Mostrando entradas con la etiqueta Museos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Museos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Entrevista a George Frandsen, fundador de Poozeum

George Frandsen posa con la camiseta del aniversario de Koprolitos en su museo Poozeum

Hace algo más de un año, os presentábamos por aquí el Poozeum, un museo localizado en Williams (Arizona, Estados Unidos) dedicado a los excrementos fósiles que lleva abierto desde el 18 de mayo de 2024. Este verano de 2026, nos pusimos en contacto con George Frandsen, fundador y conservador de Poozeum y le propusimos realizar algo parecido a un hermanamiento entre su museo y este blog, ya que compartimos un denominador común: los coprolitos. De esta forma, llevamos a cabo un intercambio de merchandising y George nos regaló una entrevista que contestó muy amablemente y que podéis leer a continuación. Esperamos que lo que han unido los coprolitos no lo separe nadie. Y por descontado, tenemos pendiente una visita obligada a Poozeum. 

¿Te han interesado los fósiles desde pequeño?

Sí. Crecí en Utah, en el oeste de Estados Unidos, donde los fósiles y la historia de los dinosaurios están por todas partes. Había museos, yacimientos fósiles y lugares donde se podía ver a profesionales extrayendo huesos de dinosaurios, como el Monumento Nacional de los Dinosaurios y la Cantera de Dinosaurios Cleveland-Lloyd. Visitar esos lugares de niño me marcó profundamente. Contribuyó a forjar mi pasión por los fósiles y, en muchos sentidos, la persona en la que me convertí.


¿Estudiaste Paleontología o algo relacionado con Biología o Geología?

Estudié algo de Paleontología al inicio de mis estudios universitarios, pero finalmente me licencié en antropología con especialización en arqueología. Siempre me han atraído las cosas antiguas, ya sean fósiles, artefactos o cualquier cosa que nos permita vislumbrar el pasado.

¿Cómo se te ocurrió la idea de abrir un museo tan singular? ¿Por qué te centraste en los coprolitos?

La idea se fue desarrollando con el tiempo. Comencé una colección personal. Me encantaba encontrar coprolitos, comprarlos, intercambiarlos, y a veces la gente me los regalaba. Para mí, eran los fósiles más interesantes del mundo porque revelan una faceta diferente de la vida prehistórica. La Paleontología no son solo huesos. Y los coprolitos muestran el comportamiento, la dieta, los ecosistemas y la realidad cotidiana de los animales que vivieron hace millones de años.

En 2017, el Libro Guinness de los Récords reconoció la colección de coprolitos de Frandsen como la mayor del mundo

Después de que la organización Guinness World Records reconociera mi colección como la mayor colección de coprolitos del mundo, los museos empezaron a contactarme para pedirme piezas prestadas para exposiciones. Durante varios años, parte de la colección viajó por Estados Unidos como una especie de “mini exposición” del Poozeum. Finalmente, la idea de crear un museo permanente empezó a tener sentido. Pensé que sería divertido, educativo y completamente diferente a todo lo demás, así que me lancé. No me arrepiento de mi decisión. La respuesta del público ha sido increíble, y el Poozeum probablemente recibirá cerca de 100.000 visitantes este año 2026.

¿Cuántas piezas tiene en el museo Poozeum?

Tengo más de 8.000 ejemplares catalogados en la colección. Alrededor de 7.000 de ellos se encuentran expuestos en el Poozeum de manera permanente, entre los que se incluyen coprolitos y ejemplares relacionados procedentes de todo el mundo.

De todos los coprolitos de tu colección, ¿Cuál es, según tu opinión, el más interesante?

Uno de los más interesantes es un ejemplar hallado en el lecho de un río de Florida. Mientras lo limpiaba con un cepillo de dientes, se partió por la mitad y dejó al descubierto unos colores iridiscentes muy vivos en su interior. Lo llamo la "caca arcoíris". La verdad es que es un coprolito precioso, algo que la mayoría de la gente no se espera decir de un excremento fosilizado.

PZF32 o "caca arcoiris", un coprolito del Pleistoceno

¿Cuál fue el coprolito o pieza relacionada más difícil de encontrar?

Sin duda los pedos fosilizados en ámbar báltico fueron probablemente los más difíciles de encontrar. Se tardó años en localizar buenos ejemplares. Se trata de flatulencias de insectos que quedaron atrapadas en la resina de los árboles.  La resina era lo suficientemente fluida como para permitir la salida del gas del animal, y lo suficientemente espesa como para evitar que la burbuja se escapara a la atmósfera, por lo que las flatulencias siguen asociadas a los insectos para la eternidad en forma de fósil. Se trata de ejemplares extraños y una de las cosas más divertidas de la colección.

