lunes, 5 de enero de 2026

Spirou et les dinosaures

En los años 20 del pasado siglo, el editor belga André Dupuis se había hecho un hueco en el mercado gracias a revistas como Le Moustique (dedicada a la programación de la radio) o Bonne Soirée (novelas para el público femenino). En vísperas de la Segunda Guerra Mundial y viendo el éxito de las viñetas norteamericanas que estaban invadiendo los kioscos de su país, decidió diversificar su público y ofrecer a los chavales francoparlantes una publicación más acorde con su entorno y educación. Uno de los hijos de Dupuis sugirió encargar las historietas a Robert Velter “Rob-Vel”, un dibujante francés cuyo dinámico estilo, adelantado a su tiempo, brillaba en Le Journal de Toto

El 21 de abril de 1938, el editor lanzó la revista Le Journal de Spirou, con las aventuras del audaz botones, cuyo nombre significa tanto “ardilla” –la mascota del protagonista– como “travieso” en valón, posiblemente el cómic belga más popular tras Tintin [1]. Sin embargo, la paternidad del personaje ha sido recientemente puesta en cuestión y parece que Rob-Vel, abrumado por el trabajo (también era el responsable en la revista de las series Babouche y Bibor et Tribar), delegó las ilustraciones hasta marzo de 1939 en un negro, Luc Lafnet, y los guiones en su esposa, Blanche Dumoulin; ambos se ocupaban también de la serie Les aventures de Zizette.

En septiembre de 1939, al comenzar la guerra, Rob-Vel fue movilizado y, más tarde, hecho prisionero. Blanche continuó con Spirou junto a otro dibujante, pero las comunicaciones con París se hicieron cada vez más difíciles y Dupuis encargó su realización a Joseph Gillain “Jijé”, que la siguió desarrollando tras vender Rob-Vel los derechos a Dupuis, a finales de 1942. En 1946, André Franquin sustituye a Jijé, comenzando la edad de oro de la revista [2]. El periodo de Franquin es considerado el mejor del personaje (llegó a ser elogiado por el propio Hergé, su rival). Introdujo desarrollos largos en las aventuras de Spirou, que hasta entonces se limitaban a breves episodios, y pobló la serie de personajes secundarios recurrentes, como Gastón, el Marsupilami o el malvado Zorglub. Pero lo que a nosotros más nos interesa de la etapa de Franquin es la aventura “Le voyageur du Mésozoïque”.

“Le voyageur du Mésozoïque”

Publicada en 1957 entre los números #992 y #1018 de la revista, “Le voyageur du Mésozoïque” fue recopilada en álbum en 1960 y narra el descubrimiento por el conde de Champignac de un huevo de Plateosaurus en el hielo antártico, que se lleva a su castillo con ayuda de Spirou y Fantasio. El huevo eclosiona y hace las delicias de los colegas científicos del conde. Pero el Marsupilami vierte un producto que acelera el crecimiento en su comida y, de la noche a la mañana, el sauropodomorfo se convierte en adulto, escapándose y liándola bastante parda. Afortunadamente, cuando se encuentra en una meseta casi totalmente rodeada por un acantilado infranqueable, el plateosaurio pisa la cola del Marsupilami, que le noquea, momento que Spirou aprovecha para proponer dinamitar el único acceso a la meseta, con objeto de garantizar el aislamiento del animal.

“Le voyageur du Mésozoïque”

En los 70, Jean-Claude Fournier sustituyó a Franquin, cansado de la serie. Pero el ritmo de trabajo de Fournier no convencía a la familia Dupuis, que tras una etapa en la que Spirou pasó efímeramente por diversos equipos creativos, Philippe Tome y Janri se encargaron de su continuidad en los 80 y 90, desarrollando paralelamente la infancia del personaje en el spin-off La jeunesse de Spirou. El murciano José Luis Munuera le dio un toque manga a comienzos del nuevo siglo, con guiones de Jean-David Morvan y en 2009 toman el relevo los franceses Fabien Vehlmann y Yoann Chivard. Sin embargo, Munuera continuará desarrollando una serie dedicada al malvado Zorglub, en cuyo tercer álbum, “Lady Z” (2019), encontramos inspiración mesozoica.

Zorglub visita la casa de Elvis Presley en Memphis y roba una muestra de ADN del Rey del R’n’R para clonarlo y vendérselo a un potentado fan ruso. Lamentablemente, el clon explota en plena actuación y, para escapar de la venganza de su cliente, el científico loco decide autoclonarse repetidamente (una de las versiones es la femenina “Lady Z” que da título al álbum). La cosa se va complicando con nuevas clonaciones, que incluyen múltiples réplicas de Elvis y la de un fósil de Tyrannosaurus rex a partir del que Zorglub crea cuatro clones a cual más terrible, que se abalanzan sobre el ruso para zampárselo… momento en el que estallan.

"Lady Z"

Vehlmann y Yoann tampoco se han olvidado del Mesozoico y ya en su primer álbum de Spirou, “Alerte aux Zorkons” (2010), recuperan al prosaurópodo de “Le voyageur du Mésozoïque”. Zorglub provoca un fenómeno de hiperactividad evolutiva en el bosque que rodea Champignac, que se ve infestado de monstruos de todo tipo, incluyendo al citado sauropodomorfo.

"Alerte aux Zorkons"

Además, en una nueva vuelta de tuerca, en 2009 Vehlmann y Yoann convirtieron a Spirou en un superhéroe conocido como Supergroom (Superbotones), al que en el aún calentito tercer álbum, «La stratégie Gaïa» (2025), vemos cabalgar a lomos de raptores.

"La stratégie Gaïa"

Estamos ante una historia postapocalíptica en la que la humanidad ha regresado a una forma de vida primitiva mientras los robots siembran el terror y la única esperanza del planeta es una inteligencia artificial que atiende por Gaïa. Spirou despierta tras haber hibernado cincuenta años y encuentra a una tribu compuesta exclusivamente por clones de un siniestro político conocido como Z (que no es Zorglub). En esta increíble aventura, contará con la ayuda de cuatro raptores emplumados que brillan en la oscuridad y demuestran ser excelentes cabalgaduras.

"La stratégie Gaïa"

En cuanto a la serie principal, en 2021 Vehlmann fue sustituido por Sophie Guerrive y Benjamin Abitan, mientras Yoann dejó los lápices a Olivier Schwartz, que comenzaron por asesinar a Spirou (“La mort de Spirou”, 2022) para recuperarlo en 1958 en “La mémoire du futur” (2024). En una página de “La mort de Spirou”, Coralie d’Oups, gobernante de la ciudad-burbuja submarina Koralion, presenta al protagonista una máquina en la que baraja opciones para arreglar el mundo que está destruyendo la humanidad: una de ellas es hacer regresar el planeta al Mesozoico.

"La mort de Spirou"

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[1] En octubre de 1945, un año antes del nacimiento de Le Journal de Tintin, Hergé ofreció a Dupuis publicar las aventuras de su inmortal reportero, pero el editor la rechazó debido a la colaboración de Hergé durante la guerra con el diario Le Soir, que entonces estaba en manos de los alemanes.
[2] Ese mismo año, Morris comienza a dibujar Lucky Luke, y a comienzos del siguiente Hubinon y Charlier idean Buck Danny.

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