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lunes, 23 de enero de 2023

Comicsuchus (IV)

Age of Reptiles: The Journey

La última entrega –por el momento- de esta serie está dedicada a los cómics más recientes que han dedicado viñetas a los cocodrilos mesozoicos. Como vamos a comprobar, estas criaturas siguen gozando de la estimación de artistas y guionistas.

Los cocodrilos han participado en los volúmenes “The Journey” (2010) y “Ancient Egyptians” (2015) de la impresionante “epopeya dinosauriana” de Ricardo Delgado Age of Reptiles. En el primero de ellos vemos el festín que se dan cuando la caravana de dinosaurios protagonista decide vadear un río y en el segundo se ganaron un puesto en la propia portada, como principales rivales de Spinosaurus.

Pristichampsus, riéndose en japonés

La serie nipona Eden no Ori #8 (2008) transcurre en una isla con fauna extinta, entre la que se encuentra Pristichampsus (Gray, 1831), cocodrilo de largas patas que vivió hace 40 millones de años. Los hallazgos de sus dientes, parecidos a los de los terópodos, hicieron pensar en su día a los paleontólogos que algunos dinosaurios –aparte de las aves- habrían sobrevivido al Mesozoico.

Les dinosaures en BD

SuperCroc y sus superfauces a prueba de kriptonita

También hemos podido verlos en un par de cómics didácticos, de distinta procedencia. El galo Les dinosaures en BD (2010) introdujo al gigante Deinosuchus y el norteamericano Dinosaurs and Prehistoric Predators (2011) nos presentó al temible Sarcosuchus (Taquet, 1966), conocido popularmente como SuperCroc (por algo será).

Love #4

La cuarta entrega de la gala Love (2011) está dedicada a los dinosaurios y la fauna con la que compartieron su espacio, como este cocodrilo que pone en aprietos a un terópodo despistado. Sin dejar Francia, en la adaptación de Le monde perdu (2013), Christophe Bec bautiza una especie mesozoica como Pablotisuchus gladysraensis. Por supuesto, estamos ante un flagrante nuevo ejemplo de Nomen ignotum. Y hablando de adaptaciones literarias, también hay cocodrilianos en las que Mike Wolfer realizó para American Mythology del clásico de E.R. Burroughs The Land that Time Forgot a partir de 2016.

Where Monsters Dwell

Garth Ennis (Marjorie Finnegan, Temporal Criminal) recuperó al superhéroe de la Edad de Plata The Phantom Eagle (Gary Friedrich/Herb Trimpe, 1968) y lo envió al mundo perdido de la miniserie Where Monsters Dwell (2015), en la que aparte de por los dinosaurios, los protagonistas las pasan canutas debido a un gigantesco y hambriento cocodrilo del que les librará un aún mayor escualo. En el sentido contrario, en el número de presentación de G.I. Combat (2012), será un cocodriliano el que libre al protagonista de un engendro con cuerpo, cuello, cabeza y cola de saurópodo y patas de terópodo. Y en la última entrega de Avengers Arena (2014), Reptil se transforma de Triceratops en un gigantesco cocodrilo mesozoico (¿Deinosuchus?) para ayudar a sus amigos.



Jungle Fantasy Ivory

En la conclusión de The Terminus Project (2014), el polaco Jakub Martewicz envía a los protagonistas al Mesozoico, donde vuelve a ponerse de manifiesto el poder destructivo de estos reptiles. Pero los cocodrilos pueden dar aún más juego e incluso se ha planteado su papel libidinoso en el porno Jungle Fantasy Ivory (2016).


Cretaceous

Ya conocéis nuestra debilidad por las series protagonizadas en exclusiva por dinosaurios, los cómics DE dinosaurios a los que dedicamos toda una serie de posts hace no mucho. Naturalmente, un buen cómic DE dinosaurios puede –y debe- dar entrada al resto de la biota coetánea, tal como hace Cretaceous (2019), protagonizada por un tiranosaurio al que Tad Galusha está a punto de hacer desaparecer en esta escena a manos de un cocodrilo.