Ilustración de Toni-Lee Sangastiano para presentar los "pedos fosilizados"

Personalmente, ¿Cuál es el ejemplar que te gusta más o al que tienes más cariño?

El fósil al que le tengo más cariño se llama Barnum. Es un coprolito de un terópodo muy grande que contiene trozos de huesos de dinosaurios por todas partes. Debido a su tamaño, forma, contenido óseo y el lugar donde se encontró, se cree que podría proceder de un Tyrannosaurus rex. No se conoce ningún otro dinosaurio de esa época y ese lugar que pudiera haber producido algo tan grande. Es la pieza estrella de la colección.

"Barnum", el coprolito más grande conocido

¿Qué ejemplar te falta en tu colección y darías lo que fuera por conseguir?

Es difícil responder a eso porque cada coprolito es diferente. Nunca sé qué ejemplar increíble aparecerá a continuación. Eso es parte de lo que hace que coleccionarlos sea tan emocionante. Intento mantener una amplia red de cazadores de coprolitos, coleccionistas y comerciantes de todo el mundo para que, si aparece algo inusual, sepan que deben contactarme. Si encaja bien con el Poozeum, haré todo lo que esté a mi alcance para conseguirlo.

Muchas gracias por tu tiempo y paciencia George.



Ya sabéis, si queréis saber más sobre Poozeum, podéis echar un vistazo a su página web o a su cuenta de Instagram. Y si alguna vez pasáis por la Ruta 66 a la altura de Williams, no dudéis en visitarlo.

Parte del comité editorial de Koprolitos posando con la camiseta de Poozeum

lunes, 7 de septiembre de 2026

Los fósiles del Reina Sofía

"Fósil" (Darío Villalba, 1965)

Inaugurado en 1992 en las dependencias del antiguo Hospital General de Madrid para acoger al Guernica tras su regreso a España y una breve etapa (diez años) en el Casón del Buen Retiro, el Reina Sofía es el museo más visitado de España tras el del Prado [1]. Dedicado al arte contemporáneo, es conocido por sus colecciones surrealistas, cubistas o neofigurativas, pero lo que tal vez no sabías es que entre sus paredes se encuentran algunas de las principales obras de arte contemporáneo inspiradas en la paleontología.

"Antro de fósiles"

Podríamos empezar, cronológicamente, por “Antro de fósiles”, un gran lienzo (194 x 135 cm) pintado al óleo en 1930 por Maruja Mallo, dentro de su serie Cloacas y campanarios. Se trata de un paisaje apocalíptico con restos óseos, excrementos o humedad en la que encontramos pequeños reptiles que parecen haber sobrevivido al desastre. La obra consta en el catálogo del Reina desde 2014, con el número de registro DE02125.

"Esqueleto (dinosaurio translúcido)"

Hablando de Maruja Mallo, no puedo dejar de comentar la agradable sorpresa que me llevé hace unos días al visitar el Museo de San Telmo en Donosti, en una de cuyas exposiciones temporales (la otra era sobre Los desastres de la guerra de Goya: imperdonable estar en Euskadi y marcharte sin verla) pude disfrutar de la obra de Mallo “Esqueleto (dinosaurio translúcido)” 1933, dibujada con lápiz de color y tinta sobre papel.

"Tierras silúricas"

Otro de los tesoros que alberga el Reina Sofía es “Tierras silúricas”, que Benjamín Palencia pintó al óleo sobre un lienzo de 65 x 91,5 cms allá por 1931.

"Relojfósil"

También se encuentra entre los fondos del museo el cuadro de Darío Villalba “Fósil” (1965), de un tamaño similar (89 x 116 cms), en el que emplea diversas técnicas, como el óleo, el estuco o la purpurina. Por cierto, aunque no se trata de ningún resto animal, del mismo año data otra de las adquisiciones del museo, “Relojfósil”, en la que Gustavo Torner utiliza feldespato, objetos y látex sobre madera.

"Dinosaurio fósil II"

En 2003, el Reina Sofia adquirió “Dinosaurio fósil II”, una escultura de barro cocido de 63 x 44 cms, realizada en el año 2000 por Miquel Barceló. El artista volvería a posar su mirada en el Mesozoico en 2016, cuando pintó sobre las vidrieras de la Biblioteca Nacional de Francia una serie de criaturas terrestres y marinas de arcilla y tierra que fueron expuestas entre marzo y agosto, y luego las borró. Uno de estos frescos llevaba por título “Cuatro cuchillos. Un pulpo. Pez grande. Dinosaurio medio borrado.Cebollas. Lomo de león. Cabezas de caballo, felino, humanas. Perfiles”.

