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martes, 13 de enero de 2026

Viaje con nosotros a... Skartaris

Recuperamos esta serie que inauguramos hace año y medio con un paseo por Pellucidar proponiéndote destinos alternativos con sabor mesozoico y aptos para cualquier bolsillo (basta abrir un libro/tebeo o poner un video) en unas supuestas vacaciones. En esta ocasión, volaremos hasta Skartaris, cuyo nombre no es desconocido para todo aquel que haya leído Voyage au centre de la Terre, en la que, según las indicaciones de Arne Saknussemm, es la guía para llegar al centro de la Tierra, ya que basta con seguir la sombra que proyecta sobre el cráter del también islandés volcán Snaefellsjokul durante las calendas de julio [1].

En noviembre de 1975, el número #8 de la revista de DC 1st Issue Special presentó “The Warlord”, una historia creada por Mike Grell (1947) inspirándose a partes iguales en Verne y Burroughs [2]. Aquí, Skartaris es el nombre que recibe el mundo perdido al que llega el protagonista, Travis Morgan, un piloto norteamericano que debe abandonar su avión averiado cuando sobrevuela el Polo Norte, llegando con su paracaídas hasta una abertura que le comunica con el centro de la Tierra. Allí se encuentra a una guerrera peleando nada menos que con Deinonychus, que estaba revolucionando el mundillo de la paleontología en lo que ese mismo año Robert T. Bakker definió como la “Dinosaur Renaissance”.

The Warlord #11 (1978)

La recepción por parte del público fue muy buena y, a comienzos de 1976, la editora le dedica su propia revista, en cuyo primer número Travis se las ve ya nada menos que con Tyrannosaurus rex. Su éxito se prolongó hasta 1988, a lo largo de 133 entregas.  Mike Grell escribió y dibujó The Warlord hasta el número #52 (1981), en el que le empezará a ayudar Sharon Wright (pronto, Sharon Grell) con los guiones y delega su plasmación gráfica en otros ilustradores.

Desde el número #72 (1983), los guiones de The Warlord fueron escritos por Cary Burkett, que los cedió a partir del número #100 (1985) a Michael Fleischer. A diferencia de Grell, estos guionistas no han prestado mucha atención a los dinosaurios, que solo encontramos en la historieta de Burkett “Full Circle” (The Warlord Annual #3, 1984), con ilustraciones de Dan Jurgens, o la de Fleischer “Dragon Skinner” –el supuesto dragón es un terópodo– y su continuación “Stalkers of Shinnar” (The Warlord #104-105, 1986), además de una viñeta de “Of Captives and Cannibals… Scavengers and Kings!” (The Warlord #118, 1987), todas ilustradas por Ron Randall.

En 1981, en las páginas de The Warlord, Roy Thomas/Ernie Colon idean a Arak, Son of Thunder, en cuya serie dibujará dinosaurios el citado Ron Randall. El siguiente año, Paul Kupperberg/Jan Duursema crearon a Arion, Lord of Atlantis, que tendrá su propia revista ese mismo año, y la juguetera Remco lanzó una colección de figuritas de The Warlord –en la que no hemos encontrado dinosaurios-.

En 1992, Grell escribió una miniserie de seis números que ilustró Dameon Willich. En 2006 Bruce Jones y Bart Sears lanzaron una nueva serie de The Warlord, sin mucho éxito, y en 2009 el propio Mike Grell realizó otra ayudado por los dibujantes Joe Prado (1,2, 4) y Chad Hardin (3-6, 10, 13 y 14). Además, Travis Morgan fue invitado especial en los números #4-5 de la miniserie de DC Convergence (Jeff F. King/Andy Kubert, 2015), donde podemos verle cabalgar a lomos de Triceratops.

Y ha habido varios intentos de adaptar The Warlord a la pantalla, quedando reducida finalmente su presencia al episodio "Chaos at the Earth's Core" (Joaquim dos Santos, 2005) de la serie Justice League Unlimited [3] en la que la Liga viaja a Skartaris, o el filme Justice League: Warworld (Jeff Wamester, 2023).



