 de enero de 1934, La Libertad nos contó que “El monstruo del Lago Ness celebra las Pascuas” en el fondo, por lo que las partidas de caza que se han organizado en su busca no van a localizar al famoso plesiosaurio. El 25 de agosto, Diario de Córdoba comenzó su divulgativo “Los monstruos de las primeras épocas terrestres” del siguiente modo: “Antes que reaparezca el monstruo del Loch-Ness –pues los seres inexistentes tienen la vida dura- tal vez sea interesante que volvamos a ver un poco nuestros monstruos conocidos...”

"The Secret of the Loch"

En la producción británica The Secret of the Loch (1934, Milton Rosmer), una iguana disfrazada encarnó al primer monstruo del Lago Ness de la historia del cine. Y también los cómics se hicieron eco de la noticia. El 21 de enero de 1934, el dibujante de cómics francés Alain Saint-Ogan lleva a los protagonistas de “Zig et Puce en l’an 2000” de visita a un zoológico futurista donde contemplan al monstruo del lago Ness. Por supuesto, también los artistas británicos se ocuparán de su leyenda criptozoológica: en Color Slick Fun #46 (1945-51), Nessie se traga al protagonista de Bring Em In, Hank (Jock McCail, 1940).

 
Zig y Puce

El 30 de julio de 1962, P.M.R. opina en la Hoja del lunes que “No cabe negar rotundamente que exista el monstruo del lago Ness”, que pudiera ser un plesiosaurio que ha sobrevivido hasta nuestros días... El 29 de agosto de 1966 vuelve sobre este tema en el diario Mario Lleget en “¿Dónde está el monstruo del “Loch Ness”?”, mostrándose algo más escéptico. El 1 de agosto de 1969, Roberto Pato (EFE) informa que “Buscan el monstruo del lago Ness con mini-submarino amarillo monoplaza” (lo del color debía ser por el álbum de los Beatles, que aún lo estaba petando). También Mediterráneo dio pábulo al mito, publicando el 30 de marzo de 1969 el artículo “La gran serpiente del Amazonas. En busca de nuevos monstruos”, de Tim Dinsdale, que aseguraba haber filmado a Nessie en 1960 y ahora andaba en busca de un supuesto Diplodocus brasileño. El 29 de marzo de 1976, Juan Lobato (EFE) dice con bastante sorna que los propietarios de las tiendas de souvenirs del lago Ness han colgado carteles con la leyenda “Si ve científicos en el lago, huya; seguro que con ellos jamás verá al impresionante animalito”; el diario reeditó este artículo el 5 de abril.

 
Kinnikuman

El 27 de julio de 1977, EFE informa en Diario de Burgos que unos pescadores japoneses cogieron con sus redes frente a las costas de Nueva Zelanda el cadáver descompuesto de un monstruo marino que podría corresponder a un plesiosaurio. El caso es que, en los setenta, el fenómeno pegó con fuerza en el manga nipón. En 1972, Osamu Tezuka dibuja a un animal similar en la breve historieta “Nushi” y Keiko Takemiya le identifica como un plesiosaurio en Bravo! La Nessie. En 1977, Gekkan Shonen (Kodansha) le dedicó un número especial, donde Sachio Umemoto publicó “Watashi wa Nesshī ni Osowa Reta” y Shuji Sakamoto “Nesshī Hokaku dai Sakusen”. Y también apareció en un episodio de Kinnikuman (Yudetamago, 1979).

Sherlock, Watson y Nessie

Nuestro críptido ha continuado siendo un filón para la cultura popular y no parece que la situación vaya a cambiar a corto plazo. En el cine, ha sido el tema central de What a Whopper (Gilbert Gunn, 1961), The Private Life of Sherlock Holmes (Billy Wilder, 1970), The Mysterious Monsters (Robert Guenette, 1976), Loch Ness (John Henderson, 1996), Beneath Loch Ness (Chuck Cominsky, 2001), Incident at Loch Ness (Zak Penn, 2004), The Water Horse: Legend of the Deep (Jay Russell, 2007), Beyond Loch Ness (Paul Ziller, 2008) o, en Alemania, Nessie, das verrückteste Monster der Welt (Rudolf Zehetgruber, 1985) y los telefilmes Das Wunder von Loch Ness (2008) y Das zweite Wunder von Loch Ness (2010) de Michael Rowitz.

Scooby en el lago

De hecho, Nessie es tan popular que también podemos disfrutarlo en varias cintas de animación, como los largometrajes Freddie as F.R.O.7 (Jon Acevski, 1992) y Scooby-Doo and the Loch Ness Monster (Joe Sichta, 2004), el episodio de la segunda temporada de Johnny Bravo “Loch Ness Johnny” (2000) o el corto de Disney The Ballad of Nessie (Stevie Wermers-Skelton y Kevin Deters, 2011), en el que el simpático críptido debe buscarse otro hogar cuando un promotor inmobiliario decide aprovechar su lago para construir un campo de golf...

Envío de "Telecríptido" perdido en territorio normando... (Alley Oop)

En los cómics, los ejemplos son innumerables y, de hecho, fue gracias a las viñetas que, por fin, pudimos desvelar el misterio del monstruo: en 1971, en el episodio del británico Jeff Hawke «Some Day I’ll Find You», una nave espacial vuelve a por Nessie para devolverle al planeta acuático del que proceden ambos. En 1975, Alley Oop nos ofrece una versión alternativa: el troglodita se llevó un par de crías en la máquina del tiempo al siglo XX por encargo de un millonario que quería exhibirlas en un gran acuario pero... hubo complicaciones y el camión que las transportaba terminó en tiempos de los vikingos, volcando en el famoso lago; el monstruo sería un descendiente de aquella pareja.

Nessie por Auraleón (1975)

Auraleón dibujó “El monstruo del lago Ness” (Famosos Monsters del Cine #1, 1975 –reeditado en Dossier Negro #138, 1980-) y “Sweetwater Nessie” (Vampirella #106 y #108, 1982) y José Casanovas “Meeting with a Monster” (Star Rider, 1985). Doug Moench escribió The Big Book of the Unexplained (1997), que incluye “The Monsters of Loch Ness”, dibujado por Joe Staton. Y Nessie ha participado también en Monsters Beware! (John Ira Thomas/Carter Allen, 1999), Proof (Alex Grecian/Riley Rosmo, 2006) o Riptide: Draken (2020, Scott Chitwood/Danny Luckert).

Pero el éxito del “monstruo” del Lago Ness va mucho más allá: juguetes, libros infantiles... Para despedirnos os dejamos con una manifestación de la cultura popular que sabemos que os chifla y últimamente se ha puesto bastante de moda, como ya os hemos contado en alguna ocasión: la literatura paleoerótica o paleoporno. Por supuesto, un famosete como Nessie no podía escapar a las calenturientas mentes de autoras como Philomena MacKinnon.


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[1] Formado por un grupo de neoyorquinos influyentes que facilitaron y costearon las expediciones árticas de Robert Peary en 1898-1920.
[2] Doyle, A. C. (1924) Memories and Adventures, London: Hodder & Stoughton.

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