"Cuatro cuchillos. Un pulpo. Pez grande. Dinosaurio medio borrado..."

Como bonus a esta pequeña expo de arte de inspiración paleontológica, te dejamos con la famosa pintura “Pez dispenser” (1986) de Jean-Michel Basquiat, un auténtico icono pop acrílico que evoca a los famosos dispensadores de caramelos, dándoles la forma de otro icono (paleopop) como es nuestro amigo T-rex, tocado con su corona. Esta obra no se ha expuesto –todavía- en el Reina Sofía, pero en 2002 celebró una exposición con diversas colaboraciones en Basquiat, Warhol y Clemente, trabajando sucesivamente sobre el mismo lienzo. Tal vez sea hora de volver a invitar a Basquiat para nuestro solaz y goce estético...

"Pez dispenser"

-----
[1] Según El Mundo, recibió 1.601.732 visitantes (la mitad que el del Prado). No obstante, Según The Art Newspaper, en 2016 logró un récord histórico con 3.646.598 visitantes, lo que le situó como el museo de arte más visitado en España y el decimoprimero a nivel mundial, consiguiendo superar al MoMA y al Prado.

lunes, 15 de septiembre de 2025

La "Dinosaur Collection" del Natural History Museum ilustrada por Steve White

Steve White ha trabajado en la industria del cómic durante más de tres décadas tras abandonar (en sus palabras) "una floreciente carrera científica". Comenzó en las oficinas de Marvel Gran Bretaña en 1986, y su primer trabajo fue como colorista en la serie "Care Bears" ("Osos amorosos"), algo que enorgulleció mucho a su madre. A lo largo de su trayectoria ha firmado una gran cantidad de títulos tanto para Marvel Estados Unidos como para Gran Bretaña. Tras su paso por Marvel, trabajó en las oficinas de Tundra en Gran bretaña, como editor sénior en Titan Comics y como editor sénior en Hachette Partworks. Entre sus mayores influencias señala a Bernie Wrightson, Frank Frazetta, NC Wyeth, Howard Pyle, Gustav Dore, Doug Henderson o Greg Paul y sus proyectos más recientes incluyen los libros "Mesozoic Art: Dinosaurs and Other Ancient Animals in Art" y el inminente "Mesozoic Art II: Dinosaurs and Other Ancient Animals in Art" ambos coeditados con Darren Naish y publicados por Bloomsbury. Además ha colaborado con diferentes instituciones museísticas como el Natural History Museum en reconstrucciones paleoartísticas. 




Algunos de los diseños que Steve White creó para la serie "Beasts of Bygone Days" del Natural History Museum, en los que recreaba interpretaciones científicas tempranas de la vida prehistórica, se lanzan ahora en formato camiseta dentro de la "Dinosaur Collection". Así, podemos encontrar a Tyrannosaurus, Triceratops y Stegosaurus plasmados en las camisetas de algodón orgánico de la tienda del museo. Puedes echar un ojo a la colección a continuación o en este enlace:






jueves, 27 de febrero de 2025

Poozeum, el museo de los coprolitos

Los excrementos fosilizados ofrecen información sobre la dieta, la anatomía y el estado de salud de sus propietarios. Por eso son tan importantes para los paleontólogos. Sin embargo, hasta muy recientemente no existía una institución específicamente especializada en estos restos fósiles. Si viajas a Estados Unidos y visitas el Gran Cañón, tienes un cita obligatoria con el Poozeum. Y no te preocupes, el olor desaparece durante el proceso de fosilización.

La boñiga de Scotty, en el Royal Saskatchewan Museum

En 1995, mientras aún extraían los restos del famoso esqueleto de Scotty, el T. rex más grande del mundo (13 metros y 8,8 toneladas), descubierto cuatro años antes en Saskatchewan (Canadá), Tim Tokaryk y Wendy Sloboda descubrieron un enorme coprolito (44 cms), con un montón de huesos triturados en su interior, cuya autoría atribuyeron a Scotty. En 1998, Tokaryk publicó junto a Karen Chin y otros colegas en la prestigiosa revista Nature el artículo “A king-sized theropod coprolite” presentando su hallazgo. Lógicamente, si era el excremento del tiranosaurio más grande, debía tratarse de la mayor cagada conocida. No es de extrañar que el Royal Saskatchewan Museum le haya dedicado una vitrina de honor para que sea admirado por visitantes de todo el mundo.

