lunes, 25 de mayo de 2026

Cómics paleoeróticos (IX): Perversiones online

Hitler clona dinosaurios en Fearless Dawn (The Bomb Swimsuit #1, 2007), de Steve Mannion para Asylum Press. Por cierto, las aventuras de esta sensual heroína antifascista han sido publicadas en España por Tyrannosaurus Books, una breve (2013-2015) editora radicada en la barcelonesa Franqueses del Vallés que mereció una vida más extensa, dado su exquisito gusto a la hora de poner nombres y que tradujo al castellano obras de Jim Lawson como Paleo, Loner, Dragonfly o Un paseo por Dinosaurland.

Valkíria

En 2008, los brasileños Alex Mir/Alex Genaro crearon para Tempestade Cerebral #2 la serie Valkíria, protagonizada por una sensual guerrera postapocalíptica que tiene contactos frecuentes con dinosaurios. En 2022 fue traducida al inglés en la revista de Antarctic Press Jungle Comics.

En 2009, Weissblech lanza la antología Welten des Schreckens, incluyendo las aventuras de la erótica amazona de Levin Kurio, Kala, y su mascota, el terópodo Tyr, que se independizarán en la revista Kala die Urweltamazone (2015).

Robot Jungle Girl

Sandez Rey, que se declara fan de las pelis de Godzilla [1], mezcló erotismo y dinosaurios en Robot Jungle Girl (2011), que el autor define como un serial psicotrónico para todas las edades.

En 2013, el guionista Jon Goff ideó Notti & Nyce con el dibujante Marat Mychaels (entintado por Jacob Bear), en su Contraband Comics (2012). El segundo número lleva el sugerente título de “Dinobitches Got Beef!” [2].

Michael Moreci/Brian Level publicaron “Faking Fact” en la antología Hoax Hunter: Case Files (2013), donde encontramos a una pariente de Nessie, Raylene, monstruo del lago Raystown que está en plena temporada de apareamiento. Lo que el protagonista de la historieta ignora es que los extraterrestres le han elegido a él como pareja de la criatura.

Ghostboy and Diablo #3

El canadiense Patrick Fillion fundó Class Comics (1995), especializada en cómics gays como el que protagonizan sus superhéroes Ghostboy y Diablo (2011), en cuya tercera entrega (2014) pelean contra feroces terópodos.

Bart Alexander Thompson mezcló erotismo y dinosaurios en algún episodio de su serie Chaos Campus (2007) para su editora Approbation Comics, como “The Missing Link” (John P. Ward/Daniel Fitz, 2016).

En Mad Bug, Mike Tener/ Zoran Jovicic publicaron las aventuras de la guerrera Vanya, the Lost Warrior (2022), que lo mismo lucha con dinosaurios que se monta una escena porno a la que te descuidas.

La irrupción de la Era Digital ha dado lugar a un nuevo terreno en el que se ha desarrollado el subgénero a sus anchas. Hablamos del mundillo de los webcómics, en el que podemos encontrar subproductos como Jurassic GTS (ZZZ/Poseidon, 2013), las versiones guarrillas de Dino Crisis o The Flintstones de Allporncomix, una parodia paleoerótica de Grand Thef Auto de Hdporncomics y doujinshi hentai [3] con dinosaurios en webs como Hitomi.la o HentaiPaw, pero la red está llena de sitios donde las mentes más calenturientas cuelgan cómics paleoeróticos de ínfima calidad, en los que jovencitas “inocentes” son salvajemente violadas por terópodos, como Dino D.N.A. o Two Princesses One Yoshi (no respetamos ni los videojuegos, oyes), o en los que, por alguna razón, las dinosaurias poseen enormes pechos de mamífero, como Clever Girl.


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[2] Algo así como “¡Las dinozorras tienen problemas!”, aunque hay un doble juego de palabras porque “got beef” también podría traducirse por “consiguen carne”.
[3] O sea, fanzines porno japoneses, en cristiano.

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