La conclusión es clara: en los cómics, tenemos cocodrilos mesozoicos para rato. Habrá que estar atentos.


The Land that Time Forgot: See-ta, the Savage (2018)

martes, 17 de enero de 2023

Comicsuchus (III)

Cómic didáctico sobre los cocodrilos actuales

La “Dinosaur Renaissance” contribuyó también a activar el interés por el resto de especies que convivieron con los dinosaurios. Por supuesto, entre los más populares se encuentran los cocodrilos, ya que no dejan de ser saurios enormes, como los propios “lagartos terribles”. En los 90 se produjo un boom de cómics didácticos en los que el Homo sapiens se echó a un lado para que pudiéramos tratar de entender cómo era realmente el mundo en el que vivían.

Protosuchus ("Baño de sangre en un lago desecándose")

En 1992, el subsello Epic de Marvel impulsó la miniserie divulgativa Dinosaurs: A Celebration, dedicada en exclusiva a estos gigantes del pasado, sin la innecesaria y habitual presencia humana. En la segunda entrega se publicó “Bloobath in a Drying Lake” (Euan Peters/Liam Sharp), que narraba la agonía de un ecosistema lacustre a través de los ojos del pequeño Protosuchus, al que presentaban como “el ancestro del cocodrilo moderno”. En la ciénaga que una vez fue un gran lago, el que fuera “el mayor depredador de su época”, el pseudosuquio Postosuchus, debe hacer frente a los grandes terópodos terrestres a los que las aguas profundas mantenían a distancia, mientras los pequeños Sphenosuchia –otros cocodriliformes triásicos- aprovechan la batalla para la rapiña.

Postosuchus y Sphenosuchia ("Baño de sangre en un lago desecándose")

Phobosuchus ("Atravesando el río")

El último número incluyó “Passing the River” (Dan Abnett/Colin MacNeil), sobre la odisea de una manada de torosaurios que debe vadear un río. La aventura siempre es peligrosa, por más que el líder guíe mostrando el camino, pues puede sobrevenir una crecida que acabe convirtiéndose en una trampa letal. Pero, además, existe el riesgo de que aparezcan depredadores ocultos bajo las aguas, como Phobosuchus, al que ya presentamos al hablar de Flesh y que aquí vuelve a hacer de las suyas.

Metriorhynchus ("Respirando")

Por si fuera poco, Dinosaurs. A Celebration #4 nos ofreció otra historieta cocodriliana más: “Breeding” (Nicholas J. Vince/Andy Lanning), que cuenta la dura odisea que supone para una Ichthyosaurus sacar adelante a su prole en un proceloso océano plagado de superdepredadores como el pliosaurio Liopleurodon. A su vez, las crías de éste deben lidiar con los pterosaurios cuando salen del huevo y, una vez en el mar, con su depredador natural: Metriorhynchus, un talatosuquio del Jurásico Superior.

Metriorhynchus ("Un día en la vida del liopleurodón")

Phil Gascoine, colaborador –como tantos otros autores británicos- de Dinosaurs: A Celebration, ilustró junto a Patrick Williams y Mike Dorey para la británica Orbit Publishing la serie divulgativa History in Pictures [1], incluida en la colección de fascículos Dinosaurs! [2] (1993). En el fascículo número #53 (1994), el cómic estuvo dedicado a Liopleurodon, cuyas crías vuelven a hacer las delicias de Metriorhynchus.

"Giant alligators" (Cavewoman #3)

La reina del cómic paleoerótico, Cavewoman (Budd Root, 1993), tiene debilidad por los cocodrilos. En la tercera entrega de la serie (1994), se nos presenta a estas fantásticas criaturas con cuernos nasales como “Giant alligators” y el siguiente año la heroína está a punto de ser deglutida por otro de aspecto más tradicional, si bien gigantesco. Veremos más cocodrilos mesozoicos en Cavewoman: Rain (1996) o Cavewoman: Hunt (2010).