Cuando ya creíamos que DC se había olvidado de Skartaris, en 2025 coincidiendo con el medio centenario de la creación de Travis Morgan han comenzado a actualizar sus aventuras para las nuevas generaciones de lectores la guionista Nina Gee y la dibujante húngara Madlen Mirjam (a partir del número #15 relevada por la ecuatoriana Naluxk) en el webcómic The Little Warlord. Esta revisión del mito incluye a un simpático raptor azul con el vientre verdoso que atiende por Spok y acompaña al héroe en sus aventuras.

 
The Little Warlord (2025)

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[1] “In Sneffels Yoculi craterem kem delibat umbra Scartaris Julii intra calendas descende, audas viator, et terrestre centrum attinges. Kod feci” reza el testimonio de Saknussemm, según narra Verne.
[2] Grell, M. (2011) Off My Chest: From Savage Empire to the Warlord, en Back Issue! #46.
[3] Que dará lugar a merchandising como el muñeco de Travis Morgan de las colecciones “First Appearance” (DC Direct, 2007) o “Justice League Unlimited Fan Collection” (DC Universe, 2010).

miércoles, 14 de agosto de 2024

Viaje con nosotros a... Pellucidar (y III)

Tras las dos jornadas previas (literaria y de cómic) de este viaje, toca ahora concluir nuestro recorrido visitando las escenas que el cine o la televisión nos han dejado del fantástico mundo subterráneo de Edgar Rice Burroughs conocido como Pellucidar. Pincha aquí para escuchar la música recomendada para leer este post.

Uno de los monstruitos de "At the Earth's Core"... habrá que esperar a la versión en CGI

En 1976, Kevin Connor dirigió la adaptación de “At the Earth’s Core” a la gran pantalla, con Doug Mc Clure –Trampas en la serie El Virginiano- en la piel de David Innes y Peter Cushing –recordado por haber dado vida a Sherlock Holmes- como Abner Perry, el inventor del cacharro que traslada a Innes al interior del planeta.


Esta coproducción británico-norteamericana fue relativamente bien recibida por el público, siendo la 18ª película con mayor recaudación del año en Inglaterra, aunque la crítica no fue especialmente condescendiente con ella y, por ejemplo, para el New York Times, la mayor parte del presupuesto se había ido en monstruos con picos de loro que, de cerca, parecían muros de hormigón en bruto.


Aunque el Tarzán encarnado por Johnny Weissmüller se encuentra dinosaurios sin motivo alguno en el filme de 1943 “Tarzan’s Desert Mystery”, las adaptaciones de “Tarzan at the Earth’s Core” tendrán lugar en la pequeña pantalla, comenzando por el episodio 12º de la de la serie animada Tarzan, Lord of the Jungle de Filmation, dirigida por Don Towsley en 1976. Justo veinte años después, Joe Lara encarnó al hombre-mono en el piloto de la serie Tarzan: the Epic Adventures, ambientado en Pellucidar, y que fue a su vez trasvasado a novela por R.A. Salvatore.


Y tras el éxito del filme finisecular de Disney Tarzán, la casa del ratón produjo la serie The Legend of Tarzan, en cuyo úndecimo episodio, “Tarzan and the Hidden World”, el rey de la selva lleva a Pellucidar al irresponsable profesor Porter, que roba un huevo de T-Rex, con el consiguiente cabreo de la madre. En otro episodio, “Tarzan and the Beasts from bellow”, unos velocirraptores escapan de Pellucidar y asustan a la gorila Terk.


Hablando de adaptaciones animadas de Tarzán, aunque no transcurre en Pellucidar, la que en 2013 realizó mediante técnicas de captura de movimiento el alemán Reinhard Kloos arranca con el evento de extinción finicretácico. Será precisamente un fragmento del meteorito de Chicxulub, que se supone se desprendió y cayó en las selvas de Uganda, el objetivo de la expedición que lleve a África a John Greystoke, el padre de Tarzán.

Incluso el mundo de la música se ha acercado a Pellucidar en busca de inspiración. En 2015, el vanguardista músico neoyorquino John Zorn grabó “Pellucidar: a Dreamers Fantabula”, que nos ha servido de banda sonora y con el que ahora nos despedimos hasta el próximo destino, deseando que hayáis disfrutado del viaje.

