viernes, 11 de septiembre de 2020

Los eróticos mundos prehistóricos de Brett Piper

Auténtico especialista en la serie B cinematográfica, Brett Piper se confiesa influido sobre todo por King Kong y Harryhausen. Debutó dirigiendo y produciendo Mysterious Planet (1982), en la que una nave se estrella en un planeta lleno de monstruos, incluidos una especie de plesiosaurio bicéfalo con antenas y caracola de ammonites o reptiles alados, aunque afortunadamente también hay una curandera en bikini.

Dos escenas de Mysterious Planet

Luego dirigió la postapocalíptica A Nymphoid Barbarian in Dinosaur Hell (1990), que narra la historia de Léa, la última mujer, que debe sobrevivir en un mundo al que el desastre nuclear ha devuelto al Mesozoico –escribió una secuela pero no se rodó- o Dinosaur Babes (1996), en la que una tribu de guerreras de la selva adoran a un tiranosaurio al que ofrecen en sacrificio enemigas capturadas.


También diseñó los dinosaurios de los lanzamientos en video Bikini Girls on Dinosaur Planet (2005, William Hellfire), en la que dos alienígenas viajan a la Tierra prehistórica donde los dinosaurios conviven con trogloditas lesbianas, Kinky Kong (2006, John Bacchus), versión erótica del clásico de Obie en la que el gorila gigante lucha una vez más con un terópodos, She-Rex (2009, Brett Kelly), en la que volvemos a ver a una tribu de féminas adorar a un tiranosurio, o Jurassic Prey (2015, Mark Polonia), donde una serie de delincuentes se refugian en una cabaña ignorantes de que un dinosaurio les espera en los alrededores para hacer justicia por su cuenta.


jueves, 10 de septiembre de 2020

Caricaturas paleontológicas en la Rusia prerrevolucionaria

En la imagen superior podemos ver una caricatura con referencias paleontológicas aparecida en 1897 en la revista humorística de San Petersburgo "Шут (Bufón)". El texto de la ilustración, en ruso y francés, dice algo más o menos así: "La playa de la localidad de Yalta el año 3897 antes del diluvio. El dibujo es una reproducción exacta de una fotografía instantánea de la playa de Yalta, tomada el 1 de septiembre de 3897 antes del diluvio. Muestra que la temporada de natación de esa época fue muy animada y se distinguió por la inusual variedad del público que se baña. Además, los antepasados ​​de los voraces y codiciosos mamíferos que en la actualidad se dedican en exclusiva al alquiler de apartamentos y casas de verano en Yalta, están claramente representados en él.

Esta caricatura fue una de las muchas dedicadas a los "tiempos prehistóricos" que las revistas rusas publicaban de forma regular a principios del siglo XIX y XX. De hecho, la cultura rusa estuvo marcada por un enorme interés en las ciencias naturales, que comenzó a ganar cada vez más popularidad en la sociedad. La primera razón fue un aumento cultural general en el país, con publicaciones de autores tan reconocidos como Lev Tolstói, Anton Chejov o Maksim Gorki. Al mismo tiempo, comenzaron a publicarse las primeras revistas populares masivas y los grandes periódicos de información se convirtieron en entretenidos cuadernillos que incluían historias curiosas, chistes, ensayos y novelas por capítulos, que fueron las precursoras de las series modernas.

La segunda razón fue el asombroso éxito de la ciencia misma, que ​​rápidamente ganó fama gracias a la aplicación práctica: durante esos años se avance en campos como la electricidad, los rayos X o los fonógrafos. Las ideas científicas del mundo comenzaron a cambiar rápidamente las ideas religiosa. Y mientras en las aldeas rusas todavía cortaban las cabezas a los muertos, sospechosos de causar daños, y luchaban contra las brujas que supuestamente enviaban sequías, en las ciudades ya estaban aprovechando al máximo los beneficios científicos y leían libros sobre Darwin y el origen del ser humano. Como en la actualidad, se dieron una gran cantidad de conferencias públicas: sobre psicología, el micromundo, la anatomía o el hombre antiguo. Y para algunas de ellas, las entradas costaban lo mismo que una buena obra de teatro.

