lunes, 1 de junio de 2026

Eogman Murim: Expertos en artes marciales de hace millones de años

Eogman Murim

“Murim” (무림) es un término coreano que refiere a un popular género de ficción poblado por sectas ocultas que dominan las artes marciales, y que lo está petando internacionalmente. Como casi todo en Extremo Oriente, el origen hay que buscarlo en China y, ya que nuestro público tiene unas nociones básicas de mandarín gracias a nuestros cursos de verano, vamos a aprovechar para explicar que su equivalente chino sería 武林 wǔlín (incluso suena muy parecido, como veis), que deriva de 武术 wǔshù (artes marciales) o 武侠 wǔxiá (como género de ficción). Como podéis comprobar, todos estos términos se forman a partir del hanzi 武 wǔ, que significa “militar” (o “marcial”). Se trata de un hanzi a recordar pues, aparte de todos los vocablos bélicos que se os puedan ocurrir, sirve para formar el nombre de un periodo geológico tan importante como el Cámbrico (寒武 hánwǔ), combinándolo con 寒 hán: Frío. Así que podríamos memorizar este periodo en chino como una suerte de “Guerra Fría” en la que trilobites rusos y yanquis amenazaran con extinguirse mutuamente (aunque los trilobites eran más listos que todo eso y la prueba es que duraron casi 300 millones de años).

Eogman Murim

Desbarres lingüísticos aparte, el género “murim” –como cualquier otro– no es extraño a la paleoficción, motivo de la entrada de hoy. A los seguidores del blog, esto no puede extrañarles, pues en su día dedicamos una entrada a las historias de ninjas con dinosaurios, en las que las artes marciales son componente habitual.

Cyborg 009

Dejando aparte los cómics que ya comentamos allí, hay otros que han mezclado dinosaurios y artes marciales, comenzando por Cyborg 009 (Shotaro Ishinomori, 1964), en torno a un grupo de superhéroes que se transforman haciendo poses y utilizan las artes marciales para luchar contra una raza de dinosaurios llamados Athhans, o Judo Master (Joe Gill/Frank McLaughlin, 1965), cuyo protagonista combate a bestias prehistóricas en el episodio “Isle of Dragons” (1967).

Quinta entrega de Dragon Ball (Shonen Jump #51, 1984)

Algunos años después, en la archiconocida Dragon Ball (Akira Toriyama, 1984) pudimos ver a Son Goku despachurrar a un pterosaurio con su bastón o a la princesa Chi-Chi (con perdón) matando a un T-Rex arrojándole la cresta de su casco cual shuriken. Y más recientemente, Pere Pérez mezcló artes marciales, dinosaurios y mutantes en Shaolin Mutants (Aleta Ediciones, 2015).

Byeokrae-ah

La última vuelta de tuerca ha tenido lugar el pasado día de Navidad, cuando el portal de webcómics coreano Naver estrenó Eogman Murim (Expertos en artes marciales de hace millones de años), con guion de Maeil y dibujos de Photon. Desde entonces, cada sábado podemos leer (en coreano) las aventuras del joven triceratops azul (imposible no acordarse de Gor, el príncipe dinosaurio) Byeokrae-ah.

Alumno y maestro de refrigerio

Le acompañan un pterosaurio azdárquido que hace las veces de su maestro, y sus paisanos, el iguanodóntido Ho, los hermanos tiranosauroides Wi Seung y Wi Mi-so, unas temibles dromeosaurias gemelas que hablan con emoticones de corazones, los seis paquicefalosaurios que integran la formación Arhat o un carnotaurus de brazos mecánicos que recuerda a Lobezno. Si te gustan las artes marciales y los dinosaurios, esta es tu serie.

Eogman Murim

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