lunes, 16 de marzo de 2026

Cómics Paleoeróticos (I): "El Cuerpo" en Canarias

Mientras estaba esperando que llegue a las librerías el último libro de José Antonio Peñas (autor del terópodo con diarrea de nuestro banner), Los follasaurios, se me ocurrió hacer una pequeña búsqueda en internet para ver cuáles eran vuestras inquietudes intelectuales y ofreceros un post de cómics de dinos con magra. Supuse que todos estabais esperando algo como “filosofía y cómics de dinosaurios”. Pero lo cierto es que, si escribo “mayéutica”, Google me devuelve 71.800 resultados, y si pongo “sexo” son 526.000.000. Así que si la entrada de hoy viene subidita de tono, recordad que la culpa no es mía sino vuestra (que siempre podéis echársela a Bill Gates).

Ay, qué recuerdos de épocas pandémicas...

La materia es controvertida, porque lo que para uno es erotismo para otro es pornografía y hay quien considerará ofensivo lo que a otros les resulte simplemente divertido. Desde luego, nuestra intención no es molestar a nadie, sino informar de lo que este mundillo ha dado de sí en el mundillo de las viñetas de inspiración mesozoica. La literatura paleoerótica ha sido ampliamente tratada en el blog, pero en materia comiquera era una asignatura pendiente… hasta hoy.

El erotismo está presente en los cómics desde su origen. Una muestra puede hallarse en las “biblias de Tijuana”, pequeños panfletos sicalípticos en blanco y negro protagonizados por personajes conocidos que tuvieron gran éxito fuera de los circuitos comerciales norteamericanos en el periodo de entreguerras. En la recopilación de Simon Schuster Tijuana Bibles. Art and Wit in America’s Forbidden Funnies, 1930s-1950s hemos encontrado alguna protagonizada por Flash Gordon, el héroe cósmico de Alex Raymond en cuyas aventuras abundan los dinosauroides, pero aquí no hay más que ñaca-ñaca… De hecho, Flash Gordon es una de las primeras series de cómic en la que el erotismo juega un papel importante.

Little Annie Fanny

Harvey Kurtzman y Will Elder crearon en 1962 para la popular revista erótica de Hugh Heffner Playboy (1953) la serie Little Annie Fanny, una parodia erótica de la tira de prensa Little Orphan Annie (Harold Gray, 1924) que seguramente conoces por su adaptación al musical en Broadway, Annie (1977). No hemos encontrado dinosaurios en la serie, pero en la viñeta que reproducimos sobre estas líneas, en el ángulo inferior izquierdo aparece un ser reptiliano que podría representar a Godzilla...

Barbarella y el "glofen"

La primera heroína fantaerótica del cómic fue Barbarella (1962). Aunque Jean-Claude Forest no introdujo fauna extinta en sus aventuras, en el reciente relanzamiento del personaje por Dynamite Comics la hemos visto en compañía de George, un “glofen” (un animal parecido a Dilophosaurus) salvaje al que quita una astilla que se le había clavado en una pata, convirtiéndolo de este modo en aliado incondicional [1]. El danés Freddy Milton Larsen impulsó el fanzine Sejd (1973), donde Paul Arne Kring debutó con Weneetryhl Axtryhl (1974), inspirada en Barbarella, y que también ha alternado con fauna pretérita en los últimos tiempos [2].

La portada de Weneetryhl que abre este post fusiló este cartel.

Pero buena parte de la culpa de que los autores comiencen a dirigir sus miradas al Mesozoico con ánimo libidinoso la tiene una película rodada en Canarias y producida por el nieto de un emigrante español, Michael Carreras: One Million Years B.C. (Don Chaffey, 1966), remake del filme de Hal Roach de 1940 One Million B.C. [3], es recordada como la película que lanzó a la fama como sex-symbol a Raquel Welch. La propia productora trató de repetir el éxito con When Dinosaurs Ruled the Earth (Val Guest, 1970) [4], aunque Victoria Vetri no tuvo tanto éxito como “El cuerpo”. En 1977, Steve Moore/John Bolton adaptaron la peli de Chaffey para la revista británica House of Hammer.

Hubo otra portada en la Edigráfica calcó directamente la imagen de la Welch en el cartel de One Million Years BC

En los años 60, el éxito de Diabolik, de las hermanas Giusanni, impulsó el llamado fumetto nero, que desafiaba a la censura por su violencia y acabó dando entrada al erotismo y la pornografía. Colaborador en títulos señeros del género como Lucifera, Maghella o Biancaneve, Edoardo Morricone “Morrik” es autor de Jorgo e gli extraterrestri (1969), en la que un pastor griego es abducido para viajar a través del espacio y el tiempo... encontrando alguna criatura antediluviana. Además, en la revista UFO de la editora de cómic negro erótico Edifumetto, Morrik dibujó Araxam della Preistoria (1975), con guión de Graziano Origa y portada dinosauriana de Alessandro Biffignandi.

Bob Guccione fundó la revista erótica Penthouse en 1965. Las diferentes ediciones de la revista publicaron serie de cómics como Oh, Wicked Wanda! (1969, concluyó al año pero resurgió en 1973-1980) del británico Ron Embleton. El episodio 2, “Museum of Misfits”, empieza con Wanda provocando accidentes de tráfico y atropellando a un anciano, mientras al fondo vemos un par de dinosaurios luchando. Embleton es también autor de “The Lost World of Dinosaur Sex”, de la que ya te hablamos por aquí.

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[1] Barbarella #7 (Sarah Hoyt y Madibek Musadekov, 2022).
[2] “Brontosaurus. Tøser og tordenøgler” (Fyns Antikvariats Forlag, 2025).
[3] Ambas conocidos en España como Hace un millón de años.
[4] Aquí, Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra.

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