Un reflejo peculiar de este cambio social fueron las caricaturas acerca de temas paleontológicos, que trazan algunas diferencias interesantes en cuanto a la percepción moderna de la paleontología.

Caricaturas aparecidas en el número 11869 de "Нового времени (Nuevo Tiempo)" publicado el 28 de marzo de 1909

Para empezar, no aparecen dinosaurios en las caricaturas, aunque en nuestros días se hayan convertido en una de las imágenes más icónicas de la paleontología. Hace un siglo, los dinosaurios aún no tenían la tremenda popularidad que tienen ahora, aunque ya por entonces se habían descrito muchos de los géneros más famosos: Triceratops, Stegosaurus, Diplodocus... Curiosamente, la palabra "dinosaurio" en ruso se usaba muy raramente y era desconocida para el público en general y en varias ocasiones los periodistas también citaban el término erróneamente. Петербургская газета (Gaceta de San Petersburgo) publicó en 1897 un artículo con la palabra "dinasaurus", explicando que se trataba de "monstruos terroríficos andantes" similares a los dragones. La Правительственный вестник (Gaceta del Gobierno) señaló en 1893 que los "dinausoriens" (¡sic!) eran "lagartijas monstruosas". En 1910, se expuso el montaje de un esqueleto articulado de Diplodocus en la Academia Imperial de Ciencias de San Petersburgo, y tanto periódicos como revistas lograron prescindir de la palabra "dinosaurio" y denominaron al animal como "monstruo antediluviano", "antiguo animal fósil" o "grandioso lagarto".

Los periódicos no lograban acertar con los nombres de los animales del pasado, algunos de los cuales son conocidos en la actualidad incluso por los niños. En Нашего времени (Nuestro Tiempo) publicaron el esqueleto de este "trisepator" (arriba) el 28 de agosto de 1897 y la fotografía de un esqueleto de "diplodocusazo" (abajo) el 31 de mayo de 1907

En la cultura anglosajona, los dinosaurios ya han ocupado el trono de los animales más espectaculares e interesantes del pasado, pero esta tendencia aún no ha llegado a Rusia. Es más, el auge de los dinosaurios no tuvo lugar en Rusia hasta los años 90 del siglo XX, tras el estreno de Jurassic Park, que provocó que atlas y enciclopedias infantiles abarrotasen las librerías.

El lugar de los dinosaurios en la cultura popular antes de la revolución estaba ocupado principalmente por ictiosaurios, que eran un símbolo para generalizar todo lo antiguo y obsoleto.

En las caricaturas prerrevolucionarias, los ictiosaurios destacaban entre todos los animales extintos. En esos años, eran los animales prehistóricos más populares y famosos. Estas ilustraciones pertenecen a los números 26 (1898) y 9 (1895) de la revista Осколки (Fragmentos)

El ictiosaurio fue mencionado en algunos versos de Vladímir Mayakovski (ver por ejemplo "Himno al científico": "...Acaso el ictiosauro extinto masticó así alguna violeta entre sus maxilares...") y Vasili Kandinsky (en el poema "Ergo": "...Siempre que todas las migas de pan, todos los faraones, todos los mosquitos, todas las brechas siniestras, desgarradas, junto con todas las guerras, todas las épocas y esquiadores -¡sin mencionar a los boxeadores!-, todos los que alguna vez trabajaron como pintores, caballos convertidos en aviones, medias, ictiosaurios...") enumerándolos entre imágenes absurdas junto a esquiadores y mosquitos. Arkady Averchenko les hizo protagonistas en uno de sus humoresques de la obra de un personaje de la misma titulada "La moral y los hábitos de los ictiosaurios". En un texto de Nikolay Gumilyov encontramos una línea sobre cómo "el suelo tembló por el paso de los ictiosaurios" (en la historia "Las Hijas de Caín").

