Los mundos prehistóricos de Karpa
Rafael Miguel Catalá Lucas, más conocido como “Karpa”, nació en 1926 en Nules (Castellón) y
estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, donde
fue profesor, aunque también es conocido como el ilustrador de los famosos “Juegos
Reunidos Geyper” y, por supuesto, a nosotros nos interesa más su faceta como
historietista.
"Una aventura en el hielo"("¿Quieres que probemos a quitarle el hielo a ver si vuelve en sí?" es, claramente, lo que propondría cualquier crío de los años 60... y sin embargo hemos sobrevivido)
Debutó mientras aún era estudiante con el personaje
Kangurito para la editorial Lerso. Cuando se incorporó a Editorial Valenciana se
llevó a Kangurito bajo el brazo. Entre
sus aventuras, destacan «Un buen amigo» (1967), en torno a un huevo de Pteranodon, o «Una aventura en el hielo»
(1968), con un dinosaurio que revive al descongelarse.
Pero si Karpa es conocido por un personaje, es por
Jaimito (Miguel Martínez Verchily “Palmer”, 1943), cuyas aventuras desarrolló tras
dejarlo su creador. Uno de los primeros episodios dibujados por Karpa fue “Don
Camorra en el museo” (1952), en el que Jaimito explica a sus incrédulos
compañeros “¡Pues claro que existieron
esos animales tan grandotes! ¡En el museo paleontológico se conservan sus
esqueletos!”. Don Camorra les oye hablar del valor –científico– del fósil
de Diplodocus enanus y se les
adelanta creyendo que se esconde un tesoro material. Cuando llegan los chicos
inhala su rape mágico y se transforma en un animal extinto parecido a un
gliptodonte para asustarles. Del mismo modo, en “Jugando con el rapé mágico”
(1955), un ratón se transforma en un dinosaurio con orejas. En “El rapto de
Petrita” (1956), Jaimito se hace amigo de un diplodocus, al que bautizan como
Desiderio. Karpa volvió a introducir dinosauros en los episodios de la serie
titular “Diplodocus y otros bichos” (Jaimito
#648, guion de Tortajada, 1962) o “Pinturas rupestres” (Selecciones de Jaimito #111, 1967). El dinosaurio de “El misterio
de don Camorra” (Jaimito #990-991,
1968) resulta ser una estatua y encontramos a un dinosauroide extraterrestre en
“Trapisondas espaciales” (Jaimito #1040,
1969).
Heraclio
Astudillo-Pombo apunta más rastros paleontológicos en la historieta “El
perro” (Jaimito #1043, 1969), en la
que la mascota de Bolita encuentra un hueso, pero como el propio Heraclio
reconoce, no tiene porqué tratarse de un fósil.
Pumby #723 (1971)
Además, Karpa adaptó a viñetas para la revista al
legendario Simbad el marino (1967),
en cuyas aventuras encontraremos pterosaurios (“La isla encantada”), un
“diplodocus” con placas de estegosaurio (“Encuentro con la prehistoria”) o un
“tiranosauro” (“Entre genios anda el juego”) en 1971. Volvió a introducir
dinosaurios en las historietas de 1974 «El genio desquiciado», «Un buen susto»
o «La isla y la fiera»; y más tarde en «El viejo de la isla» (1978), «Aventura
en la isla» (1979) o «El extraño huevo» (1983).
"Las armas de caza" (Pumby #588 (1969)
Colaboró en los Almanaques de Purk, el hombre de piedra para 1956 y 1957 con las breves “Lección de caza en la edad de piedra”
y “¡Vaya con el pariente!”, respectivamente. Y para la revista Pumby, creó al pequeño indio Flechita. En
el episodio “Las armas de caza”
(1969), un anquilosáurido con un cuerno propina un mazazo a un cazador que se
creía invulnerable con su hacha.
“Odisea
en el espacio”
Entre sus últimos personajes, podemos destacar a Perico
Fantasías, protagonista de “Odisea en el espacio” (Pumby #1027, 1977) o “El intruso” (Pumby #1069, 1978), en las que la desbordante imaginación del crío
le traslada a planetas habitado por sauropodomorfos.
En el año 1992 Karpa recibió la Medalla de Oro al
Mérito Cultural, concedida por la Generalitat Valenciana a toda su carrera como
dibujante. Falleció en Valencia, el 12 de septiembre de 2000.













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