martes, 19 de octubre de 2021

Dinokid, un cómic de David Ramírez

"Dinokid" es una serie de tiras cómicas publicada por David Ramírez (ganador del primer premio novel del I Salón del Manga de Barcelona en 1995) en la revista ¡Dibus! (editada por Norma Cómics y desaparecida en 2014) que cuenta las aventuras de un peculiar superhéroe con la capacidad de convertirse en multitud de animales mesozoicos. Su nombre es Dinokid, y estará acompañado de más amigos con poderes, ya que tendrán la habilidad de transformarse en mamíferos, aves, insectos… 


Ahora, la editorial Astronave ha recopilado todas las tiras del personaje en "Todo Dinokid", un tomo de 116 páginas, que además incluye algunas tiras inéditas no publicadas en ¡Dibus! y un desplegable en el que aparecen muchos de los dinosaurios y criaturas del pasado que puedes ver en las aventuras de Dinokid. Puedes conseguirlo aquí, y para que puedas hacerte una idea de lo que vas a encontrar en el libro, dejamos algunas tiras a continuación:





lunes, 18 de octubre de 2021

Viajando al pasado con DinoDJ


Volvamos una vez más a esta, nuestra sección "Viajando al pasado con...". El protagonista de hoy es DinoDJ, artista residente en Fredericksburg (Virginia, Estados Unidos) y licenciado en biología de la conservación. Es amante de los animales y, por supuesto, de los dinosaurios y cualquier otra criatura prehistórica. Somos muy fans de sus coloridas criaturas, muchas de ellas abanderadas del colectivo LGTBI. Pero mejor nos callamos ya y dejamos que lo descubráis vosotros. Disfrutad.











viernes, 15 de octubre de 2021

Cowboys & Dinos (I): Los pioneros

Dinosaurs of the Wild West (Shaun Keenan)

* Pincha aquí para poner banda sonora a este post...

A comienzos del siglo XIX, el río Misisipi era la frontera natural de los Estados Unidos. Tras la venta de Luisiana por Napoleón en 1803, comenzó la expansión hacia el Oeste. Con un territorio tan vasto, las facilidades para comprar terrenos impulsaron a muchos colonizadores a la aventura, en detrimento de los indígenas que vieron como sus terrenos de caza se reducían progresivamente. En 1820 comenzaron los asentamientos en Texas, objeto de conflicto con México. La ganadería, en particular de vacuno, alcanzó tal apogeo que acabaría suponiendo una importante fuente de exportación, extendiendo la figura de los vaqueros o cowboys.

En 1848, el descubrimiento de algunas pepitas de oro en California desató una verdadera “fiebre del oro” que movió a 80.000 buscadores de fortuna hasta la Costa Oeste. Cuando aún están frescos los recuerdos de la Guerra de Secesión (1861-1865), los paleontólogos Marsh y Cope entablan su propia «Guerra de los huesos» (1877–1892), que dejará como legado más de ciento cuarenta nuevas especies de dinosaurios y la mitificación del Oeste también en su faceta paleontológica. En palabras de nuestro insigne paleontólogo José Luis Sanz [1], «La condición de aventura romántica de la prospección y la excavación de los restos de vertebrados fósiles cautivó la conciencia colectiva norteamericana en un modo parecido al de las andanzas de Buffalo Bill Cody [2]».

La fascinación que despertó la “Guerra de los Huesos” llevará a algunos autores a relacionar western y dinosaurios desde la propia época clásica del Far West: En un gag de la serie Adam and Eve (1898) de Thomas Stamps Allen, «But he wished he hadn’t» («Desearía no haberlo hecho»), el primer hombre echará el lazo al cuello de un dinosaurio ante la atenta mirada de su progenie, que exclama (a pie de viñeta): «¡Papi dijo que podría enlazar al dinosaurio y lo hizo!».

"The Monster of Lake Metrie"

El siguiente año, Wardon Allan Curtis publicó el relato “The Monster of Lake Metrie” en Pearson’s Magazine, mostrándonos un Wyoming donde ha sobrevivido un elasmosaurio a cuyo cráneo transplanta el cerebro de su compinche moribundo... y al final tiene que intervenir el 7º de caballería. Las ilustraciones son del galés especialista en cowboys Stanley L. Wood.

"The Monster of 'Partridge Creek'"

Georges Dupuy [3] es autor de “The Monster of ‘Partridge Creek’” (1908, en The Strand Magazine), ambientada en el Yukon. Este relato narra el supuesto avistamiento de un ceratosaurio un lustro atrás por un par de cazadores que habrían dado testimonio a Dupuy de su odisea; completa la historia con el texto de una carta que habría recibido posteriormente de otro testigo, un buscador de oro. Aunque esta fórmula narrativa ha sido usada multitud de veces, algunos criptozoólogos sostienen que se trata de una anécdota real y parece que se llegaron a organizar “partidas de caza” en busca de la bestia. Debe reseñarse que en 1898 se había dado cuenta del supuesto hallazgo de restos de mamut congelados en el hielo del Yukón (a imagen de los declarados medio siglo atrás en Siberia). La región estaba literariamente de moda, ya que Jack London la había utilizado para ambientar su conocida La llamada de lo salvaje (1903), sobre un perro que recobra sus instintos salvajes en medio de la “fiebre del oro”.

Bull's-Eye Bill y su nuevo amiguito ¿dinosaurio?