Los mamuts también fueron ampliamente caricaturizados, debido en parte a los hallazgos en Rusia de sus esqueletos y cadáveres congelados. Incluso existe la opinión de que la famosa fábula de Ivan Krylov sobre el elefante y el carlino fue escrita bajo la influencia que le supuso observar los restos de un mamut llevados a San Petersburgo desde Siberia.

Caricatura aparecida en el número 10 de la revista Осколки (Fragmentos) en 1902, en cuyo pie se decía algo parecido al siguiente diálogo:
"Comerciante: -¡Mira, esto! Huesos de mamut. Bueno, ¡era una bestia! La mandíbula es más grande que un hombre entero. Señor portero, ¿dónde encontró un mamut así?
Portero: -Seguía siendo una bestia antediluviana, señor...
Esposa del comerciante: -¿Y de dónde sacaste estos huesos?
Comerciante: -¡Tonterias! ¿De donde? Seguramente se los compró a los chatarreros. ¿Quién está más involucrado en la recolección de huesos que ellos?"

Caricatura de Нашего времени (Nuestro Tiempo) publicada el 23 de septiembre de 1899

El significado de los propios chistes ha cambiado poco en comparación con los actuales. En las revistas prerrevolucionarias vemos las mismas comparaciones curiosas del momento actual con el pasado salvaje. Aquí, también, hay bromas sobre huesos antiguos y perros, e incluso sobre ineptos paleontólogos que reconstruyen erróneamente a animales del pasado a partir de sus restos.

Caricatura de Нашего времени (Nuestro Tiempo) publicada el 25 de febrero de 1910

Caricaturas del número 27 de Нашего времени (Nuestro Tiempo) publicado el 2 de julio de 1898

Después de la Revolución de 1917, La caricatura como género experimentó cambios dramáticos y desaparecieron tanto los humoresques paleontológicos como sus personajes. Sin embargo, esta es una historia completamente diferente...

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El texto y las imágenes de la presente entrada son resultado de la traducción y adaptación del artículo "Палеонтологические карикатуры (Paleontologicheskie karikatury)" de Anton Nelikhov publicado en ЭЛЕМЕНТЫ (Elementary) el 1 de abril de 2020.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Unas cuantas ilustraciones dinosaurianas... (XLVIII)

Rosie the Rex Rider (Christopher Bretz)

Nueva ronda de ilustraciones dinosaurianas en la que una vez más encontramos un claro protagonismo de terópodos. Ya sea emplumados, sin plumas, en digital o al estilo tradicional, el grupo de los dinosaurios carnívoros despierta una fascinación inusitada entre los artistas y el público.

Dino Siren (Anisha Shankar)

Behold! (Herny Ed)

Raptor Wars (Jon Laing)

When power went down, the pack of Velociraptors broke free... (Bonpland)

Jurassinktober (Tristan Jones)

martes, 8 de septiembre de 2020

Nomen ignotum (VIII): De Disney a Burroughs

Uno de los primeros éxitos de Disney fue el conejo Oswald. Cuando perdió los derechos sobre el personaje por una triquiñuela del matrimonio Mintz, sus productores de Nueva York, inventó al similar ratón Mickey y ya nada volvería a ser igual. Pero Oswald seguiría su andadura en la pantalla y también pasó al cómic. En los años 40 su aspecto había cambiado bastante y ya no había ninguna similitud con Mickey. En “Oswald the Rabbit and the Prehistoric Egg” (1947, Four Color #143), John Stanley (1914-1993)/Dan Gormley (1918-1988) hacen encontrar al conejo un huevo prehistórico del que saldrá un desgarbado “gargosaurus” verde con motas rojas y la típica nariz disneyana.

Giorgio Pezzin (1949)/Giorgio Cavazzano (1947) publicaron en el Almanacco Topolino #255 (1978) “Zio Paperone e il giocattosauro”, en la que el tío Gilito envía a sus nietos al Amazonas en busca de un dinosaurio juguetón para exhibir en su circo. Y lo que se encuentran es realmente una mascota de varias toneladas dispuesta a arrojarse en brazos de sus dueños.

Pluto, los "jóvenes castores" y el hadrosauroide conocido (sólo en este cómic) como Colossaurus

Carl Fallberg (1915-96) dibujó la historieta de Mickey Mouse “Stupidosaurus” (1953) en Walt Disney’s Christmas Parade #5. Y Carl Barks (1907-2000) escribió para John Carey (1915-1987) "Let Sleeping Bones Lie" (1971) en Walt Disney's Huey, Dewey and Louie Junior Woodchucks #8, en la que el Tío Gilito es víctima de una alucinación que le hace creer que cobra vida un fósil de Colossaurus duckburgus woodchucki (el último nombre es una clara alusión al grupo Scout de los sobrinos de Donald, aquí conocido como "Los jóvenes castores") que ha desenterrado Pluto.

En el corto Outta time (2019, Dave Wasson), una de las últimas apariciones de Mickey y Donald, conoceremos al Goofysaurus.

Tú, velociraptor; yo, Jane

Tras el éxito de la adaptación al largometraje animado del héroe de E.R. Burroughs Tarzán (1999), la casa del ratón produjo la serie de televisión The Legend of Tarzan, en la que hay un par de episodios con dinosaurios: “The Hidden World” (2001, Víctor Cook) transcurre en Pellucidar y en "The Beast From Below" (2002, Don MacKinnon) Terk es asustada por un Velociraptor que se ha escapado de Pellucidar. Lo cierto es que el mundo perdido ideado por Burroughs también es patria de algunos nomen ignotum.

Mahar de Don Marquez

Junto a reptiles mesozoicos conocidos a los que los lugareños han bautizado en su propia lengua, como los azdyryths o sea-dyryths (ictiosaurios), los tandorazes o sea-tandors (plesiosaurios), los gyor (triceratops) o los zarith (tiranosaurios), hay fauna autóctona como los thipdars (pterosaurios locales, para algunos serían sinónimos de pteranodón y para otros de pterodáctilo), los mahar (ranforincos inteligentes), los dyrodor (similares a estegosaurios, pero carnívoros), los gorobors (enormes lagartos usados como montura por hombres-lagarto, hay quien les identifican con cotylosaurios), los dyals (aves prehistóricas similares a phororhacos), los lidi (saurópodos de 24 a 30 metros de longitud y 12 de altura, utilizados como bestias de carga por los thurianos) o los trodon (nada que ver con los troodones; se trata de reptiles voladores con bolsa como la de los marsupiales).

Lidi de Russ Manning

En cuanto a los otros mundos perdidos de Burroughs, en Caspak los dinosaurios no son bautizados con nomen ignotum, pero en Pal-ul-Don, que nos presenta en la octava entrega de la saga del hombre-mono, “Tarzan the Terrible” (1921), conoceremos a los gryfs, ceratópsidos omnívoros multicolor de seis metros de altura.

Espectacular gryf del madrileño Benito Gallego (guión Roy Thomas)

lunes, 7 de septiembre de 2020

Los dinoramas de Junk Fed

Detrás de la denominación de Junk Fed, Todd Rogers da rienda suelta a todas sus pasiones. Pegado a la televisión desde que tiene uso de razón, es un entusiasta de la cultura popular, adicto a lo retro y coleccionista compulsivo. Tiene su propio podcast en el que va desgranando estas inquietudes y modifica juguetes, que vende a través de su tienda online. Entre sus productos encontramos estos "dinoramas", en los cuales monta composiciones con dinosaurios de plástico en el interior de otro bicho de mayor tamaño. La repanocha, vamos. Ahí dejo una muestra:









Me lo chivó Javi Godoy. ¡Gracias!

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