Si te has quedado con ganas de más, te recomendamos The Gilak’s Guide to Pellucidar (David Critchfield, 2007), que incluye artículos, mapas, reseñas y resúmenes de libros, árboles genealógicos y un completo glosario. Las ilustraciones de Harry Roland son un valor añadido que hace doblemente recomendable esta obra.

Pellucidar, según Harry Roland

miércoles, 7 de agosto de 2024

Viaje con nosotros a... Pellucidar (II)

Continuamos con nuestro periplo por tierras pellucidarianas, en esta ocasión recorrereremos lo que ha dado de sí la saga en el mundillo del cómic. Pincha aquí para escuchar la música recomendada para leer este post.

En 1931 Rex Maxon adaptó a tira de prensa “Tarzan at the Earth’s Core” con guión de R.W. Palmer y un primitivo estilo que incluía la disposición de los textos a pie de viñeta.

 
David Innes of Pellucidar

En los cómic-books, la primera aparición del mundo perdido de Burroughs tuvo por responsable a su hijo, John Coleman Burroughs, que en 1940 publicó “David Innes of Pellucidar” en el segundo y último número de High Spot Comics, editado por The Hawley Publications; se reimprimió en el noveno número de ERB-Dom en 1964, bajo su propio título en 1968 y en el segundo volumen de The Edgar Rice Burroughs Library of Illustration en 1977.

 
Tarzán en Pellucidar, por Dan Barry

Rob Thompson y Dan Barry llevaron de nuevo al hombre-mono a Pellucidar en las tiras de 1947-48, reimpresas en el Burroughs’ Bulletin en los 70. Burne Hogarth dibujó las primeras de esas tiras, tres años después de ilustrar la portada del número 39 del cómic-book de reediciones de tiras del United Features Syndicate Sparkler, en la que Tarzán abate de un flechazo a un dinosaurio. En 1992 se publicó en Italia una recopilación de aventuras de Tarzán en Pellucidar que incluía estas tiras de Maxon, Hogarth y Barry. Pero hubo muchos más autores que se atrevieron a encerrar las historias de Burroughs en viñetas.

 
Tarzan at the Earth’s Core (1968)

Gaylord Dubois y Doug Wildey realizaron para Gold Key una fiel adaptación de “Tarzan at the Earth’s Core” en 1968. Y Marvel negoció con Burroughs una nueva adaptación en los 70, aunque no terminaron poniéndose de acuerdo. Una pena, a juzgar por las muestras de Roy Thomas y Ross Andru que aparecieron en el noveno número de Wonderworld, en 1973. A finales de la década, la “casa de las ideas” publicó Tarzan, Lord of the Jungle, en cuyos números 15 a 24 apareció “Tarzan: Blood Money and Human Bondage”, ambientada en Pellucidar, con guiones de David A. Kraft y, después, Bill Mantlo para dibujos de John Buscema, relevado luego por su hermano Sal.

Tarzan and the Cult of the Mahar

A comienzos de los 70, también Russ Manning llevó a Tarzan a Pellucidar en la prensa: algunas de las tiras de “Tarzan and the Cult of the Mahar” y “Tarzan returns to the Earth Core” fueron reimpresas en ERB Dom. En 1975, Manning publicó la novela gráfica con guión de Mike Royer “Tarzan in Savage Pellucidar”, en la que el hombre-mono llega al país de los mahar en un submarino que parte... ¡del Lago Ness! Y a finales de la década publicó de nuevo en prensa “Tarzan returns to Pellucidar”.

 
Korak (1972)

En 1972, DC tomó de Gold Key la cabecera de Korak, el hijo de Tarzán, desde el número 46, que incluía “Pellucidar: The World Within” de Len Wein y Alan Weiss, cuya continuación pudo leerse a partir del número cuarto en Edgar Rice Burroughs Wild Worlds, esta vez con guiones de Dennis O’Neill y dibujos de Mike Kaluta, que cede el lápiz desde el siguiente a Dan Green. Estos comics han sido recopilados en español por Diábolo bajo el título "Pelúcidar. En el centro de la Tierra" (2022).