Cavewoman: Hunt

Otro cómic erótico (éste entra más en el terreno de la pornografía) es Latischa of the Lost World (Rex Edwards/Alex Horney, 1997), publicado en Penthouse Comix. Un pterosaurio ataca al avión de los protagonista, que se estrellan en una isla plagada de dinosaurios y, como vemos debajo, algún cocodriliano mesozoico.

Otro cómic protagonizado en exclusiva por dinosaurios y otra fauna mesozoica, como Dinosaurs: A Celebration o History in Pictures, Paleo:Tales of the Late Cretaceous (Jim Lawson, 2001). Lawson dejó también espacios a los cocodrilos, de nuevo Phobosuchus, ahora ya con su denominación actualizada: Deinosuchus.

Deinosuchus (Paleo)

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[1] Versaba sobre los descubrimientos paleontológicos y, a partir del número #43, se dedicó a mostrar “Un día en la vida de” algunos dinosaurios.
[2] Aquí (y en Latinoamérica) la comercializó Planeta DeAgostini con el título Dinosaurios y la leyenda “Descubre los gigantes del mundo prehistórico”.

jueves, 5 de enero de 2023

Comicsuchus (II)

Continuamos con nuestro recorrido por los cómics en los que han participado los cocodrilos. Eso sí, ya sabéis que no nos vale cualquier cocodrilo, como los que Wonder Woman utiliza para cruzar el río en "El puente de cocodrilos": Tienen que ser especies extintas.

En la revista alemana Mosaik, Hannes Hegen publicó el episodio de los Didedags “Der Lurch mit der Brille” (“El anfibio con gafas”, 1961), en el que los protagonistas aterrizan en un planeta con fauna antediluviana entre la que se encuentra Saltoposuchus. Este pequeño cocodrilomorfo bípedo fue considerado durante algún tiempo como antecesor de los dinosaurios.

En el debut de la bonaerense Lupin (1966), Guillermo Guerrero publicó las aventuras del púber troglodita Piedrito y su saurópodo mascota Saurito. En uno de los episodios publicados aquel mismo año, Saurito se encuentra con un cocodriliano mesozoico al que parece reconocer como Cocodrilus gigantus. No lo busquéis, se trata de un nomen ignotum, por supuesto.

Tor descubriendo que a Phytosaur no le gusta que le toquen el idem

También Tor, el cavernícola creado en 1953 por Norman Maurer y Joe Kubert, se cruzó con algún cocodrilo en sus aventuras. Concretamente, en 1975 se dio un baño junto a Phytosaurus, el taxón del que reciben el nombre los fitosaurios, también conocidos como Parasuchia, arcosaurios triásicos relacionados con los cocodrilos que podían llegar a alcanzar los doce metros de longitud. A diferencia de los cocodrilos, estos reptiles tenían las fosas nasales cerca de los ojos.

En 1975, Fred Himes adaptó a viñetas para Charlton la serie animada de Hanna-Barbera Valley of the Dinosaurs. La tercera entrega incluía la historieta “The Challenge of Mata-Zin”, en una de cuyas viñetas, el autor aprovecha para presentarnos a Saltoposuchus, que describe como “El primer animal en caminar sobre sus patas traseras y agarrar cosas”. Lo cierto es que este pequeño cocodrilomorfo bípedo fue considerado durante algún tiempo como antecesor de los dinosaurios.

En el número #1 de la británica 2000 AD (1977) se publicó el debut de la serie de Pat Mills Flesh, dibujada por nuestros artistas Joan Boix o Ramón Solá, sobre una granja de dinosaurios cuyo objeto es proveer de alimento a la humanidad del futuro. Esa primera entrega presentaba a Phobosuchus, hoy conocido como Deinosuchus, uno de los mayores cocodrilianos de todos los tiempos [1], que tuvo que ser el terror de muchos dinosaurios del Campaniense. Como vemos en la imagen, Maverick hace mal en estar preocupado sólo por los tiranosaurios. Volveremos a ver cocodrilos en la segunda parte de Flesh (1992), “Legend of Shamana”, en esta ocasión con ilustraciones de Carl Critchlow.