Por supuesto, también los cómics han mezclado western y dinosaurios. Podemos descubrirlo ya en los primeros comic-book, durante la Edad de Oro del género. En 1940, Bill Everett ideó al cowboy Bull’s-Eye Bill (Target Comics #1, Novelty Press), que ese mismo año protagonizó el episodio «The Return of Slick Carson» (Bea Holmes/L. Kennerly). Carson es un peligroso bandido que se escapa de la cárcel y Bill se lanza en su búsqueda. El forajido se refugia en una cueva en la que habita un «lagarto gigante». El monstruo mata a Carson y Bill lo liquida antes de que siga defendiendo su territorio, del que el cowboy admite “No sé donde estamos, pero nunca he visto nada como esto”.

Tom Mix (1880-1940) fue la primera estrella cinematográfica del western e inspiró a su vez muchos cómics. En «Tom Mix and the Terrible Talons of Tokyo» (1942), posiblemente dibujada por Fred Meagher, que ilustraba las historietas del cowboy desde el año anterior, los soldados norteamericanos son atacados por extraños reptiles con alas de murciélago a los que aquellos no dudan en calificar como «pterodáctilos».

Pero la capacidad evocadora del western cautivó la imaginación de los creadores más allá de las fronteras norteamericanas y acabará transformándose en un género universal. Ya a comienzos del siglo XIX, el galo François-René de Chateaubriand (que conoció personalmente a George Washington) publicó Atala (1801) y su continuación René (1802), protagonizadas por un francés que se une a una tribu india norteamericana. En España, el pionero fue Esteban Hernández y Fernández con Los hijos del desierto (1876), en la que los protagonistas son de nuevo los indios. Desgraciadamente, en ninguno de estos relatos hay dinosaurios.

Jacques Dumas «Marijac» ideó al vaquero Jim Boum (1931) para la revista católica Coœurs Vaillants, que había dado a conocer a Tintín en Francia el año anterior. Boum será el primer cowboy de un cómic europeo en cuyas aventuras encontremos dinosaurios («Le secret des Mts. Satanas», 1945), si bien es cierto que ya no se trataba de un western, pues tras la Liberación Boum se había reciclado en piloto del ejército estadounidense, evolucionando hacia la ciencia–ficción. No te pierdas la semana que viene el siguiente episodio: "La Edad de Oro del cómic del Oeste".

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[1] Sanz, J.L. (1999) Mitología de los dinosaurios. Madrid: Taurus.
[2] Quien, de hecho, participó en la “Guerra de los huesos” sirviendo de guía a Marsh en Kansas y Wyoming.
[3] La Wikipedia lo identifica con un respetado cirujano francés quincuagenario, pero otras fuentes creen más plausible que se trate de un periodista y escritor algo más joven.

jueves, 14 de octubre de 2021

El dinosaurio de Augusto Monterroso reinterpretado por Valeria Anaya

Valeria Anaya es una ilustradora de Santiago de Querétaro (México) que actualmente se encuentra estudiando la Licenciatura de Diseño Industrial del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. En el proyecto de la asignatura de Ilustración Avanzada le propusieron reinterpretar e ilustrar un cuento infantil de tipo editorial. Valeria eligió "El dinosaurio" de Augusto Monterroso porque, en sus palabras "me gustó el mensaje y, aunque es difícil de entender, creo que sí es posible interpretarlo al analizarlo. Al ser un cuento tan corto y extremadamente visual, un niño lo verá una y otra vez. Además considero que se puede agregar una pequeña reflexión para que los niños la puedan ver y entender también".

A la hora de conceptualizarlo, decidió que el cuento iría dirigido a niños/as de 4 a 7 años con madres y padres interesados en crear conciencia en sus hijos e hijas para que vean la realidad como es y crear en ello y ellas la idea de estar y actuar siempre "despiertos". De esta forma, en la historia habría dos personajes: una niña y su mejor amigo, un dinosaurio saurópodo de juguete con una pata rota. El dinosaurio representa la realidad rota de la que habla Monterroso, y durante el sueño, el dinosaurio cobra vida y su brazo no está roto. A continuación, dejamos la interpretación de Valeria:










miércoles, 13 de octubre de 2021

Antiquasauria, un álbum conceptual de Ian Cooke

Ian Cooke es un músico de Denver (Colorado, Estados Unidos), aunque nacido en Adelaida (Australia). Aprendió a tocar el piano a los cinco años y el violonchelo a los once. En 2007 publicó su primer álbum "The Fall I Fell" acompañado de Ian O'Dougherty a la guitarra, Whit Sibley al bajo, y Justin Ferreira a la batería. Gracias al disco, se hiso un nombre en la escena musical de Denver y ha hecho giras por Estados Unidos y Australia, llegando a tocar con la Colorado Symphony y colaborando con la compañía de danza Wonderbound. A este disco le siguieron "Fortitude" (2012), "Cassowary and Fruit Bat Book" (2013), "Antiquasauria" (2015) y "The Flight I Flew" (2017). Será su penúltimo álbum, "Antiquasauria", en el que nos detendremos...

Concebido como un viaje a través del Mesozoico, "Antiquasauria" refleja la fascinación de Cooke por los dinosaurios y otras criaturas del pasado. Todas las canciones tratan sobre un animal mesozoico concreto, salvo el prólogo y el epílogo, y tienen mucho de rock progresivo, con el violonchelo de Cooke como absoluto protagonista. Además, la edición física incluye un libreto coloreable con las letras de las canciones disponible aquí.

Para que puedas hacerte una idea de cómo suena "Antiquasauria", dejamos a continuación las canciones 'Parasaurolophus', 'Quetzalcoatlus' y 'Epilogue', este último con un delicioso videoclip de animación:



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