Korak fue rebautizada como Tarzan Family Giant en el número 60, que incluía “Escape from Pellucidar” de Manning, continuación de “Return to Pellucidar”, aparecida en 1975 en el número 238 de la revista Tarzán de DC. El siguiente año, en Tarzan Family Giant se publicó “Pellucidar: the Amulet, the Power and the Hero” de Elliot Maggin y el “filidino” Gerry Talaoc.

En los 80, Gray Morrow llevó a Tarzán a Pellucidar con guiones de Don Kraar y en los estertores del siglo con Allan Gross en “Tarzan & the New Atlantis”, “The Face in the Swamp”, “The Roof of the World” o “Flight from Pellucidar”.

En los 90, Mike Cody adaptó “At the Earth Core” en el fanzine Edgar Rice Burroughs News Dateline de Michael Conran, Walt Simonson y Lee Weeks idearon la miniserie Tarzan vs. Predator at the Earth Core en Dark Horse, donde Allan Gross y Mike Grell publicaron Tarzan, the Savage Heart, en la que el hombre-mono se refugia en Pellucidar tras la muerte de Jane, y Thomas Yeates escribió -salvo el capítulo 3, con guión de Steve Bissette- y dibujó Edgar Rice Burroughs Tarzan: Tales of Pellucidar. Además, en 1996 James van Hise envió el bosquejo de “The Dark Moon of Pellucidar” a Dark Horse, que no la publicó, pero puedes leer en el número #74 del fanzine ERB-APA de John Guidry o el segundo de The Burroughs Newsbeat Special.

Entre las últimas incursiones del cómic en Pellucidar podemos destacar la versión que realizó en 2015 Jamie Chase de “At the Earth’s Core” con guión de Bobby Nash para Dark Horse, donde el siguiente año Tim Seeley ambientó en Pellucidar Tarzan on the Planet of the Apes, y también la casa American Mythology ha editado recientemente algunas miniseries ambientadas en el mundo perdido de Burroughs con guión de Mike Wolfer: Pellucidar: Wings of Death (dibujan Bruno Büll y Vincenzo Carratú, 2019) y Pellucidar: Across Savage Seas (con Miriana Puglia, 2021).

Finalmente, como te comentamos por aquí, el 1 de febrero Glénat editó la primera parte (a la que ha seguido la segunda el 6 de junio) de Au coeur de la terre, adaptación de Morvan y el argentino Rafael Ortiz de At the Earth’s Core.

miércoles, 31 de julio de 2024

Viaje con nosotros a... Pellucidar (I)

Pellucidar, según Frank Frazetta

Bienvenidos al primer post de esta nueva serie en la que os propondremos viajes aptos para todos los bolsillos, ya que basta con abrir un libro, un tebeo o poner un DVD para disfrutar de los destinos más exóticos y menos convencionales, donde podrás disfrutar de la naturaleza más salvaje en todo su esplendor. Además, te acompañará nuestro hilo musical (pincha aquí para escucharlo), con melodías especialmente compuestas para la ocasión y, lo mejor de todo, no llevamos comisión. Haz como Rexy y cuélgate la mochila.

Lo vi aquí

Así, cuando tus amistades se cansen de exhibir sus fotos de Mianmar o la Patagonia y te pregunten con indisimulada autosuficiencia: “Y tú, ¿dónde has estado?”, van a quedarse con la boca abierta. Porque la torre Eiffel no deja de ser un pincho grande y las pirámides aztecas un puñado de piedras superpuestas, pero ¿cuántos pueden presumir de haber pasado un fin de semana en una selva mesozoica? Y es que ya sabes que ésa es nuestra especialidad: los mundos perdidos rebosantes de fauna supuestamente extinta en los que, si no te acompaña el guía adecuado, es fácil acabar sirviendo de tentempié a algún megadepredador en ayunas. Como Pellucidar, escenario de las aventuras de David Innes o Tarzán, nuestro primer y paradisiaco destino, donde recomendamos no sacar demasiado el brazo por la ventanilla. Si tienes el pasaporte en regla y te has vacunado ya, no esperemos más y vamos para allá.

A lo largo del mes de abril de 1914, Edgar Rice Burroughs publicó en la cabecera pulp All-story Weekly las cuatro entregas de su novela “At the Earth’s Core”, ambientada en Pellucidar, un mundo subterráneo plagado de fauna prehistórica al que el protagonista, David Innes, llega perforando la tierra con una potente máquina que le sirve al tiempo de nave. En 1922 fue editada por primera vez en formato libro.

Portada de James Allen St. John para la edición de 1922

Es inevitable pensar en un paralelismo con “El mundo perdido”, publicada un par de años antes por Arthur Conan Doyle y, sobre todo, con “Viaje al centro de la Tierra” de Jules Verne, pero lo cierto es que el mito de la Tierra hueca es muy anterior. Parte de la teoría de Edmond Halley a finales del XVII, refutada el siguiente siglo por Pierre Bouguer y Charles Hutton, aunque John Cleves Symmes aseguró en 1818 que se podía llegar al centro de la Tierra desde el Polo Norte y dos años después se publicó la novela “Symzonia” (que algunos atribuyen a Symmes), en la que el Capitán Seaborn viaja con sus marineros al centro de la Tierra, donde encuentran grandes huesos que cree de ballena, aunque cataloga por su tamaño como de mamut.

Mapa de Pellucidar de Bob Barrett y Reed Crandall

Pellucidar es un mundo primitivo donde han sobrevivido los dinosaurios que se extinguieron en la superficie, aunque aquí se les denomina por sus nombres locales. Por ejemplo, los ictiosaurios son conocidos como azdyryths o sea-dyryths, los plesiosaurios como tandoraces o sea-tandors, los diplodocus como lidi, los triceratops como gyor y los tiranosaurios como zarith. En algún caso, es posible plantearse que pueda tratarse de una especie distinta a las de la superficie mesozoica, como sucede con Stegosaurus, conocido en Pellucidar como dyrodor, ya que el animal que describe Burroughs es carnívoro y puede planear. Sin embargo, la antropofagia es un carácter común entre los dinosaurios de ficción y, por lo que se refiere a la capacidad de vuelo, como ya te comentamos por aquí, el escritor habría tomado la idea de W. H. Bayou, un aficionado a la paleontología que en el artículo “The Airplane Dinosaur of a Million Years Ago” (The Ogden Standard-Examiner, 15 de agosto de 1920) sostenía que Stegosaurus podía planear colocando sus placas dorsales horizontalmente.

Gorobor de Frazetta (1962)

Con todo, sí es posible encontrar nomen ignotum en Pellucidar, como los gorobor, que algunos identifican con cotilosaurios. Los captorínidos (antes, Cotylosauria) eran un clado de animales paleozoicos parecidos a lagartos (pero no más cercanos a estos que a los mamíferos), de anchos cráneos triangulares, y el más grande medía dos metros desde la cloaca al hocico. Burroughs describe a los gorobor como “huge lizards” (“enormes lagartos”) cuya velocidad “sólo es comparable a la rapidez del rayo de un diminuto lagarto del desierto conocido como swift” [1] y más adelante añade que se trata de “reptiles anomodontes del Triásico, conocidos por los paleontólogos como Parciasuri. Muchas de estas criaturas medían tres metros de largo, aunque eran bajas sobre patas rechonchas y poderosas” [2]. Los anomodontes son un linaje de terápsidos paleozoicos de los que sólo dos familias de dicinodontes sobrevivieron a la extinción del Pérmico-Triásico (Kannemeyeriidae y Lystrosauridae) y, en tanto el clado Parciasuri no existe, cabe plantear que el escritor pretendía crear una nueva especie triásica. En todo caso, los cotilosaurios no son anomodontes ni sobrevivieron al Pérmico.

Mahar de Don Marquez

Además, Pellucidar pertenece al dominio de los mahar, reptiles voladores inteligentes de aspecto ranforincoide que esclavizan a los primitivos humanos con los que comparten territorio. Cuando descubrieron un modo de reproducirse sin machos, los exterminaron, por lo que todos los mahar son hembras. Se comunican telepáticamente y tienen poderes hipnóticos.

El protagonista de “At the Earth’s Core”, David Innes, entablará una relación especial con una fémina de una de aquellas desgraciadas tribus, Dian, y finalmente decidirá liderar una revuelta contra los mahar en la siguiente novela de la saga, que Burroughs bautizó con el conciso nombre de “Pellucidar” y fue publicada en la misma revista en mayo de 1915. Tras esta segunda novela, el autor pareció dar por cerrada la saga y se ocupó de otras más antiguas, como Barsoon o Tarzan (ambas iniciadas en 1912) o el nuevo mundo perdido de Caspak (aquí conocida como Caprona, con perdón), al que tal vez organicemos algún nuevo tour en el futuro.

Pero no todo estaba dicho sobre Pellucidar y, entre marzo y agosto de 1929, Burroughs publicó “Tanar of Pellucidar” en la revista The Blue Book. Ese año, Harold Foster adapta a Tarzán por primera vez a viñetas y Burroughs escribe “Tarzan at the Earth’s Core”, en la que envía a su personaje más famoso a Pellucidar: esta decimotercera novela de la saga del rey de la selva se publicó en 1930, cuando Tanar aparece en formato libro. Si en “Tanar of Pellucidar” se nos narra como Innes ha sido hecho prisionero de unos corsarios y solicita ayuda del mundo exterior, en “Tarzan at the Earth’s Core” sabremos de las vicisitudes que acontecen a la expedición que parte en su auxilio.

Conseguido el objetivo, uno de los miembros de la patrulla se queda en Pellucidar para buscar a otro que se ha perdido en medio de la aventura: sus peripecias aparecieron en las páginas de Argosy entre enero y febrero de 1937 bajo el título “Back to the Stone Age”, que en septiembre del mismo año fue editado en tapa dura.

Y aún existen otras dos entregas de la saga: “Land of Terror”, publicada directamente en formato libro en 1944 y con David Innes por protagonista, y la póstuma “Savage Pellucidar”, de 1963, que es en realidad una colección de varios relatos cortos ambientados en nuestro destino y publicados en 1942 en Amazing Stories, a excepción del que da título a la obra, encontrado en una caja fuerte por el hijo del novelista en 1960.

La mayoría de las portadas de la primera edición de esta saga fueron ilustradas por el paleoartista Allen St.John, que tanto influyó en los dibujantes de cómic Roy Krenkel o Frank Frazetta, a los que editó sendos portafolios Camille Cazadessus, responsable del fanzine dedicado a la obra de Burroughs ERB-Dom.

Tras la desaparición de su creador, el mundo perdido de Pellucidar ha sido desarrollado por otros escritores, como John Eric Holmes, autor de “Mahars of Pellucidar” (1976) -con esta excelente portada de Boris Vallejo- o la secuela póstuma “Red Axe of Pellucidar” (2022), o Lee Strong, que firmó el séptimo volumen de la colección The Wild Adventures of Edgar Rice Burroughs, “Untamed Pellucidar”, en 2018.


Pero también ha sido homenajeado por otros autores, como Philip José Farmer en “Riders of the Purple Wage”, con la que ganó el premio Hugo de 1968, Robert A.Heinlein en su novela de 1980 “The Number of the Beast” o el siguiente año John Crowley en “Little, Big”. En 1984 James Blaylock hizo competir a dos equipos de científicos por llegar a Pellucidar en “The Digging Leviathan” y, en la secuela de 2012 “Zeuglodon”, un grupo de niños intentará rescatar a uno de los personajes que se acabó quedando allí. Y George Allen Effinger envió a Pellucidar a su heroína, la princesa judía americana de afilada espada Maureen Birnbaum, en un relato publicado en Fantasy & Science Fiction en 1986.


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[1] Se refiere al Sceloporus malachiticus, una pequeña iguana latinoamericana también conocida como lagartija (o lagarto) espinosa esmeralda.
[2] “Anomodont reptiles of the Triassic, known to paleontologists as Parciasuri. Many of these creatures measured ten feet in length, though they stood low upon squat and powerful legs” (Tarzan at the Earth’s Core, 1929-1930).

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