Exposición del Poozeum en el Museo de Historia Natural de Florida (2018)

Escatológicamente estimulado, el norteamericano George Frandsen no estaba dispuesto a rendirse ante una plasta canadiense, por mucho que procediera de Scottex, perdón, Scotty, y se puso manos a la obra, piqueta en ristre, a buscar a un defecador mayor. Con los hallazgos que fue recolectando, en 2014 fundó el Poozeum (de Poo –popó- y Museum), un centro virtual de recursos sobre coprolitos que dona generosamente a museos de forma gratuita, como vemos en la imagen superior.

Ozzy no se acaba de fiar de que los coprolitos no huelan

En 2018, las “joyas” del Poozeum llamaron la atención de Ozzy Osbourne, que contribuyó a difundir su labor. Pero ya el año anterior, el Poozeum había sido reconocido por el Libro Guinness como la mayor colección de coprolitos del mundo (actualmente tiene unos 8.000). No sería su último récord.

El Barnum, más de nueve kilos de humanidad requieren muchas latas de fabada o, en su defecto, unos cuantos hermosos chuletones de hadrosaurio

Por fin, a comienzos de 2020, George cumplió su sueño al adquirir un impresionante coprolito de la formación Hell Creek, bastante mayor que truño de Scotty, el T.rex canadiense. Bautizado como Barnum (en honor a Barnum Brown, el papi de Rex, claro) pronto fue reconocido por el Guinness como el coprolito de carnívoro más grande del planeta, ya que mide 67,5 cms y pesa 9,28 kilos.

Algunos carteles y vitrinas del Poozeum

Finalmente, en 2024, el Poozeum encontró su hogar permanente en el corazón de Williams, Arizona, la puerta de entrada al Gran Cañón, y se convirtió en el único lugar del mundo donde el público puede ver reunida una importante colección de coprolitos.

Coprolito con mordeduras de Lyme Regis

Coprolito con dientes de Didelphodon

Entre sus colecciones, encontramos coprolitos con inclusiones, dientes, mordeduras, en matriz (la roca sedimentaria se ha formado alrededor) y por zonas geográficas: Florida, Wyoming, Carolina del Sur o Marruecos.

Pedos de insectos fosilizados

También podemos encontrar madera petrificada que contiene excrementos de termitas, excrementos de tiburón en forma de espiral e incluso pedos fosilizados emitidos por insectos en ámbar del Báltico.

George Frandsen y "The Stinker"

Además, podemos contemplar piezas artísticas paleoescatológicas como pancartas de carnaval pintadas a mano, "The Stinker" ("El apestador" -también se utiliza en slang como "canalla"-), una obra maestra de bronce que representa a un T. rex contemplativo en un inodoro, o una impresión original de 1830 de Duria Antiquior, de Henry de la Beche, la primera representación artística que muestra animales prehistóricos defecando.

"Duria Antiquior" (mira bajo el ojete del plesiosaurio central o de muchos otros animales)

viernes, 21 de febrero de 2014

Darwin y Wallace en el Museo Nacional de Ciencias Naturales



Para celebrar el 205 cumpleaños de Darwin, el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid realizó una visita teatralizada en la que Darwin (Esteban Lazo) y Wallace (Ángel Ramos) se encuentran y conversan entre las vitrinas del museo. Se trataba de un montaje de TeatrIEM, el grupo de teatro científico del Instituto de Estructura de la Materia del CSIC.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Mixta en el Museo Geominero

Es de sobra conocida la afición por la cerveza de los paleontólogos. Oficialmente podemos decir que ambas quedan unidas gracias a la cerveza Mixta de Mahou, conocida por anuncios que rozan lo absurdo y lo excéntrico. A saber: gatos chinos jugando a piedra papel y tijera o botellas de Mixta y un sándwich mixto enamorándose. Pero me gustaría hablar del anuncio de la puerta giratoria, que gira pero no toria. 


Si nos fijamos en la disposición de las puertas y en la señal de color rosa que se ve a través de la puerta, podemos darnos cuenta que se trata de la entrada del Museo Geominero de Madrid. Aquí la evidencia, donde podemos ver la puerta de entrada del museo. Por fin Paleontología y cerveza unidas en forma de anuncio.

Lo mandó Magnetosopelane.

  © Blogger templates 'Neuronic' by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP