Ryan Klemek es un artista norteamericano con formación clásica en dibujo y pintura representativos, con especial atención al retrato y la figura humana. Durante sus años en la School of the Museum of Fine Arts de Boston (Massachusetts), perfeccionó su técnica y al mismo tiempo maduró conceptualmente. A lo largo de los años, ha encontrado una manera de incorporar su singular sentido del humor en proyectos que van desde diseños de camisetas (para su empresa independiente de camisetas Donkeyshines) hasta arte público (en Somerville, Massachusetts). Sin embargo, todo cambió cuando descubrió el subgénero de la literatura dinoerótica... Así lo cuenta en este artículo que escribió para Medium:
"Corría el año 2013 y yo era un artista frustrado que buscaba una manera de ganarme la vida haciendo lo que amaba para finalmente dejar de fingir ser un entrenador personal. Tenía una comprensión realista de mis fortalezas y limitaciones y sabía que lo mejor que podía hacer era encontrar un nicho de mercado en el que trabajar. Algo en lo que mis retorcidas sensibilidades fueran una ventaja en lugar de un perjuicio. Fue entonces cuando me topé con un artículo en el Huffington Post sobre este nuevo fenómeno llamado dinoerótica. Yo suponía que nadie realmente tenía interés en follar con dinosaurios, por lo que si este subgénero se trataba en una publicación relativamente convencional, debía haber algún tipo de elemento irónico o satírico en el material. El artículo en sí era bastante irónico, pero el escritor no parecía juzgar ni avergonzar a los autores ni a sus fans. Los dos autores presentados en el artículo eran dos mujeres de poco más de veinte años que colaboraron juntas en historias, probablemente mientras estaban borrachas o drogadas. Parecían tan sorprendidos como cualquiera de estar ganando dinero".
"Lo que más me llamó la atención de los libros fue lo malas que eran las portadas. Claramente, los autores las habían creado ellos mismos combinando imágenes de archivo de dinosaurios y mujeres en bikini sin considerar la composición o el diseño. Yo no soy un gran diseñador gráfico, pero puedo dibujar y sabía que una ilustración original sería más interesante que lo que estaban haciendo los otros autores. Pensé que si esta gente vendía libros, tal vez estarían dispuestos a pagarme por una portada decente".
"Sin embargo", pensó Klemek, "antes de poder afirmar legítimamente que soy un ilustrador de portadas eróticas de dinosaurios, primero necesitaba hacer al menos una novela de este tipo para darme a conocer". Y así, en junio de 2014, surgió "Prehistoric Passion From Mars", bajo el seudónimo de R.K. Galaga. Su carta de presentación era que escribía "ciencia-ficción erótica, que cuenta con no demasiada ciencia, mucha ficción y probablemente demasiado erotismo".
"Hasta el día de hoy, la imagen de arriba [portada de "Prehistoric Passion From Mars"] es la obra de arte más exitosa que he realizado. Todavía se está abriendo camino en Internet, apareciendo como un nuevo meme una o dos veces al año, lo que normalmente genera un pequeño aumento en las ventas de libros. No puedo explicarlo. Ni siquiera es mi mejor ilustración erótica de dinosaurios".
Ese mismo año publicó "The Erotic Secrets of Shelley Frankenstein", protagonizada por una mujer "hecha con partes del cuerpo de algunas de las mujeres más calientes de la historia, incluida Catalina la Grande. Por desgracia, su poder sexual es demasiado grande para los simples mortales, y a menudo se encuentra a sí misma solitaria e insatisfecha... Hasta que decide construir ella misma a su último amante con la forma de un poderoso dinosaurio".
Las ilustraciones de Klemek comenzaron a ser conocidas dentro de este subgénero y en 2015, lanzó "Lust finds a way", sobre un cuarentón que contrae una extraña enfermedad de transmisión sexual que lo transforma en una criatura mesozoica. Esa es la premisa básica, pero en realidad la portada, en la que aparece una moto montada por la pareja protagonista en un paisaje desértico, lo dice todo.
Aunque ha publicado otras novelas de temática erótica con centauros o gigantes, tuvieron que pasan casi siete años para que Klemek (a.k.a. R.K. Galaga) lanzase otra novela con dinosaurios. De esta forma, en 2022 nos brindó "A Horny Raptor in King Arthur's Court", en la que nos cuenta como Sir Lancelot, el noble caballero de la Mesa Redonda, se transforma en terópodo tras romper por accidente un artefacto mágico. Y como dinosaurio, forma parte de una trama amorosa junto al Rey Arturo y Lady Ginebra.
No sabemos si Klemek continuará publicando más novelas de este tipo, pero hay que reconocer que sus historias parecen destacar sobre el resto del subgénero por su originalidad y por una evidente mayor calidad de sus ilustraciones de portada.
Continuamos con nuestro descenso a ese abismo de la cultura escrita como es el subgénero de la literatura dinoerótica de la mano de Lola Faust, a quien ya hemos visto por aquí con sus novelas "Wet Hot Allosaurus Summer", "Tyrannosaurus Sext" o "Triceratops and Bottoms". En esta ocasión comentaremos el título "Don Juan Velociraptor", cuya sinopsis describe lo siguiente: "En un mundo donde la osadía científica coquetea con la ética, Marian Woolridge consigue el regalo periodístico definitivo: un tête-à-tête exclusivo con Don Juan, un Velociraptor diseñado genéticamente con una lengua tan afilada como sus escamas. Pero cuidado, el ADN mejorado en laboratorio de este dinosaurio viene con una característica extra: feromonas tan potentes que deja a las mujeres desmayadas en una neblina de deseo sexual babeante. ¿El objetivo de Marian? Descodificar el genoma de este gigoló del Mesozoico. Pero mientras descubre las capas del misterio, ¿podrá evitar la tentación latente que amenaza con consumirla en cuerpo y alma?
Como en ocasiones anteriores, vamos a ver qué dice el público sobre la novela. En palabras de Katherine, usuaria de GoodReads: "[...] No es horrible. Es lo que es y hace lo que dice. Se plantea un objetivo muy claro: Don Juan como velociraptor y lo cumple. En todo caso, podría haber un relato de más longitud ¿Por qué no? Creo que Velocijuan tiene mucho más que aportar. No me dejó boquiabierta y no me gustaría que me vieran leyéndolo en público, y además hubo un par de errores tipográficos que saltaron a la vista, pero... si estás tratando de decidir si comprar o no algo de pornografía de dinosaurios, ¿estás realmente tan preocupado por sus méritos literarios? [...] De hecho, me empezaron a importar un carajo los personajes y la trama fue... más de lo que esperaba. Entonces, un sólido 3 sobre 5". Para Haley B, también en GoodReads, también se echa de menos algo más de trama: "[...] fue exactamente lo que quería y esperaba. Casi desearía que fuera más largo. Tenía tantas preguntas: ¿Por qué Marian es diferente? ¿Qué es La Corporación? [...]".
En resumen, Lola Faust parece que sigue en forma y continúa lanzando novedades de este subgénero de forma periódica.
Si hay algún "autor" del subgénero de la literatura dinoerótica que destaque por su original propuesta de mezclar ciencia-ficción, dinosaurios y erotismo, ese es R. K. Galaga. Sus novelas autoeditadas combinan lo absurdo y lo inquietante, como en "Prehistoric Passion From Mars" o "The Erotic Secrets of Shelley Frankenstein", de las que ya hablamos por aquí. Una de sus últimas publicaciones es "A Horny Raptor in King Arthur's Court" cuyo argumento es el siguiente: "Tras el descubrimiento por parte del Rey Arturo de la aventura secreta entre Lady Ginebra y Sir Lancelot, el noble caballero de la Mesa Redonda es sentenciado a muerte. Mientras intenta evadirse de los guardias del rey, rompe por accidente un artefacto místico que lo transforma en dinosaurio. Su nuevo cuerpo de criatura mesozoica hace que tener relaciones carnales con humanos sea todo un desafío, viéndose obligado a observar desde las sombras cómo la mujer que ama tiene relaciones sexuales con otras personas. Viendo esto como un destino aún peor que la muerte, el universo le presenta una oportunidad de redención. Si puede ayudar a Ginebra a acabar con su tirano marido y salvar a Camelot, Lancelot puede conseguir el final de cuento de hadas que desea". No hemos encontrado opiniones sobre la novela, así que no podemos contaros si da lo que promete. Si alguien se atreve, la tenéis aquí.
La "autora" de literatura dinoerótica Lola Faust ya es una habitual del blog, y por aquí hemos comentado anteriormente sus obras "Wet Hot Allosaurus Summer" o "Tyrannosaurus Sext". Ahora le toca el turno a "Triceratops and Bottoms", una nueva historia protagonizada por Erin, viajera temporal que lleva una vida fácil, segura y aburrida en el año 2122. Por ello, utiliza su cinturón experimental en búsqueda de juegos prehistóricos salvajes y sensuales, buscando el mejor dinorgasmo. Pero... ¿será su lujuria prohibida por un dinosaurio la que desencadene el desastre?
Como de costumbre, vamos a fiarnos de gente que lo haya leído y os dejamos la crítica de Becky (romantic_pusuing_feels), que dice lo siguiente: [...] No esperaba una obra maestra. No esperaba precisión histórica. Aunque quería que fuese legible... La trama más desarrollada es la historia de amor en la playa con el triceratops. ¡Pero la protagonista nombró a su triceratops Cera! ¿¿¿Eh??? ¿Por qué le harías eso a la gente que ha visto El valle encantado? Honestamente, yo pensé que todo lo que obtendría de la novela sería el amor de ese triceratops. ¡PERO HABÍA MUCHO MÁS! No tenía idea de que había otros títulos dentro de esta novela, incluyendo My Boyfriend is a Plesiosaur, Mile High Pterodactyl Club, A Carnotaurus for Christmas, My Sexy Supersaurus... Mi parte favorita fue leer acerca de cómo prohibieron a Erin viajar en el tiempo por acosar a los dinosaurios. No obstante, no te preocupes, la vida se abre camino y ella al final puede regresar a por más polla de dinosaurio [...].
Ya hablamos de Lola Faust y "Wet Hot Allosaurus Summer", su debut en el género de la literatura dinoerótica hace algún tiempo. Parecía que esta iba a ser su única aportación a este submundo literario debido a su silencio desde entonces, pero en los últimos meses ha pillado carrerilla y se ha sacado de la manga varios títulos destacables. En primer lugar vamos a hablar de "Tyrannosaurus Sext", relato corto que gira en torno al 'sexting' o envío de mensajes de contenido sexual personal a través del teléfono móvil mediante aplicaciones de mensajería o redes sociales. La protagonista de la historia es Alice, que tras flirtear con un desconocido a través de este medio, descubre que en realidad es un tiranosaurio. Y es que, como dice la frase promocional del libro, "en internet, nadie sabe que eres un carnívoro cretácico de ocho toneladas"...
Por nuestra parte, nos vamos a fiar de la crítica de Ryann Rice en Amazon, que dice lo siguiente: "esto solo tenía nueve páginas, pero parecieron pasar muchas cosas... Rex y Alice se conocieron a través del sexting y cuando decidieron quedar, ella se entera de que es un dinosaurio, ¡pero ella decidió seguir adelante de todos modos! La lleva a su guarida y no pierden tiempo en ponerse con ello [...] estos libros no deben tomarse demasiado en serio: no hay trama, construcción de personajes ni desarrollo. Esto es puro erotismo, así que debes saberlo al comenzar a leer. Estuve sonriendo, riendo y sonrojándome durante los diez minutos que tardé en quemar a este bebé. ¡Feliz lectura!"
Llevábamos un tiempo sin asomarnos a ese abismo que representa la literatura dinoerótica para la paleontología en la cultura popular, quizá por la reiteración en la temática de los nuevos lanzamientos que han ido apareciendo, o por no dar la brasa a nuestro exquisito público con lo de la paleozoofilia todo el rato, pero es que a veces nos encontramos con material que no podemos dejar pasar. Como sabéis, hemos repasado diferentes encuentros sexuales literarios con criaturas del Mesozoico, pero lo que no habíamos visto eran relaciones con tiburones del pasado. Estamos hablando de montárselo con un megalodón...
Esta es la propuesta de Fantasy Rose, que en su relato "Seducida por un megalodón" cuenta la historia de una cuidadora del parque temático 'Prehistoric Land'. Dejo la sinopsis: "Ser empleada de un parque temático en el que la criptozoología cobra vida es una profesión dura. La cuidadora de Jack, el megalodón, lo sabe muy bien y debido a ello, su existencia se ha convertido en un desierto apático. Jack es el único estímulo positivo en su vida y, de hecho, no le importaría llegar a perderla por él. Ese sentimiento desesperado la llevará a intentar acercarse a Jack lo máximo posible, llegando incluso a darse un baño en su piscina. Lo que ella no espera es que, en medio de ese acto de fé, aflore la pasión y ambos, humana y megalodón, acaben enlazándose de un modo íntimo".
Para justificar esta inusitada atracción por los pterigopodios, nos explican que "las relaciones sexuales entre humanos y monstruos siempre se han tratado como un tema tabú en nuestra sociedad. Existe un erotismo intrínseco asociado al miedo y sentir atracción por bestias sobrenaturales no debería ser visto con incomodidad. Fantasy Rose nos presenta su erotismo fantástico bizarro, con el que pretende acercarnos a estas situaciones, aceptándolas con naturalidad y dándole un enfoque sensual que conseguirá excitar hasta a las mentes más escépticas". A ver si hacen la peli...
¿Mama, qué será lo que tiene el dino? Bueno, depende de a quién se le pregunte. El público general dirá que los dinosaurios fascinan por su gran tamaño, por su desaparición repentina —que durante mucho tiempo careció de explicación—, y porque interesarse por ellos ayuda a adquirir también conocimientos muy variados (evolución, cadenas alimentarias, biodiversidad, geología, fosilización). Sin embargo, las mentes más calenturientas se centrarán muy seguramente en sus miembros, más grandes de lo normal, claro.
Y esto es de lo que hablaremos hoy: las novelas eróticas con dinosaurios. Como ya sabéis, no es la primera vez que hablamos de erotismo en este blog —novelas románticas, eróticas, sexo, censura, etc.—, pero hoy le daremos una vuelta de tuerca.
Los dinosaurios en la cultura popular
Aunque esta ¿corriente literaria? es nueva, la fascinación por los dinosaurios no es de ahora. La cultura popular se ha nutrido de estos referentes y esta temática, de la que se vivió un boom indiscutible en los años 90. Como hija de los 80 que vivió la infancia y adolescencia en los 90, recuerdo que los dinosaurios estaban por doquier.
Había muchas series de dibujos animados con estos reptiles, pero seguro que muchos recordareis con cariño Dinosaurios (1991-1994). En esta serie creada por Jim Henson se seguía la vida de una familia de dinosaurios representados con características humanas, los Sinclair. De hecho, siempre me pareció una versión prehistórica de Cosas de casa.
Siguiendo esta línea de humor, los dinosaurios estaban presentes hasta en series como Friends, ya que uno de sus personajes, Ross Geller, era todo un experto.
Y no solo hablamos de la combinación dinosaurios y humor. Jurassic Park también se estrenó en esa década, concretamente en 1993, tres años después de la publicación de la novela de Michael Crichton. Más tarde se estrenaría The Lost World: Jurassic Park (1997), y ya en este siglo, Jurassic Park III (2001) y Jurassic World (2015). Un fenómeno en sí mismo del que se han hecho cómics y también videojuegos.
Erotismo animal
Pero ¿en qué momento pasaron a ser objeto de deseo? Imagino que en parte puede deberse al fenómeno fanfic. La etiqueta fan fiction engloba aquellos relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de televisión o cualquier otro trabajo literario o dramático en los que se utilizan los personajes, situaciones y ambientes descritos en la historia original y se desarrollan nuevos papeles para estos personajes.
Aunque es cierto que no es lo mismo que un fanfic de Harry Potter (historias con gran carga erótica) o Crepúsculo (obra que, dicho sea de paso, fue el germen de Cincuenta sombras de Grey), podría ser una derivación de esta corriente, junto con la pasión por las novelas románticas y lo diferente. ¿Mezclar monstruo y erotismo? ¿Por qué no?
No obstante, una vez más, mezclar lo animal y lo humano tampoco es nuevo ni da como resultado aberraciones y un buen ejemplo de esto es la novela Oso, de Marian Engel. Publicada por primera vez en 1976 en Canadá, en su momento causó gran revuelo. ¿Por qué? Basta con leer la sinopsis: «La joven e introvertida Lou abandona su trabajo como bibliotecaria cuando se le encarga catalogar la biblioteca de una mansión victoriana situada en una remota isla canadiense, propiedad de un enigmático coronel. Ansiosa por reconstruir la curiosa historia de la casa, pronto descubre que la isla tiene otro habitante: un oso. Cuando se da cuenta de que este es el único que puede proporcionarle algo de compañía, surgirá entre ellos una extraña relación. Una relación íntima. Inquietante. Nada ambigua. Gradualmente, Lou se va convenciendo de que el oso es el compañero perfecto, y emprende un camino de autodescubrimiento. En todos los sentidos».
Original y traducción de Magdalena Palmer para Impedimenta
El sexo es siempre un tema tabú y más aún cuando se relatan relaciones consideradas «desviadas» (bestialismo, necrofilia, incesto, etc.), pero esta novela es un canto a la naturaleza y está escrita con tanta belleza (tanto en su versión original y como en su traducción), que la narración fluye con elegancia hasta tal punto que la relación de la protagonista con el oso convence y ni siquiera nos provoca extrañeza.
Cuestión de (sub)género
Como fenómeno, estas historias con animales (sobre todo prehistóricos) se enmarcan en un género denominado monster erotica, que engloba seres como yetis, grifos, minotauros y hasta extraterrestres en novelas que llevan títulos tan sugerentes como Cum For Bigfoot, Frankenstein’s Bitch, Milked by the Aliens o Taken by the T-Rex.
En general, los escritores de este género defienden que el sexo con monstruos difiere del sexo con animales en que los monstruos suelen ser seres inteligentes que controlan el encuentro sexual. Sin embargo, no es infrecuente que haya escenas de sexo no consensuado, algo que Amazon penalizó en 2013 retirando muchas obras de este tipo.
Y es que la mayoría de estas obras son autopublicadas, en principio porque es mucho más fácil llegar al lector y porque no hay mucho interés por parte de las editoriales. Sí se publican novelas románticas o eróticas con personajes fantásticos —yo misma he traducido libros de la serie Fever de Karen Marie Moning, en la que aparecen hadas y seres monstruosos—, pero estos se engloban en la romántica paranormal, que no llega a las excentricidades de algunos libros del género erótico monstruoso.
Después, claro está, tenemos el subgénero que nos ocupa, el dinosaur erotica, centrado únicamente en los escarceos amorosos y eróticos entre humanos y dinosaurios de todas las orientaciones sexuales. Algunas obras son Ravished by the Triceratops, Mating with the Raptor o A Billionaire Dinosaur Forced Me Gay.
Las obras eróticas con dinosaurios, también autopublicadas y de extensión corta, se ambientan en una época prehistórica en la que coinciden dinosaurios y humanos en la Tierra. El personaje principal suele ser una intrépida cazadora que salva a su tribu del dinosaurio malote de turno mediante el sexo. [SPOILER] Diría «acostarse», pero en realidad no funciona así la cosa y la muchacha debe hacerle un apaño ante la imposibilidad de acoger semejante miembro.
Aunque hay varios autores que escriben historias de este subgénero, como Pippa Pout, Chuck Tingle, Hunter Fox, las que se llevan la palma son Christie Sims y Alara Branwen (todo pseudónimos). Entre estas últimas habrán escrito ya unas sesenta historias con dinosaurios calenturientos y son las pioneras del género sin lugar a dudas.
Pero ¿cómo se le ocurre a alguien escribir algo así? Branwen cuenta que cuando trabajaba de cajera en un supermercado, una compañera le comentó que mucha gente publicaba sus historias de ficción en Internet y la animó a escribir algo erótico. Después de investigar un poco decidió probar suerte con el género de la erótica con monstruos y escribió Doing the Dragon, historia en la que una muchacha acaba enrollada con un... dragón, claro. Tuvo tanto éxito con esta obra que dejó el trabajo y siguió escribiendo a cuatro manos con Christie Sims.
En una entrevista, estas autoras cuentan que un día, pensando en Jurassic Park, imaginaron el sexo entre humanos y dinosaurios, les hizo muchísima gracia y cayeron en la cuenta de que no se había escrito algo así. Y el resto es historia... con erótico resultado.
Sexo con dinosaurios
Pero ¿esto cómo se come? (no pun intended) Digo, que cómo se hace, cómo se plantea una relación sexual entre humanos y dinosaurios. Teniendo en cuenta el tamaño de estos seres, no hay muchas posturas factibles. En realidad, no todos los dinosaurios eran gigantes, pero los que suelen aparecer en estas obras sí lo son. Si se hace, se hace bien, ya puestos.
Por lo tanto, el sexo es distinto al que tendrían los dinosaurios para reproducirse y los movimientos son algo limitados. Las muchachas acaban dándole más placer al animal que a la inversa. Pensad en el Tyrannosaurus rex y sus patitas.
Con esos bracitos, imposible
Como en cualquier otra historia, la ambientación y las sensaciones son muy importantes, así que se juega mucha más con eso que con el acto sexual en sí. Hay que pensar, además, que estas obras son muy breves, no suelen exceder las veinte páginas y no hay lugar para mucha floritura tampoco: la aldea está amenazada, la muchacha se ofrece (o la ofrecen) como tributo, va al encuentro del dino, tontean, se produce el acto en sí y al final este le perdona la vida y la del pueblo. Este es el resumen de In the Velociraptor’s Nest (como el de otras historias) y aquí os ofrezco un fragmento:
Azog stood, back to the wall, clad only in damp buckskins, waiting for the beast to slash at her torso until she lay helpless and bleeding on the damp cave floor. She wondered if it would kill her first, or if her limbs would be sliced from her body as the beast gorged on her.
Instead, it reached out with a classed hand to snatch at her damp animal hide as it clung to one shoulder. Azog felt the kiss of sharp claws against her skin as the hide slid from her shoulder and exposed on naked, heaving breast. The raptor paused, curious, sniffing at her as she pressed desperately against the wall.
A reptilian tongue, stiff and hot, dashed out to lick at the tender, naked flesh so suddenly exposed. Azog gasped at the touch, then gradually relaxed as her body warmed to the intoxicating sensation of the beast’s flesh against her own.
She wasn’t sure if her sudden arousal was because of her earlier thwarted climax in the cool stream, or if she was just desperate for one last pleasant sensation before being torn limb from limb by the great, scaly beast. Either way, Azog relished the rasp of its tongue, hot and rough, on her sensitive skin.
Y aquí la propuesta de traducción:
Con la espalda pegada a la pared y vestida tan solo con unas pieles mojadas, Azog esperaba que la bestia le rasgara el torso y la dejara desangrándose en el húmedo suelo de la cueva. Se preguntaba si la mataría primero o si le arrancaría las extremidades para empezar a atiborrarse de ella después.
Pero no. Alargó la pata y le cortó el tirante de cuero animal que le colgaba de un hombro. Azog notó el roce de sus afiladas garras en la piel al tiempo que el cuero le caía por el brazo y dejaba sus pechos al descubierto. El raptor se quedó quieto, curioso, y empezó a olisquearla; ella se pegó a la pared cuanto pudo.
Con su lengua de reptil, dura y mojada, le lamió la piel tierna y desnuda. Ella jadeó al notarla, pero se fue tranquilizando poco a poco, dejándose llevar por la sensación embriagadora de la piel de la bestia contra la suya.
No estaba segura de si esa excitación repentina se debía al clímax de antes en el riachuelo, o si simplemente ansiaba una última sensación placentera antes de que el enorme dinosaurio la desmembrara. Fuese como fuese, le encantaba la aspereza de su lengua, tan dura y caliente, en contacto con su piel sensible.
Ya veis que no hay intento de humanizar al dinosaurio ni hay especies nuevas como el Indominus rex de Jurassic World (2015). No son reptiles especiales, nada de triceracock, pterodicktyl o penisaur. No, no son rabosaurios ni pterotáctiles, pero al parecer tienen rex appeal.
Como explicaba al principio, el tamaño es fundamental en estas historias y se pueden encontrar frases tan sensuales, ejem, como estas:
· I couldn’t believe this was happening... I had a ten-ton monster licking my ass! (Ravished by the Triceratops)Imagino que finuras las justas.
· I decided that I probably could get all this meat in me. (Ravished by the Triceratops) Hablar de carne así me transporta siempre a una carnicería.
· She had never touched a man before, and she had been taught to hate and fear the Orcs. Her tangle of emotions warred as Kierna stroked him carefully through his trousers. (Fragmento de The Orc Chief’s Virgin Tribute)¿Soy la única que piensa en un uruk-hai?
Ilustración de Ryan Klemek
Supongo que si habéis llegado hasta aquí es porque queréis saber algo más de cómo consuman. Si sois aprensivos, no sigáis leyendo. Veamos cómo se desarrolla, fragmento a fragmento. Este es un resumen de Taken by the T-Rex:
1. El dinosaurio ha pasado por la pequeña aldea y ha dejado un rastro de muerte y destrucción:
Drin screamed her anguish as her eyes fell upon the smashed body of her mother. Her legs had been savagely bitten off and eaten, allowing blood to splash across the crushed walls of her home.
2. Un grupo parte en su búsqueda para acabar con él. Drin, la protagonista, descubre pronto que el dino tiene algo...
The big lizard gave a thunderous, roaring scream as the springy branch full of pointed sticks connected sharply with the tip of the T-Rex’s nose. Although it did little actual damage, it served to make the animal jump and lose its temper even more. Drin’s stomach muscles clenched in delicious pleasure as she heard the beast roar. This was what excited Drin.
3. El animal la persigue, pero ella siente algo más que miedo.
Springing along the trail, suddenly as horny as hell, Drin had to fight the urge to touch herself between the legs as she ran and the big lizard gave chase.
4. El dinosaurio la acorrala al final. El olor que desprende ella también le llama la atención y saca la artillería pesada:
Below her feet was an object which she was unable to identify, two feet in length at least, it was as thick as her arm at the elbow, except for the end which tapered down to a blunt point, dark red and solid.
5. Empiezan las maniobras, pero él no consigue penetrarla. No obstante, ese roce es placentero para ella.
Once again, the big lizard tried to push itself inside her and was unable to, merely grinding her dampening cunt hard against its stiff cock.
6. En un intento de aplacar a la bestia, Drin debe tomar medidas.
Reaching down as the big lizard smashed forward once more, she caught the girth of its fat cock in her hands and drew it towards her body, increasing the area of nerve endings which were being stimulated. The T-Rex seemed to appreciate the gesture; it growled out a moan of pleasure and started to pound away at her flesh, the tapered tip of his penis sliding between her swollen breasts.
7. La anatomía del saurio la tiene embelesada. Como sucede con muchos otros relatos eróticos, llegar a la hilaridad no es difícil. Aquí, con lo del agujero y los ojos, es fácil echarse unas risas.
She stared at the tip, mesmerized, there was a hole in it from which a clear liquid was oozing, coating her torso and thighs with an odd smelling lubricant. Drin understood that this would be the hole from which the creature would come and looked away, suddenly worried that it would spray its fluid into her eyes.
8. Pero ambos alcanzan el clímax y el bicho se marcha satisfecho. Esto sí es un final feliz.
Unbelievably, Drin started to feel herself building up toward another intense climax. As she came, she clutched tightly onto the big lizard’s dick, her arms and legs tightening on the throbbing, red-hot member. The Tyrannosaurus Rex yelled loudly as pints of white fluid shot from the tip of its fat cock to splash onto the rocks below them. Once, twice, and then a third time, the big lizard rammed its shaft against her naked body, each time more of its semen ejaculated across the canyon, wetting the rocks below.
¿Y esto vende?
Sí, y mucho. Como las pioneras de este subgénero han dicho en algunas entrevistas, «entre las dos ganamos más dinero que un amigo mutuo que trabaja de ingeniero en Boeing». Ahí es nada.
¿Tienen calidad literaria? Pues no mucha, son relatos de entre quince y veinte páginas escritos a cuatro manos, con poca chicha y tirando de clichés. ¿Y qué interés pueden tener entonces? Pues, no sé, a mí no me gustan especialmente, pero entiendo que son algo distinto y que llama la curiosidad. Cada uno tiene sus gustos y son la mar de respetables.
¿Qué os parece a vosotros? ¿Os gustan este tipo de historias? ¿Os gustaría traducirlas? En el fondo, pensad que de todo se aprende, hasta de la anatomía de los dinosaurios y quién sabe cuándo nos puede hacer falta...
Continuamos interesados por ese extraño fenómeno que es la literatura dinoerótica (puedes echar un vistazo a entradas anteriores sobre tan escabrosa temática) y hoy traemos "Hardcore Pornosaur", historia escrita por Mandy Summers y cuya sinopsis puede resumirse así: "¡La vida de Aubrey cambiará para siempre cuando es rescatada por la más improbable de las criaturas! Su agarre fue como ninguno que haya sentido antes, con una sensación voraz de escamas sobre la piel. Los latidos de su corazón eran fuertes y feroces, como si su sangre ni siquiera estuviera fría. Todo lo que pude sentir fue el calor de sus garras mientras se clavaban en mi espalda y su aliento en mis hombros, porque este no era un dinosaurio ordinario. Este era un pornosaurio hardcore..."
No hemos tenido el gusto de asomarnos al texto, pero si que hemos buceado por las opiniones de GoodReads y nos han parecido fascinantes. De la crítica del usuario Wyzgyzentertainment se puede rescatar que "No sé dónde ha estado este libro toda mi vida. Mi existencia hasta ahora ha sido vacua, vacía. Este libro le ha dado sentido a mi vida. Ha llenado un enorme agujero, algunos dirían que más de un agujero. El nudo de la historia habla a mi alma. Quién diría que los humanos podrían relacionarse así con los dinosaurios y viceversa. Imagínese leyendo el libro, siendo literalmente absorbido por la historia, dando vueltas y vueltas en círculos (como en una licuadora), luego escupido en la hierba, empapado en sudor, exhausto y luego colapsando. Completamente trabajado, gastado, pero satisfecho. [...] No puedo esperar al próximo libro de esta increíble saga". Por lo que se ve, la historia de Aubrey y su pornosaurio le ha cambiado la vida. Pero no tanto como a otro usuario del portal de lectura...
Según la crítica del usuario CФMMIЭ: "Mi esposa dijo que 'Hardcore Pornosaur' era fantástico. Se lo compré como regalo del día de San Valentín debido a sus sexys fetiches de dinosaurios. ¡La escritura, de Mandy Summers (conocida por el cómic Wart the Wizard) era demasiado potente y poderosa! Después de leer el libro, mi esposa se sintió abrumada por una lujuria y un deseo insaciables y mi vida sexual nunca había sido tan interesante. Inspirados por esta increíble obra maestra literaria, mi pareja de 69 años y yo disfrutamos de un renacimiento sexual y ella a menudo me pide que me disfrace de dinosaurio y haga juegos sexys. ¡En general, lo recomendaría para los fanáticos de la pornografía de dinosaurios! 11/10".
Un libro que cambia vidas... "Hardcore Pornosaur".
El fenómeno de la literatura dinoerótica avanza imparable (como se puede comprobar en entradas anteriores) y otra muestra de ello es este título editado por Storm Crow y escrito por Lola Faust. "Wet Hot Allosaurus Summer" cuenta la historia de Tanis, una campesina que vive en una granja con su opresivo padre y que se pasa el día fantaseando con dinosaurios y deseando escapar de esa vida rural. Entonces aparece Big Al, un enorme alosaurio que en palabras de la bella granjera tiene unos ojos que "eran del verde profundo de los océanos que ella solo había imaginado en sus sueños. Sus pómulos parecían tallados en acantilados prehistóricos. Su plumaje estaba peinado en un sexy y moderno rizado al estilo honky-tonk...". En resumen, un chico malo situado en el lado equivocado de la cadena alimenticia, pero que representa todo lo que Tanis desea. Gracias a la crítica de Hamad, usuario de GoodReads, podemos seguir profundizando en el personaje de Big Al: "Estudió ingeniería eléctrica y se mudó al norte porque las arenas bituminosas le ofrecían un mejor salario. Él hubiera preferido trabajar en tecnología de comunicaciones entre dinosaurios y humanos, pero el dinero no estaba ahí". Según Hamad, "la historia es dura, aunque trata temas de opresión, diferentes dinámicas de poder, cambio contra tradición, mayoría de edad, convención y rebelión, deseo de escapar, desamores y traiciones, pérdida de la inocencia (la mía al menos), amor y sacrificio, hombre contra naturaleza, manipulación, tecnología en la sociedad..."
La edición se completa con la historia "Lord Bartholomew's Ankylosaur Lover" de Ambrosia Penance y algunos extractos recopilados bajo la denominación "Sexcerpts from our full catalogue" que incluye cosas como "Tyrannosaurus Sext", "Mile High Pterodactyl Club", "Jurassic Pork", "Nymphomaniac Pachycephalosauruses in Love", "Fifty Shades of Gorgosaur" o "Wanton Pteranodon"
Creo que no nos equivocamos al afirmar que Virginia Lauda es el máximo exponente en castellano de ese subgénero literario conocido como DinoErótica y que tanto interés despierta en plataformas de venta on-line (puedes escuchar el programa que dedicamos a este fenómeno en nuestro podcast con entrevista a Virginia lauda incluida). Después de su trilogía "Amada por un Deinonychus" y "La novia del Allosaurus", Lauda regresa a la prosa teropodiana subida de tono con "El amor del Gorgosaurus". En su nueva novela, un gorgosaurus macho, tiranosáurido finicretácico, se ve sorprendido por un extraño aroma. Al seguirlo, descubre bañándose en un riachuelo a una hembra de una especie desconocida para él. Al instante, el deseo de copular con esa extraña criatura de piel suave y ojos azules dominará todos sus instintos... Según la autora, "tras el éxito de 'Amada por un Deinonychus' y "La novia del Allosaurus', pensé que ya había escrito suficientes historias eróticas con dinosaurios, pero me di cuenta que nunca había escrito nada pensando en el punto de vista del dinosaurio. ¿Qué es lo que podría atraerle de una hembra humana?". Para que te hagas una idea, así comienza la historia:
"Sabía hacer que sus pasos fueran silenciosos cuando iba de caza, pero ahora estaba satisfecho y quería que resonaran en la selva. Era el rey, la cúspide de la cadena alimentaria y no temía a ningún otro animal. El gorgosaurus aún mantenía en su boca el sabor de la sangre de su última presa, un tierno gallimimus que había cazado en la pradera y sentía que tenía a su alcance todo lo que deseara.
El esfuerzo de la caza y el calor del sol le produjeron sed y decidió dirigirse hacia un riachuelo cercano a saciar su sed, pero notó algo distinto en el ambiente. Al principio no sabía que era, pero distendió sus grandes fosas nasales y sintió un aroma diferente, algo que no había olido nunca. Giró la cabeza en busca de la fuente de olor y sintió finalmente que provenía de la dirección dónde estaba el río al que iba a beber. Intrigado, el macho de gorgosaurus emprendió la marcha, pero adaptando el modo de andar sigiloso que usaba cuando cazaba.
A cada paso, el aroma se hacía más intenso. Era una fragancia extraña, algo que olía bien y que era algo totalmente nuevo para el gran animal."
Virginia Lauda está de vuelta. Ya habíamos visto por aquí su trilogía "Amada por un Deinonychus" e incluso la entrevistamos en el quinto capítulo de nuestro podcast. Ahora publica "La novia del Allosaurus", nueva incursión en el género dinoerótico que tanto nos intriga en Koprolitos. La sinopsis es la siguiente: "Una tribu de humanos ha sido trasladada al Jurásico y allí sobreviven gracias a un pacto, cada año una muchacha fértil debe ser entregada a los carnívoros Allosaurus para ser su novia. El jefe de la tribu elige a Siren porque le rechazó cuando intentó violarla, pero la muchacha no es de las que se rinden y hará lo que sea necesario para sobrevivir y hacer justicia, incluso enfrentarse a los dinosaurios". Puedes conseguirlo aquí en formato físico o en Ebook.
The velociraptor hunting dance (2013, Emily Willoughby)
Todo el mundo es inocente hasta que no se demuestre lo contrario, o al menos eso dicen. En mi caso no ha sido así desde luego. Desde que Roy Chapman Andrews y sus colegas me descubrieron en el Gobi, allá por los años 20, mi fama de chorizo me ha precedido. Raptor, que es como se me conoce abreviadamente, significa precisamente eso. Y todo por el hallazgo cercano de unos huevos que creyeron de protoceratops, como si una raptor no pusiera sus propios huevos. En fin, la Guerra Fría terminó con las incursiones de esos difamadores yanquis y desde entonces me las entendí con los rusos y los chinos hasta que Hollywood terminó por sucumbir a mi potencial depredador.
Jurassic Park
Mi papel estelar en la novela de Michael Crichton Jurassic Park (1990) y su posterior adaptación a la gran pantalla por Steven Spielberg en 1993 me catapultó inmediatamente al estrellato y los estudios de cine y televisión se me rifan desde entonces [1]. Debo confesar que prefiero mi papel como el detective Vicent Rubio en la saga Anonymous rex [2] (1991) de Eric García o el enfoque subjetivo con que el paleontólogo Robert T. Bakker (1945) –que asesoró sobre mi participación en Jurassic Park- me hace protagonizar Raptor Red (1995).
Raptor Red (Ilustración de Luis Rey)
Más recientemente, autores como Christie Sims y Alara Branwen(In the velociraptor’s nest, Running from the raptor o Matting with the raptor) oChuck Tingle(Space raptor butt invasion) han descubierto mi faceta más sexy. Lo que no quita que tenga mi lado tierno, por supuesto, como demuestra que también protagonice literatura infantil (valga de ejemplo Captain Raptor and the moon mystery deKevin O'Malley, con ilustraciones de Patrick O'Brien).
Conan Raptors (Sanjulián)
Los autores de cómic no han sido inmunes a este boom y algunos, como el guionista Steve Englehart, me han dedicado muchas páginas [3]. Uno que me hace mucha gracia es el gore L.A.Raptor (1995, Morbid Graphics). En 2009, por obra y gracia del escritor Marc Guggenheim y el dibujante Pat Oliffe, Spiderman se enfrentará a Damon Rider, un científico que juguetea con el ADN de dinosaurios y acaba transformándose en Raptor. Aunque mi favorito, sin duda alguna, es Cavewoman Raptor (2002, Devon Massey), que narra mi romance con la mollar amazona creada por Bud Roots en 1993.
Velociraptor vs. Protoceratops (2003, Raúl Martín)
Pero si hay un terreno que domine son los videojuegos: Dino Crisis, Zoo Tycoon, Tekken, Tomb Raider, World of Warcraft, Turok, Guild Wars…
Un conocido equipo de baloncesto, los Toronto Raptors (1993), me adoptó como mascota [4], y los Raptors, un grupo musical [5] que editó su único Lp en 1995 (debajo tienes la portada), prefirieron llamarse como yo antes que como los Beatles; ahí lo dejo.
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[1] Valgan como ejemplo Raptor (2001, Jim Wynorski), Raptor ranch/The dinosaur experiment (2012, Dan Bishop), Raptor island (2004, Santley Isaacs), Planet raptor (2007, Gary Jones), mis apariciones en las animadas Beast Wars y la franquicia En busca del valle encantado o en los documentales Dinosaur Planet, Walking with Dinosaurs o La verdad sobre los dinosaurios asesinos... ¡y dale con acusarlo a uno de delincuente! Todos tenemos que comer, ¿no?
[2] De la que en 2004 se produjo un telefilme de dos horas con actores y animaciones de Marc Louge como piloto para una serie que no se llegó a realizar.
[3] Jurassic Park Raptor (1993, dibujan Armando Gil y Delfin Barras), Jurassic Park Raptors Attack (1994, Armando Gil y Carrillo) o Jurassic Park Raptors Hijack (1994, Neil Vokes y Rankin).
[4] Luego ha habido más, como los Raptors (2010), equipo de fútbol americano de Costa Rica.
[5] Además, Norma Jean bautizó su gira de 2005 “Velociraptour” y el grupo indie británico Kasabian llamó a su cuarto Lp “Velociraptor!” (2011).
Pues como hace ya algún tiempo que no dedicamos un rato a la literatura de género dinoerótico, vamos a ver lo que nos propone el autor norteamericano Bryce Calderwood. Según Amazon, Calderwood vive en Carolina del Norte y escribe historias eróticas desde el año 2015, combinando elementos paranormales o fantásticos con términos sexuales como el BDSM o el futanari, intentando explorar los límites entre el sexo y la violencia, entre el placer y el dolor, y entre lo humano y lo monstruoso. El BDSM se refiere al conjunto de fantasías y prácticas eróticas relacionadas con el bondage y disciplina; dominación y sumisión; y sadismo y masoquismo. En el caso de futanari, se trata de un término compuesto de origen japonés que combina dos palabras: Futatsu, que significa segundo o dos y Nari que puede ser traducida como forma o convertir. Por tanto, la palabra futanari podría interpretarse, como “dos formas” o “doble forma”. En castellano, la palabra que mejor define este concepto sería hermafrodita. El futanari es un tema recurrente en el género hentai (manga pornográfico) y se emplea para referirse a un subgénero en el cual los personajes femeninos poseen ambos órganos reproductivos.
Sin embargo, en la literatura dinoerótica parece que esta temática nos estaba muy extendida y Calderwood es pionero al incorporarla su saga "Futanari Dino Riders of the Apocalypse". Se trata de una serie de tres novelas ambientadas en el año 2135 en lo que queda de Brooklyn, donde la vida es dura tras el apocalipsis, en especial para los jinetes de dinosaurios futanari que cabalgan por un paisaje similar al del Lejano Oeste americano. La historia está protagonizada por Xenia, uno de estos jinetes futanari, que a lomos de su tiranosaurio salvará a Mags, también futanari, de una banda de ladrones locales. Y claro, se supone que Mags se lo agradecerá practicando sexo de mil maneras distintas. Si queréis saber más, echad un vistazo aquí, donde hacen un análisis exhaustivo de la saga.
No sabemos muy bien qué importancia tienen los dinosaurios en la trama y si solo quedan como meras monturas, pero la saga de Calderwood es un nuevo ejemplo de que la literatura dinoerótica se abre paso explorando nuevas temáticas y subgéneros que a primera vista parecen minoritarios, pero que encuentran su público dentro de los lectores especializados. Aquí no paramos de flipar...
Koprolitos trata de recopilar y estudiar referencias paleontológicas en la cultura popular, internet, cine, música, cómics, etc. Desde pelis de dinosaurios a tebeos con mastodontes, pasando por infames fotomontajes de temática pseudorreligiosa. Todo ello tiene cabida en este blog con la finalidad de pudrir un poco más el cerebro de la humanidad.
Cómic en formato A-5 a cargo de Carlos de Miguel inspirado en el inktober que realizó en 2023 y que cuenta la historia de un Pararhabdodon isonensis a finales del Cretácico Superior. Con portada de Ferrutxo, epílogo de Jesús Gamarra y contraportada de Adrián Blázquez Riola. Más información aquí.
Libro conmemorativo con motivo del 50 aniversario del estreno de "El valle de Gwangi" que propone un viaje que nos transportará hasta valles prohibidos del cine de dinosaurios (Octavio López Sanjuán), pasando por los meticulosos efectos especiales del mago de la animación Ray Harryhausen (Carlos Díaz Maroto) y algunos episodios curiosos del rodaje (Pepe Alfaro), para acabar desgranando aspectos paleontológicos de la película (Iván Narváez y José Luis Sanz) y de las últimas cinco décadas de paleontología de vertebrados mesozoicos en Cuenca (Francisco Ortega). Puedes descargarlo aquí.
Una novela negra ambientada en el Mesozoico y protagonizada por dinosaurios. Escrita por Charlie Charmer e ilustrada por Carlos de Miguel. Más información aquí.
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