Bob Morane, el agente de la Patrulla del Tiempo creado por el novelista belga Henri Vernes se encuentra también a un terrible cocodrilo mesozoico en “Le chasseur de dinosaures”, adaptada al cómic en 1983. Morane parece resolver la situación con el clásico truco del palo en la boca, pero como vemos, hay quien no se fía demasiado en este caso y prefiere acudir a la vía más expeditiva de las armas de fuego. Podéis criticarle por la violencia, pero el ambiente no parece muy propenso al diálogo...

Ororo, próxima Sirenita de Disney

En “To Save the Savage Land” (1988), Chris Claremont y John Byrne internan a la Patrulla-X en la siempre entretenida Tierra Salvaje, patria de Ka-Zar, donde aparte de disfrutar de un puñado de simpáticos dinos, Tormenta hará amistad con este tímido animalito que sólo quiere ir donde no haya gente. Aunque una cartela posterior se refiere a la criatura como “dinosaur”, nos parece que su aspecto es más bien de cocodriliano.

En la décima entrega (1990) de Xenozoic Tales, Jack Tenrec escapa con Hannah Dundee y Lorraine Dahlgren a través de las cloacas, donde no sólo hay ratas sino también peligrosos cocodrilos antediluvianos frente a los que necesitará la ayuda de Mustapha Cairo. La leyenda urbana de la presencia de cocodrilos en el alcantarillado, que adapta aquí Mark Schultz a su particular mundo postapocalíptico, data de finales de los años 20 o comienzos de los 30 del siglo pasado [2]. También veremos algún cocodrilo cuatro años después en la adaptación a viñetas del videojuego inspirado en la serie, que se rebautizó Cadillacs and Dinosaurs.

En 1991, un «Blue Hole» en el océano, equivalente a los agujeros negros del espacio, se lleva a los protagonistas de la serie homónima de Yukinobu Hoshino al Mesozoico. Allí descubrirán que los dinosaurios son sólo parte de los peligros de que preocuparse...

Discípulo de Burne Hogarth, Ricardo Delgado evitó introducir personajes ajenos al Mesozoico en la impresionante “epopeya dinosauriana” sin diálogos Age of Reptiles, un fascinante cómic DE dinosaurios del que ya te hemos hablado por aquí. En el primer volumen, “Tribal Warfare” (1993), uno de los deinonicos protagonistas se acerca demasiado al agua a por una presa fácil y es víctima a su vez de un enorme cocodrilo.

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[1] Se estima que pudo llegar a medir quince metros de longitud, con un peso de nueve toneladas.
[2] Estaría relacionada con la moda de tener caimanes como mascota, de la que algunas familias se habrían acabado cansando, arrojándolas por el inodoro (¿?). Parece que algún animalico podría haber sobrevivido hasta llegar al sistema de alcantarillado público donde se habría alimentado de roedores. La leyenda ha dado para varios relatos y novelas. Fuente: Wikipedia.
[3] Versaba sobre los descubrimientos paleontológicos y, a partir del número #43, se dedicó a mostrar “Un día en la vida de” algunos dinosaurios.
[4] Aquí (y en Latinoamérica) la comercializó Planeta DeAgostini con el título Dinosaurios y la leyenda “Descubre los gigantes del mundo prehistórico”.

martes, 27 de diciembre de 2022

Comicsuchus (I)

Dadas las obligaciones derivadas de las fechas en las que nos adentramos, ahí va un pequeño regalo navideño para eL kOProFagO y, de paso, para todos los amantes de los cocodrilos. Porque en las próximas semanas, en lugar de dinosaurios, hablaremos de estos formidables arcosaurios en los cómics. Eso sí, sólo de los crocodiliformes del Mesozoico, no vamos a despistarnos del objeto de este blog (lo siento, la imagen del Tarzán de Hogarth era inevitable).

En la vieja Pangea convivían dos clanes de arcosaurios: las avemetatarsalia (a los que pertenecen pterosaurios o dinosaurios) y los crurotarsi, es decir, los cocodrilos. En el triásico parecía que iban a imponerse estos últimos y, aunque finalmente lo hicieron los dinosaurios, consiguieron sobrevivir a la extinción finicretácica, lo que sólo igualaron los dinosaurios avianos. Eso sí, las especies crocodilianas actuales son mucho menos variadas de lo que fueron durante su apogeo. En el post de hoy intentaremos daros a conocer algunos de los más bizarros, con ayuda de las viñetas.

Los artistas de cómic suelen preferir a dinosaurios y pterosaurios para ambientar sus historias mesozoicas, pero ya en 1912, Victor Mousselet “G. Ri” publicó en Les belles images la historieta Le savant Diplodocus a travers les siècles, en la que el sabio Diplodocus se encuentra con Teleosaurus al que, al parecer, debe bastante pasta, por lo que le vemos correr a esconderse en una gruta cercana. Teleosaurus no es propiamente un cocodrilo, sino un talatosuquio [1], pariente lejano del Jurásico.





Una de nuestras primeras historietas dinosaurianas es L’iguanodon (1924), que Quadras publicó en Virolet, suplemento ilustrado del clásico catalanista En Patufet [2], aunque lo cierto es que no contiene ningún dinosaurio, ya que el bicho en cuestión es producto de un engaño visual resultante de una inaudita relación parasitaria: Un cocodrilo se come una serpiente que, antes de ser disuelta por los jugos gástricos del animal, consigue abrirse camino hasta su cogote y le come –literalmente- el coco, pasando a tomar de algún modo control del cuerpo. El engendro resultante es hallado por el famoso paleontólogo Mister Rail-Way, que no duda en clasificarlo como Iguanodon y llevárselo a un zoológico para su exhibición.

En plena Posguerra Mundial, en 1947, el británico “POS” echó mano de este cocodriliforme para su Voyage to Venus (1947), planeta plagadito de dinosaurios y otra fauna antediluviana. Lo que más nos llama la atención es el bigote que le plantó en el morro y que, entendemos, quería dar a entender que se trataba de un crocodilomorfo de derechas de toda la vida.

El puertorriqueño Rubén Moreira publicó en la revista de DC My Greatest Adventure el cómic “We were the 20th Century Cavemen” (1959), sobre un experimento científico en busca de la eterna juventud que acaba mal, devolviendo al presente criaturas prehistóricas como este Crocodylus [3] que corresponde al antepasado remoto de una tortuga utilizada para el citado experimento.

Una serie de DC en la que se pueden ver varios cocodrilos mesozoicos (como el de la imagen, que apareció en la revista Star Spangled War Stories en 1956) fue The War that Time Forgot, que mezclaba las premisas del pulp de E. R. Burroughs con los imperativos del cómic bélico.

Turok: "Place of No Return"

Pero el clásico del cómic dinosauriano donde hemos encontrado más cocodrilos es Turok, la serie del indio atrapado en un mundo perdido donde la supervivencia es la principal ocupación diaria. Entre otros episodios, los hemos encontrado en “Place of No Return” (1965), “The Monster from the Past” (1966), “Survive-Alone!” (1968), “Test of Manhood” (1975), “The Last Poison Arrow” (1976), “The False Ones” (1978), “The ‘Magic’ Weapon” (1981) y en el último número editado por Gold Key, el #130 (1982), en cuya portada podemos ver a un cocodrilo a punto de devorar a Andar.

"The Monster from the Past"

“Survive-Alone!”

Además, en el episodio “First Feathers” (1959) de la serie didáctica de complemento Young Earth, Rex Maxon ilustró la tesis de que los pseudosuquios habrían sido los primeros animales que acabaron desarrollando plumas.


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[1] Antiguamente, se agrupaba dentro de Mesosuchia, grupo parafilético que hoy ha caído en desuso.
[2] En su ensayo de 1968 Los cómics, arte para el consumo y formas pop, Terenci Moix dice que en Cataluña se llamaba a los tebeos también “patufets”.
[3] Realmente, Crocodylus es un género válido que incluye a algunas especies actuales de cocodrilos modernos y a algunas especies relacionadas con ellas desde el Mioceno hasta nuestros días, pero no a un antecesor mesozoico.

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